Opinión y blogs

eldiario.es

No mires atrás

'Orfeo y Eurídice', de Edward John Poynter.

Orfeo fue marinero en el Argos, como todo el mundo sabe, y cuando sus compañeros desfallecían tocaba la lira y las fuerzas regresaban a los remeros. Si surgía una disputa a bordo, Orfeo tocaba y la armonía se restablecía. Cuando a los viajeros llegó el canto de las sirenas y viraron hacia su perdición, víctimas de la fatal atracción, de nuevo Orfeo tiró de lira, sobrepuso su música al canto de las sirenas y los marineros recobraron su sentido y la nave su rumbo. Un arte con tanto poder le dio a Orfeo la confianza necesaria para descender al infierno, a rescatar a su amada Eurídice, a la que había llevado allí una picadura de serpiente al poco de casarse ambos. Nadie se había atrevido a tanto jamás, pero él lo hizo y al oír su lira «la inmensa multitud quedó presa del encanto, paralizada. El Cancerbero bajó la guar­dia, la rueda de Ixión se detuvo, Sísifo se sentó a descansar sobre su piedra, Tántalo olvidó su sed; los rostros de esas diosas terribles, las Furias, se humedecieron con lágrimas por primera vez. Hasta el soberano del Hades se acercó a escucharlo con su reina». Plutón se conmovió al extremo de derramar lágrimas de hierro, y no tuvo más remedio que conceder el deseo de Orfeo. Permitió que su amada volviera al mundo de los vivos, pero con una condición: Orfeo no podría volverse a mirar a Eurídice, que caminaba tras él, hasta llegar afuera. Emprendieron la subida, Orfeo dominando las ganas de volverse a mirar, hasta que llegó a la luz del día. Entonces, contentísimo, se volvió hacia su amada… pero era demasiado pronto, ella no había salido aún de la oscuridad. La vio en la penumbra, extendió los brazos… y ella desapareció, de regreso al Hades.

A esta historia se la ha relacionado muchas veces con la bíblica de la mujer de Lot, convertida en poste de sal al huir de Sodoma (Gén. 19:17, 26). Pero, ¿por qué se los relaciona? Ambos relatos son distintos en todo, situación, personajes… Bueno, en todo, menos en una cosa: la prohibición de volver la vista atrás, su violación y el castigo subsiguiente.

Cuando culturas muy distintas, o relatos muy distantes, contienen elementos comunes, es porque el mensaje que esa repetición trasmite es muy antiguo, primordial. No se trata de que recuerdes no mirar atrás si alguna vez rescatas a tu amante del Hades, o si tienes que huir de una ciudad. Se trata de que no mires atrás (o, lo que es lo mismo, de que mires adelante) de un modo más profundo. Y es necesario decirlo porque lo que hay adelante te inspira una repugnancia inmensa y preferirías volver, invertir el sentido de la marcha. ¿Qué es lo que más repugnancia nos causa?

Seguir leyendo »

- Publicidad -

Mensajes paralizantes

PAULA ARRANZ

Al principio del documental de Leonardo DiCaprio sobre el cambio climático, 'Before the Flood' ('Antes del Diluvio'), aparece un viejo esquimal explicando gráficamente que su mundo se acaba porque el hielo antes era azul y sólido mientras que ahora es blanco y quebradizo, como un "helado de heladería".

Sorprende la comparación, y que haya heladerías en el Polo, motivo de muchos chistes de emprendedores, pero lo que sobrecoge de verdad es la impotencia que manifiesta ese hombre ante un fenómeno que por su magnitud considera natural, como si se tratara de un volcán, un terremoto, o cualquier otra catástrofe. El Polo se derrite, es lo que hay, no tiene solución. Aunque la culpa sea del género humano. Y ese mismo sentimiento derrotista se extiende a lo largo de todo el documental.

Es evidente que al titularlo 'Antes del Diluvio' sus realizadores están dando por supuesto que habrá una inundación de proporciones bíblicas que arrasará con la vida humana tal como la conocemos, algo bastante alarmista y profético que resulta contraproducente para la idea que se pretende difundir.

Seguir leyendo »

No es el referéndum, sino la cara que se te queda

Mateo Renzi

Las casualidades no existen, son necesidades que se entrecruzan, leí en cierta ocasión. Y aunque yo no soy de axiomas, la verdad es que éste me le tomé al pie de la letra, por eso me niego a creer que haya ninguna componente casual en esta nueva moda de convocar y perder referéndums.

Bueno, es democracia pura, ¿no?, someter las cuestiones que afectan al estado a la aprobación de los ciudadanos. Lo que pasa es que, vistos los antecedentes, la cosa está para pensárselo. Todo empezó con el futuro de Escocia y aquella consulta que dejó a David Cameron temblando en 2014. Superado el escollo con unos cuantos rasponazos, Cameron no escarmentó y sometió también a consulta la permanencia del Reino Unido en la Comunidad Europea y de aquellos polvos vinieron los lodos del brexit, que le obligaron a salir por la puerta de atrás del Parlamento.

Luego vino la consulta de Juan Manuel Santos en Colombia sobre los acuerdo de paz con las Farc, pero resulta que sus compatriotas le pusieron mirando a Medellín y el asunto aún colea sin una solución definitiva.

Seguir leyendo »

Moroso elogio de la paciencia

Camino de la reserva natural del Saja. | JOAQUÍN GÓMEZ SASTRE

Andaba yo el otro día tan ufano como siempre, haciendo una de esas múltiples gestiones en las que se nos van años de vida, salud mental y, seguramente, sosiego espiritual. ¿Han visto “Asterix y las doce pruebas”, cuando a los irreductibles galos casi les derrotan a base de burocracia? Pues algo así, sólo que en el sector privado, que parece que jode más, ¿no?...

El caso es que mientras esperaba en la cola (la empecé siendo un adolescente ilusionado e ilusionante, y salí convertido en esto que ahora ven) me entretuve en mirar a mi alrededor, porque los paisajes no son solamente rurales, quizás. Y allí estaba. La abducción completa, total y absoluta del ser humano. Pequeñas fotocopias que miraban embobados sus móviles sin alzar la vista lo más mínimo, y que poseían un sexto sentido para ver avanzar la fila sin necesidad de despegar sus ojos del aparatejo. La pesadilla de Orwell, Skynet a tope de anfetas, Asimov después de meterse un cocido montañés entre pecho y espalda. Esas cosas. Que, a todo esto, puedo señalar que yo estaba ahí con un libro en la mano, pero no hemos venido a hablar de mis taras, sino de las ajenas, que siempre divierten más. Y además lo otro me da para un artículo diferente, y no es cuestión de ir derrochando.

El lienzo me recordaba a una conocida fotografía del creador de una red social pasando junto a un grupo de enfervorecidos fans que esperaban a que diera su discurso magistral sobre la nueva chorrada intrascendente que había inventado. La particularidad era que mientras el pizpireto multimillonario aparecía vestido con su ropa normal todos los demás asistentes tenían puestas unas aparatosas gafas de “realidad virtual” que, de facto, les uniformizaban como si fueran un ejército de autómatas destinados a rebelarse contra la raza humana. Escalofriante, oigan.

Seguir leyendo »

Frágil

'Capicua'. Roger Villarroya.

La anécdota que voy a contar es asquerosa. Pueden seguir leyendo pero luego no me lo echen en cara. Están avisados. Hace muchos años (unos veinticinco) trabajaba durante los veranos en un taller (sí, un menor de edad con su buzo y sus manos cubiertas de grasa y sus veinte mil pesetas al mes en dinero negro y los pósteres clavados con chinchetas en las paredes desconchadas junto a las taquillas metálicas). Y en uno de esos veranos, no recuerdo cuál porque los recuerdos en mi mente se empastan y confunden como un arroz muy pasado, un chapista (cuyo nombre no recuerdo aunque sí sé que tenía un Peugeot 309 de color rojo, qué cosas) me pidió ayuda para empujar un coche. No sé decir qué edad tendría el chapista, a mí me parecía un señor y lo recuerdo como a un señor, aunque seguro que era más joven de lo que soy yo ahora. 

Teníamos que meter en el taller uno de esos coches con culo que tienen la antena de la radio en la parte de atrás.  La antena de la radio estaba rota y sobresalía unos veinte centímetros del coche. Lo teníamos que empujar unos quince metros. Había llovido, el suelo estaba mojado y tenía un poco de desnivel. Así que empujábamos mientras resoplábamos y nuestros pies (yo calzaba unas playeras viejas y mojadas) se resbalaban sobre el suelo alquitranado. En uno de esos empujones el chapista se resbaló más de la cuenta, se desplomó sobre la parte trasera del coche y se clavó la antena de radio en el ojo derecho. El hombre dio un salto hacia atrás y comenzó a gritar fuera de sí: “¡Mamá! ¡Mamá! Mamá! ¡Mamá!¡Mamá! ¡Mamá! Mamá! ¡Mamá!”. Llamaba a gritos a su madre y sollozaba sin parar mientras se tapaba el ojo con los manos, como para que el ojo no se cayera.

El chapista acabó en el hospital. La antena perforó la parte blanquecina del ojo (busco en internet y descubro que esa zona es una membrana que se denomina esclera). Creo que bastó con que le dieran un punto (sí, dentro del ojo).  El accidente no tuvo secuelas pero a mí me conmovió profundamente ver a un adulto convertido de pronto en un niño, fue una convulsión ver al hombre hecho bebé . No tengo ni idea de por qué escribo ahora sobre esto. La memoria es caprichosa. Con el tiempo he asistido a alguna otra de esas regresiones en las que personas adultas, desbordadas por el miedo, las tragedias o los problemas, se derrumban y al hacerlo solo aciertan a llamar a sus madres. Puede que reacciones así tengan que ver con la infantilización o inmadurez de la sociedad. O tal vez tras la robustez de los adultos se halle siempre, manejando los hilos desde el interior de la armadura, un ser frágil.

Seguir leyendo »

¡Schadenfreude, baby!

Escultura de Marcelino Menéndez Pelayo en la biblioteca de la Real Academia de la Lengua. | RAE

Tuvieron que llegar los filósofos del lenguaje para explicarnos que la realidad no hace la lengua, sino que la lengua moldea la realidad, de tal modo que aquello que no se dice, que no se puede verbalizar, no existe.

Pero existe.

Es curiosa la obsesión de la Real Academia de la Lengua por vendernos su actividad como una labor ingenieril, científica. No nos engañemos: cuando veamos los informativos y los reportajes sobre la RAE, no hemos de ver a escritores deslenguados y ancianitos en estado vegetativo; son 'en realidad' científicos aguerridos que meten en sus probetas la música y el laúd de nuestra lengua, apolíneos operarios de un taller de chapa y pintura que le atizan con gusto al metal hasta que la aleta se acopla con un clic sobre la rueda, esforzados doctores que duermen con el mandil de cirujano puesto. La lengua, gracias a esta institución, es una maquinaria perfecta que limpia, lustra y da esplendor... ideológico. La lengua es moldeable como la plastilina, oficializa una cosmovisión ideológica, dejando fuera lo que no entra en sus coordenadas. Habría que crear la Irreal Academia de la Lengua.

Seguir leyendo »

El fascismo y la incultura

David González y Cora Vielva, concejales de Ciudadanos en Santander. | Román García

La verdad es que lo de hacer el ridículo parece que sale gratis. Claro que, ahora que lo pienso, porque no van a hacer el ridículo a manos llenas los concejales de Ciudadanos David González y Cora Vielva si su jefe –el niño Albert puede presumir de una empleada a la que acosaba laboralmente y a la que ha tenido que indemnizar.

Bueno, al asunto. González y Vielva, Vielva y González  están indignados de que en Escenario Santander se pretenda hacer un concierto que rememore los tiempos del llamado Rock Radical Vasco. A cambio, piden que Espinete, o Sor Citroën en su defecto, homenajee a las víctimas del terrorismo porque, como ya sabemos, La Polla Records asesinó a punta de guitarra a decenas de buenos ciudadanos.

A Vielva y a González, a González y a Vielva, parece molestarles especialmente que el evento se pretenda hacer en un espacio público como Escenario Santander. No parece afectarle tanto que ese "espacio público" se concesionara en condiciones pírricas, ni que no se utilice para su cometido original, ni que se llegue a él por un puente con sobrecostos de escándalo, ni que no exista un autobús público para llegar a ese "espacio público"... No, a Ciudadanos casi nunca le importa nada importante.

Seguir leyendo »

SS regresa al desfile de la victoria

Marienbad. Kreuzbrunnen-Kolonnade

Gracias a la memoria, la mente funciona con un automatismo absurdo. Supongo que es un remedio contra el aburrimiento y los lugares comunes.

La repentina epifanía televisiva del bello Serrano Suñer (llamémoslo SS sin reparos) me ha evocado una frase de la introducción de Alain Robbe-Grillet al guión que escribió para Alain Resnais y tituló como comienzan muchas cadenas de recuerdos: 'El año pasado en Marienbad'. La película se estrenó en 1961. En ella no aparece la estación termal donde se bañaban algunos maestros de la sospecha y otros depravados, que sin embargo están presentes en sombras y pensamientos.

La frase dice: "Una vez admitido el recuerdo, se admite sin esfuerzo lo imaginario", y se explica con el ejemplo de un film en el que el relato de un presunto testigo se hace secuencia de imágenes y se convierte en narración dentro de la narración principal. Lo imaginario, sin pruebas,  se hace realidad en la realidad de la ficción aun cuando esa ficción ha establecido su origen especulativo según sus propias reglas y, por supuesto, la complicidad del espectador. Es un testimonio dudoso dentro del mundo admitido como real que se acepta como parte de él gracias a un juego de cajas chinas que no respeta ni la ética primaria de la ficción, pero se acepta igualmente porque en el arte no hay relatos honrados.

Seguir leyendo »

Castro, Franco y la realpolitik

Fidel Castro y Manuel Fraga durante una partida de dominó en un viaje del líder cubano a España. |

Como el eco de un pedazo de infancia, resuenan estos días en mi mente algunas conversaciones en la mesa de comedor de mis mayores sobre Cuba. Con la escasa perspectiva de un niño, recuerdo que mi abuelo expresaba su inquietud por el cobro de unas facturas en la isla caribeña. Regentaba un almacén de rodamientos en Bilbao, así que nada de extraño tenía que hablase de las preocupaciones de su trabajo.

Yo era demasiado pequeño para entender nada de lo que se hablaba, pero la conversación se almacenó en mi mente como los trazos de un dibujo difuminado. Cuba era un imaginario frecuente en aquella época: la guerra nunca olvidada, las fortunas, los negritos, las plantaciones, el azúcar… eran los ingredientes de un exótico cóctel infantil que recortaba un paraíso lejano e inaccesible, fuente de sol, de mar azul, de piratas ingleses y fortalezas de piedra dominando la bahía.

Pero al cabo de unos años, recordando aquella conversación casi olvidada, mis primeras entendederas me hicieron ver que cuando mi abuelo explicaba aquel asunto de trabajo, resulta que en el contexto de sus negocios estaban a uno y otro lado del Atlántico nada menos que Castro y Franco manejando con mano de hierro sus respectivos asuntos nacionales.

Seguir leyendo »

Santander: realidad virtual y cartón piedra

El pasado 17 de noviembre se celebró un pleno en el Ayuntamiento de Santander en el que elegimos a la nueva alcaldesa y votamos los presupuestos municipales para el año 2017. Esta segunda votación apenas ha trascendido debido a que el equipo de gobierno decidió solapar el debate presupuestario con la elección de Gema Igual, en una loca ceremonia que combinó las mejores tradiciones amanecistas con los eventos organizado por 'El Bigotes'. Izquierda Unida ha enmendado la totalidad del presupuesto del Partido Popular y ha votado en contra de su aprobación, saliendo este adelante con los votos del matrimonio canónico entre PP y Ciudadanos, estos últimos, tras "recibir la autorización desde Barcelona".

Las razones de nuestra postura derivan de su carácter antisocial, ya que tienen por objeto en exclusiva amortizar la deuda municipal y asegurar el beneficio de las numerosas empresas que gestionan servicios públicos privatizados. Para ello se redactan unos presupuestos irreales cuyos capítulos de gasto se incumplen sistemáticamente, como ha venido ocurriendo durante los últimos ejercicios, y unos ingresos mediante impuesto y tasas sin ningún criterio de progresividad fiscal. Tampoco se ha tenido en cuenta la anulación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), que tendrá repercusiones tanto en materia de ingresos como gastos en este y los siguientes ejercicios.

Para llevar a cabo ese principio político, el equipo de gobierno del PP regula de forma regresiva e insolidaria los impuestos directos que gravan a los santanderinos, imponiendo las mismas cargas fiscales independientemente del nivel de renta de quien las soporta. En otro orden de magnitudes, la carga fiscal per cápita municipal (impuestos y tasas) es muy superior a la de ciudades de nuestro entorno como Gijón, Oviedo, Bilbao o San Sebastián.

Seguir leyendo »