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William Morris o el odio a la civilización moderna

William Morris| Wikimedia Commons.

«Además de producir cosas hermosas, la pasión rectora de mi vida ha sido y sigue siendo el odio a la civilización moderna»

Cómo me hice socialista, William Morris (1894)

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La mujer y el voto en España

Mujer votando por primera vez en 1933.

«Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de veintitrés años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes». Artículo 36, Constitución de la II República Española, 1931.

Con este artículo de la Constitución de la Segunda República (capítulo III, «Derechos y Deberes de los españoles»), promulgada a finales de 1931, España se convertía en la primera nación latina que otorgaba iguales derechos electorales a hombres y mujeres. La concesión se enmarca en el cuadro de la ampliación de los derechos ciudadanos llevada a cabo y recogidas en el texto legislativo republicano.

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¡Cállese ya, Sra. Jenkins!

Florence Foster Jenkins.

Aparece en escena el pianista. Está nervioso, le tiemblan las manos. Es su primera vez en el Carnegie Hall, y teme que también sea la última. Entonces irrumpe ella que, ataviada de manera extravagante, oculta su rostro con un pañuelo de seda. Cuando cae el pañuelo, el piano comienza a sonar. La soprano entona sus primeras notas y el público se revuelve en sus asientos, tratando de contener la risa, hasta que no lo soporta más y estalla en una estruendosa y unánime carcajada. Un joven desde la tercera fila grita: «¡Cállese ya, señora Jenkins!». Es uno de los cientos de marines americanos invitados al evento. La diva continúa impasible su función. Florence Foster Jenkins tenía entonces setenta y cinco años, era millonaria y nunca había sabido cantar.

La última cinta del cineasta británico Stephen Frears, estrenada hace apenas unos meses, recrea los últimos meses de vida de la soprano. En el papel de la Sra. Jenkins, la laureada Meryl Streep, quien da vida magistralmente a la peor cantante de la historia. Le acompaña Hugh Grant, quien aún repitiendo su personaje de siempre, resulta bastante creíble como el marido inglés e interesado de la desentonada diva. El tercero en discordia es el pianista (Cosme McMoon), encarnado por Simon Helberg, actor conocido por interpretar al científico judío con pinta de mod de Big Bang Theory. Pero ¿de dónde demonios había salido aquella estrambótica dama que logró abarrotar el mítico auditorio neoyorquino aquel 25 de Octubre de 1944?

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Randy Newman: qué grande es ser norteamericano

Randy Newman en 1977. |

La noche del 18 de diciembre de 1970, el compositor y cantante estadounidense Randy Newman estaba viendo 'The Dick Cavett Show' en la televisión. Cavett conducía un debate sobre la segregación racial en el que participaban Lester Maddox (político del Partido Demócrata), Jim Brown (jugador negro de fútbol americano) y Truman Capote (periodista y escritor).

Maddox, segregacionista acérrimo, se hizo famoso en 1964 cuando, un día después de la entrada en vigor de la Ley de Derechos Civiles, impidió, armado con una pistola, que varios negros entraran en su restaurante Pickrick en Atlanta. En un momento del debate, Cavett llamó fanáticos a quienes, con sus votos, habían convertido a Maddox en gobernador del Estado de Georgia en 1967. Maddox se ofendió y abandonó el plató insatisfecho con las disculpas ofrecidas por Cavett.

Newman odiaba todo lo que defendía Maddox, pero le ofendía que al gobernador racista no le concedieran la oportunidad de mostrarse como tal. Y entendió que un habitante de Georgia pudiera sentirse ofendido por la forma en que fue tratado su gobernador. Newman detectó ahí un ejemplo del conflicto entre la gente sencilla de la América rural y los presuntuosos intelectuales de las grandes ciudades de la costa Este.

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K.V. Switzer, Marathon Woman

Kathrine Switzer corriendo el Maratón de Boston en 1967.

Kathrine Switzer se vio capaz, se preparó a fondo y se lanzó. Corría el año 1967, era un día gris de primavera en Boston; era el día esperado, el día del gran maratón. Desde pequeña, su padre, un militar estadounidense, le había inculcado la afición a correr regularmente. Su entusiasmo le llevó a incorporarse al equipo de atletismo de su universidad. Al cabo de poco tiempo, la maratón aparecía en su horizonte como un reto que asumir.

Con 42 kilómetros y 195 metros, la maratón es una de las pruebas de atletismo más exigentes. Desde su incorporación a las Olimpiadas en los Juegos de Atenas 1896, ha ido creciendo en popularidad, hasta el punto de que cada vez son más las ciudades del mundo que organizan una prueba anual de estas características. Desde 1897, Boston celebra cada primavera la que quizás sea la más importante de las ediciones no olímpicas del maratón, donde acuden corredores de todo el planeta para tratar de dejar su nombre grabado en el palmarés del certamen.

Kathrine Switzer nunca ganó la carrera, pero su nombre está ligado indefectiblemente a la historia de la disciplina y la relación de ésta con la mujer. Pues, en efecto, Switzer figura como la primera mujer en correr oficialmente, esto es, con dorsal, un maratón. Las dificultades inmanentes a la prueba no fueron los únicos obstáculos que hubo de superar.

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Sachsenwald: nazismo y porno

Adolf Hitler y Joseph Goebbels en los estudios de la UFA |

El cuerpo humano constituyó uno de los motivos estéticos preponderantes de la Alemania nazi. El desnudo fue exaltado en cada una de las disciplinas artísticas, inclusive la de más reciente aparición, el cine. Así lo atestiguan las películas nudistas 'Weg zu Kraft und Schönheit heiben' o 'Die Nacht der Amazonen', en las que el desnudo es exhibido sin el menor pudor.

Pero la actitud de los nazis hacia la pornografía fue muy distinta. Considerada una más de las «artes degeneradas», su producción, distribución y posesión estuvieron perseguidas por la ley, del mismo modo que lo estuvo la prostitución. Ello no fue óbice para que Reinhard Heydrich -jefe de la Gestapo entre los años 1934 y 1939- empleara el Salon Kitty, un conocido burdel, como instrumento de espionaje interno con la colaboración de jóvenes del Servicio Auxiliar Femenino de las SS.

Reinhard Heydrich (1904-1942) | Wikimedia Commons

Reinhard Heydrich (1904-1942) | Wikimedia Commons

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La calidad educativa como caballo de Troya del mercado en la educación

Paideía griega. |

La LOMCE es el acrónimo para la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa. Encontrándose en el mismo título de la ley, y tratando explícitamente de la misma, la calidad educativa debería ser algo bien concreto y transparente a ojos de la comunidad educativa o, como poco, del legislador. Sin embargo, esto no es así. Es más, nos topamos con que ya sólo el término calidad resulta enormemente difuso, y esto es algo que debería evitarse especialmente en una ley, más aún tratándose de una ley que se refiera a la educación.

Calidad proviene del término griego “kalos”, esto es, “bueno”, “excelente”, “bello”. “Kalos” era el término que designaba uno de los pilares de la Paideia griega pues, como refiere Werner Jaeger, indicaba el ideal de aspiración en la misma:

La educación no es posible sin que se ofrezca al espíritu una imagen del hombre tal como debe ser. En ella la utilidad es indiferente o, por lo menos, no es esencial. Lo fundamental en ella es kalos , es decir, la belleza, en el sentido normativo de la imagen, imagen anhelada, del ideal

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Bits de nostalgia

Máquinas recreativas. |

La devoción por lo retro tiene su origen en la década de 1970. Se consideran retro aquellas vertientes de nuestra cultura que son recuperadas en un tiempo posterior para su disfrute en clave nostálgica. El retrogaming es un fenómeno de gran alcance circunscrito al ámbito de las plataformas y videojuegos que han quedado desfasados en el plano tecnológico. 

La noción de antigüedad en este contexto viene condicionada por la política empresarial de las compañías responsables de su producción, cuyas creaciones previas son retiradas del mercado con el lanzamiento de una nueva generación. Ello no es óbice para que al menos una parte de los consumidores acuda a las antiguas plataformas en busca de entretenimiento.

Siempre que excluyamos la forma ideal de disfrutarlo -que no es otra que jugar con el soporte original-, las alternativas para la práctica convencional del retrogaming son tres.

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"Más que una crisis, estamos ante una voladura controlada del sistema"

Andrés Rábago durante un momento de la entrevista. |

Andrés Rábago (Madrid, 1947) es El Roto, aunque antes fue OPS. Bajo estas dos firmas lleva más de cuatro décadas poniendo imagen al inconsciente colectivo español a través de sus viñetas. Hoy publica en El País, como antes lo hizo en Hermano Lobo, La Codorniz, Madriz, El Independiente o Diario16. Rehúye la etiqueta «humorista», prefiere referirse a sí mismo como «dibujante satírico». Al tiempo que el dibujo y bajo la firma A. Rábago ha desarrollado una obra pictórica que, si bien menos conocida, resulta tan magnética e inquietante como sus viñetas. En su haber cuenta con varios reconocimientos, entre los que destaca el Premio Nacional de Ilustración en 2012. Ha publicado una veintena de libros con sus trabajos, como los recientes Viñetas para una crisis (2011), Camarón que se duerme (se lo lleva la corriente de opinión) (2011), El libro verde (2014) o Desescombro (2016).

Nos citamos en Valle de Cabuérniga, en Cantabria, un entorno apacible que invita a la reflexión, marco inmejorable para hacer un recorrido por la trayectoria de una de las figuras clave del humor gráfico español del último medio siglo.

Mientras preparábamos la entrevista, no dejábamos de pensar en la figura de los heterónimos de Pessoa a propósito de los tres nombres con los que usted firma su obra, esto es, OPS, El Roto y A. Rábago. ¿Cómo los concibe y qué relación hay entre ellos? Porque hay un momento en el que OPS y El Roto incluso conviven…

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El Legendario Marvin Pontiac

Collage Marvin Pontiac - musiquiatrico.com

Una historia así merece ser comenzada por el final, o casi. No encuentro mejor forma de hacerlo. Digamos que Marvin Pontiac murió en el año 1977, arrollado por un autobús. No tuvo tiempo de llegar al hospital con vida y así abandonó, sobre esa carretera, su agitada existencia. No mucho antes había conseguido escapar del psiquiátrico. Pero, ¿cómo había acabado nuestro hombre en aquel manicomio de Detroit?

Imagínense a un enorme negro montado en una bicicleta mientras desciende a toda velocidad por la principal avenida de la ciudad. Ahora traten de visualizar con más precisión la escena, añadiendo que el sujeto solamente va ataviado con un turbante. Cuando los polis le dan el alto, Marvin les asegura que acaba de ser liberado de una nave extraterrestre. Es la única forma de justificar aquella embarazosa situación. Curiosamente, esas mismas calles que habrían de verle morir, poco tiempo después de aquel episodio, le habían visto nacer cuarenta y cinco años atrás.

Hijo de un musulmán africano y una judía de Nueva York, Marvin Touré, tuvo una infancia complicada. Cuando su madre fue ingresada en un sanatorio mental, su padre no dudó en llevarse a su hijo a Mali. En África es donde tomaría primer contacto con sus raíces musicales, de las cuales se empapó con auténtica voracidad. Siendo ya un adolescente regresa a Estados Unidos. En Chicago tiene la suerte de toparse con la eclosión del blues eléctrico, y comienza a tocar la armónica en la calle para buscarse la vida. Aunque enamorado de aquel nuevo sonido urbano, en su inconsciente aún se almacenan el eco de los tambores y los cantos tribales y repetitivos de sus ancestros. Esta inherente fusión le acompañará durante toda su trayectoria musical.

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