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K.V. Switzer, Marathon Woman

Kathrine Switzer corriendo el Maratón de Boston en 1967.

Kathrine Switzer se vio capaz, se preparó a fondo y se lanzó. Corría el año 1967, era un día gris de primavera en Boston; era el día esperado, el día del gran maratón. Desde pequeña, su padre, un militar estadounidense, le había inculcado la afición a correr regularmente. Su entusiasmo le llevó a incorporarse al equipo de atletismo de su universidad. Al cabo de poco tiempo, la maratón aparecía en su horizonte como un reto que asumir.

Con 42 kilómetros y 195 metros, la maratón es una de las pruebas de atletismo más exigentes. Desde su incorporación a las Olimpiadas en los Juegos de Atenas 1896, ha ido creciendo en popularidad, hasta el punto de que cada vez son más las ciudades del mundo que organizan una prueba anual de estas características. Desde 1897, Boston celebra cada primavera la que quizás sea la más importante de las ediciones no olímpicas del maratón, donde acuden corredores de todo el planeta para tratar de dejar su nombre grabado en el palmarés del certamen.

Kathrine Switzer nunca ganó la carrera, pero su nombre está ligado indefectiblemente a la historia de la disciplina y la relación de ésta con la mujer. Pues, en efecto, Switzer figura como la primera mujer en correr oficialmente, esto es, con dorsal, un maratón. Las dificultades inmanentes a la prueba no fueron los únicos obstáculos que hubo de superar.

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Sachsenwald: nazismo y porno

Adolf Hitler y Joseph Goebbels en los estudios de la UFA |

El cuerpo humano constituyó uno de los motivos estéticos preponderantes de la Alemania nazi. El desnudo fue exaltado en cada una de las disciplinas artísticas, inclusive la de más reciente aparición, el cine. Así lo atestiguan las películas nudistas 'Weg zu Kraft und Schönheit heiben' o 'Die Nacht der Amazonen', en las que el desnudo es exhibido sin el menor pudor.

Pero la actitud de los nazis hacia la pornografía fue muy distinta. Considerada una más de las «artes degeneradas», su producción, distribución y posesión estuvieron perseguidas por la ley, del mismo modo que lo estuvo la prostitución. Ello no fue óbice para que Reinhard Heydrich -jefe de la Gestapo entre los años 1934 y 1939- empleara el Salon Kitty, un conocido burdel, como instrumento de espionaje interno con la colaboración de jóvenes del Servicio Auxiliar Femenino de las SS.

Reinhard Heydrich (1904-1942) | Wikimedia Commons

Reinhard Heydrich (1904-1942) | Wikimedia Commons

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La calidad educativa como caballo de Troya del mercado en la educación

Paideía griega. |

La LOMCE es el acrónimo para la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa. Encontrándose en el mismo título de la ley, y tratando explícitamente de la misma, la calidad educativa debería ser algo bien concreto y transparente a ojos de la comunidad educativa o, como poco, del legislador. Sin embargo, esto no es así. Es más, nos topamos con que ya sólo el término calidad resulta enormemente difuso, y esto es algo que debería evitarse especialmente en una ley, más aún tratándose de una ley que se refiera a la educación.

Calidad proviene del término griego “kalos”, esto es, “bueno”, “excelente”, “bello”. “Kalos” era el término que designaba uno de los pilares de la Paideia griega pues, como refiere Werner Jaeger, indicaba el ideal de aspiración en la misma:

La educación no es posible sin que se ofrezca al espíritu una imagen del hombre tal como debe ser. En ella la utilidad es indiferente o, por lo menos, no es esencial. Lo fundamental en ella es kalos , es decir, la belleza, en el sentido normativo de la imagen, imagen anhelada, del ideal

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Bits de nostalgia

Máquinas recreativas. |

La devoción por lo retro tiene su origen en la década de 1970. Se consideran retro aquellas vertientes de nuestra cultura que son recuperadas en un tiempo posterior para su disfrute en clave nostálgica. El retrogaming es un fenómeno de gran alcance circunscrito al ámbito de las plataformas y videojuegos que han quedado desfasados en el plano tecnológico. 

La noción de antigüedad en este contexto viene condicionada por la política empresarial de las compañías responsables de su producción, cuyas creaciones previas son retiradas del mercado con el lanzamiento de una nueva generación. Ello no es óbice para que al menos una parte de los consumidores acuda a las antiguas plataformas en busca de entretenimiento.

Siempre que excluyamos la forma ideal de disfrutarlo -que no es otra que jugar con el soporte original-, las alternativas para la práctica convencional del retrogaming son tres.

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"Más que una crisis, estamos ante una voladura controlada del sistema"

Andrés Rábago durante un momento de la entrevista. |

Andrés Rábago (Madrid, 1947) es El Roto, aunque antes fue OPS. Bajo estas dos firmas lleva más de cuatro décadas poniendo imagen al inconsciente colectivo español a través de sus viñetas. Hoy publica en El País, como antes lo hizo en Hermano Lobo, La Codorniz, Madriz, El Independiente o Diario16. Rehúye la etiqueta «humorista», prefiere referirse a sí mismo como «dibujante satírico». Al tiempo que el dibujo y bajo la firma A. Rábago ha desarrollado una obra pictórica que, si bien menos conocida, resulta tan magnética e inquietante como sus viñetas. En su haber cuenta con varios reconocimientos, entre los que destaca el Premio Nacional de Ilustración en 2012. Ha publicado una veintena de libros con sus trabajos, como los recientes Viñetas para una crisis (2011), Camarón que se duerme (se lo lleva la corriente de opinión) (2011), El libro verde (2014) o Desescombro (2016).

Nos citamos en Valle de Cabuérniga, en Cantabria, un entorno apacible que invita a la reflexión, marco inmejorable para hacer un recorrido por la trayectoria de una de las figuras clave del humor gráfico español del último medio siglo.

Mientras preparábamos la entrevista, no dejábamos de pensar en la figura de los heterónimos de Pessoa a propósito de los tres nombres con los que usted firma su obra, esto es, OPS, El Roto y A. Rábago. ¿Cómo los concibe y qué relación hay entre ellos? Porque hay un momento en el que OPS y El Roto incluso conviven…

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El Legendario Marvin Pontiac

Collage Marvin Pontiac - musiquiatrico.com

Una historia así merece ser comenzada por el final, o casi. No encuentro mejor forma de hacerlo. Digamos que Marvin Pontiac murió en el año 1977, arrollado por un autobús. No tuvo tiempo de llegar al hospital con vida y así abandonó, sobre esa carretera, su agitada existencia. No mucho antes había conseguido escapar del psiquiátrico. Pero, ¿cómo había acabado nuestro hombre en aquel manicomio de Detroit?

Imagínense a un enorme negro montado en una bicicleta mientras desciende a toda velocidad por la principal avenida de la ciudad. Ahora traten de visualizar con más precisión la escena, añadiendo que el sujeto solamente va ataviado con un turbante. Cuando los polis le dan el alto, Marvin les asegura que acaba de ser liberado de una nave extraterrestre. Es la única forma de justificar aquella embarazosa situación. Curiosamente, esas mismas calles que habrían de verle morir, poco tiempo después de aquel episodio, le habían visto nacer cuarenta y cinco años atrás.

Hijo de un musulmán africano y una judía de Nueva York, Marvin Touré, tuvo una infancia complicada. Cuando su madre fue ingresada en un sanatorio mental, su padre no dudó en llevarse a su hijo a Mali. En África es donde tomaría primer contacto con sus raíces musicales, de las cuales se empapó con auténtica voracidad. Siendo ya un adolescente regresa a Estados Unidos. En Chicago tiene la suerte de toparse con la eclosión del blues eléctrico, y comienza a tocar la armónica en la calle para buscarse la vida. Aunque enamorado de aquel nuevo sonido urbano, en su inconsciente aún se almacenan el eco de los tambores y los cantos tribales y repetitivos de sus ancestros. Esta inherente fusión le acompañará durante toda su trayectoria musical.

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Los fuera de la ley

Celestino Sáinz Merino, alias El Abuelo - Delincuentes habituales contra la propiedad (1890)

Fuera de la ley. Hampa, anarquistas, bandoleros y apaches. Los bajos fondos en España (1900-1923) es el segundo título de la colección True Crime, editada por La Felguera. Inaugurada con Londres Noir. El libro negro del crimen (una recopilación de historias procedentes de The Newgate Calendar), la colección se halla consagrada a «la narración sangrienta, las biografías de famosos e infames criminales y la investigación y crónica criminal».

El mimo con que la editorial está tratando a su nueva criatura es palpable en la introducción a este nuevo libro, en la que se nos describe «un país en llamas», el de los años que transcurrieron entre la pérdida de las posesiones ultramarinas de Cuba, Filipinas y Puerto Rico y la instauración de la dictadura del general Miguel Primo de Rivera. Este escenario -tan poco alentador para la sociedad española de entonces- aparece esbozado de un modo magistral en este acertado prólogo. Define un país inserto en el contexto más amplio de Europa, familiarizado con los repertorios delictivos del continente y con las novedosas técnicas empleadas para su represión. El espectral legado del criminólogo Cesare Lombroso gozaría por estos años del mayor predicamento entre las fuerzas del orden, un factor de extraordinaria trascendencia que los editores no dejan de remarcar.

«Gestos y escenas de la mala vida» (1931) - Nuevo Mundo

«Gestos y escenas de la mala vida» (1931) - Nuevo Mundo

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