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Paraíso al sur de Vitoria

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Menudo pochocho que se ha montado a cuenta de los Montes de Vitoria. Resulta que varios colectivos de expertos y profesionales de temas ambientales han perdido la paciencia ante la ambigüedad del Gobierno vasco respecto a sus intenciones para con este enclave y se han unido en una plataforma social para defender su declaración como Parque Natural. SEO Birdlife Euskadi, el Instituto Alavés de la Naturaleza, Mendiak Aske y la Federación Alavesa de Montaña han pegado un puñetazo en la mesa para exigir una protección como dios manda y no la milonga que está vendiendo el ejecutivo autonómico que, entre otras cosas, facilitaría enormemente la explotación de esta zona con el bendito fracking. 

Los Montes de Vitoria siempre han tenido muchas novias. Su ubicación justo en mitad de los ecosistemas atlántico y mediterráneo los convierten en un paraíso con el que han soñado políticos y urbanistas. En general, en el ADN político no hay una vocación de trabajo a largo plazo sino más bien un aquí te pillo aquí te mato. Así que los temas ambientales suelen salir especialmente perjudicados con esta filosofía del carpe diem.

En mis tiempos periodísticos recuerdo que la Caja Vital planeaba en la sombra la construcción de viviendas de lujo. El emplazamiento se enfrentaba a problemas de inundaciones parecidos a los que ha sufrido Astegieta durante años pero ni al entonces presidente de la entidad, Gregorio Rojo, ni a los arquitectos que idearon aquella aberración pareció importarles mucho, embelesados como estaban imaginándose seguramente a ellos mismos y a sus colegas abriendo la ventana de su futuro dormitorio en calzoncillos y respirando el aire puro del sur de Vitoria. Descartada aquella opción, curiosamente el PP municipal, poco conocido en el Estado por sus gestas ambientales pero acérrimo defensor en Gasteiz del patrimonio ambiental del municipio, se convirtió en el caballero de brillante armadura que intento proteger la zona frente a las pretensiones autonómicas. 

Porque luego llegaron los socialistas, querido lector, que ya soñaron con el fracking y cuyo director de Biodiversidad, German Alonso, lanzó perlas como que tampoco había que exagerar con la protección del sur de Vitoria porque no era el Serengueti. Para que necesitamos enemigos... Memorables fueron aquellas jornadas celebradas en Villasuso con el supuesto objetivo de informar, en las que el Gobierno vasco se dedico a loar las bondades del fracking y en las que cualquier voz disidente, municipal o foral, fue acallada. 

La nueva plataforma prepara movilizaciones si el Gobierno vasco pasa olímpicamente de la opinión ciudadana, que es bastante más inteligente de lo que los políticos tienden a pensar.

Paradójicamente fue entonces el PNV quien, escandalizado, pidió el cese del que había sido nombrado por Patxi Lopez para, en teoría, defender nuestro patrimonio medioambiental. El mismito partido que también ha sido seducido por los encantos del fracking para hacer de su capa un sayo. El mismo que va pueblo por pueblo para, por un puñado de votos, convencer a los agricultores de que la declaración de Parque Natural supondrá una merma de sus derechos de uso y explotación de la tierra que les da de comer.   

El mismo que confunde a la ciudadanía con figuras de protección de la zona mucho más laxas en sus condiciones y exigencias, pero que les permiten lavar su imagen aprovechando el desconocimiento que tenemos sobre estos temas. El mismo que recuerda a esa exitosa propuesta de iniciativa legislativa popular que ha logrado mas de cien mil firmas en contra del fracking que se baje un poquito los humos porque es el Gobierno central quien tiene la última palabra respecto a la fractura hidráulica, como ha sucedido en Cantabria y La Rioja.

La nueva plataforma prepara movilizaciones si el Gobierno vasco pasa olímpicamente de la opinión ciudadana, que es bastante más inteligente de lo que los políticos tienden a pensar. Y anuncia también algo que debería venir de las propias instituciones respecto al posible Parque Natural y que brilla por su ausencia: charlas informativas para tener todos los datos en la mano.

Mientras, aprovechen para darse un buen paseo por la zona. Con suerte, igual hasta escuchan al pico mediano, un pajarito bastante raruno al que no apreciaran si tienen al lado una maquina perforando el suelo…

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