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Las desapariciones

'Monje a la orilla del mar'. Caspar David Friedrich.

Es una de las cosas más comunes pero qué poco se habla de ello y qué sorpresa causa cuando sucede pese a que todo el mundo sabe que va a suceder. Me refiero a las desapariciones. Las personas están y de pronto no están. A veces, con la enfermedad, se desaparece muy despacio, algo así como morirse a plazos. Las personas que enferman se van volviendo cada vez más transparentes hasta que un día se las deja de ver. En otras ocasiones, con los accidentes por ejemplo, la vida se volatiliza en décimas de segundo, igual que cuando damos al interruptor y apagamos una bombilla.

Cuando veo una película antigua no puedo evitar cierta congoja al asomarme a la juventud de tantos que ya no están. Me pasa también cuando visito los museos de prehistoria y contemplo los cráneos expuestos al otro lado de las vitrinas. Me cuesta menos comprender los miles de años que me separan de las mujeres y los hombres de Altamira que los millones de años que vendrán cuando deje de haber hombres y mujeres sobre la faz de la tierra que puedan medir el tiempo.

Las personas desaparecen. Es algo común y cotidiano. Queda luego eso de vivir en los otros, una breve prórroga que de nada sirve al que desapareció. La trascendencia consiste en imaginar en vida cómo nos recordarán cuando ya no estemos. Una persona me confesó una vez que se emocionaba imaginando la tristeza de los demás en su propio entierro.Se puede dar la paradoja de que alguien disfrute de su trascendencia pensando que va a ser muy reconocido tras su muerte y que luego, una vez muerto, sea completamente ignorado. Pero al muerto eso ya le dará igual. Y lo mismo al revés, habrá quien sufra ante la perspectiva de que nadie lo recordará pero que luego, una vez desaparecido, su nombre sea reconocido y admirado.

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Acérquese un poco más

Anuncio de la empresa de servicios funerarios Bergenum e Hijo.

La empresa de servicios funerarios Bergenum e Hijos, decidida a promocionar el negocio e impaciente por adelantar al máximo lo que tiene que acontecer, tuvo una feliz idea para una campaña de promoción en el Metro de Berlín. 'Come a little closer' ('Acérquese un poco más') rezaba el gran cartel que podía leerse en las estaciones. Rodeado del luto inequívoco de las esquelas, el provocador anuncio coqueteaba con la idea del suicidio invitando al espectador que lo observara, inevitablemente de pie en el andén cerca del foso de las vías, a que les alegrara el día teniendo el detalle de adelantar su muerte.

Entre el humor negro, la ironía y el descaro del mundo de los negocios, la prole de Bergenum se saltaba el tabú del suicidio (y el no menor tabú de hablar de la muerte en público) y también el tabú del lucro con la desgracia ajena, que parece que es cosa que practican herejes, pero a la que no es ajena la gente piadosa.

Se desconoce si algún usuario del U-Bahn cayó en las redes de la mercadotecnica, es decir, de plano y sobre las vías, por lo que la campaña puede calificarse de fracaso en sus resultados, pero Bergenum e Hijos se hicieron muy conocidos. Se hicieron virales en soporte papel, que ya es el colmo. Desde este punto de vista, su campaña fue un éxito rotundo y es muy probable que algún berlinés a la hora de asegurarse el más allá tenga en mente el nombre de tan industriosa firma del más acá. Visto que materia prima no va a faltar, un poco de paciencia no es mal consejo.

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Lexicografía a hombros de gigantes

James Murray y William Minor.

Semanas atrás, mientras escribía acerca de un ingeniero de minas metido a lexicógrafo, se me venía a la cabeza la historia del Oxford English Dictionary (OED), la formidable obra de consulta sobre el idioma inglés (ofrece el «significado, historia y pronunciación de 600.000 palabras»), en buena medida debida a dos hombres que no habían estudiado filología.

El primero de ellos es James Murray, que dejó la escuela antes de cumplir los 14 y trabajaba de pastor de ganado vacuno. Por su cuenta, Murray aprendió unos 25 idiomas (no sabemos cómo: Cantabria está llena de vacas suizas y holandesas y no hay noticia de pastores ni ganaderos que hayan aprendido idiomas. Y, ya metidos en puritita digresión, señalemos que el sustantivo pastor debe ser una golosina para un lexicógrafo: al oírla, uno imagina un paisano con boina y manta zamorana que, ayudado por un cayado y un perro, cuida ganado. Pero ponga usted tras esa palabra, uno a uno y sucesivamente, los adjetivos que voy a indicarle y vea lo que pasa con la imagen mental. Los adjetivos son: alemán, protestante y eléctrico).

Murray acabó siendo maestro y viviendo en Londres, donde se apuntó a la Sociedad Filológica, que pretendía hacer el diccionario de inglés más completo que se había hecho nunca. Para ello la Sociedad llegó a un acuerdo con Oxford University Press, y ambas nombraron editor a Murray. Lo que se quería hacer con el OED era rastrear el origen de todas las palabras inglesas, y exponer su significado en orden cronológico de aparición, adjuntando las citas pertinentes. Fácil: solo había que leer todos los libros escritos en inglés y tomar notas.

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Donde se escondía la patria

Últimamente, ustedes lo habrán notado, se alude bastante en los medios de comunicación al término "Patria". Y se hace no solamente en relación a la (fallida) novela del (muy apreciable novelista) Fernando Aramburu, sino en otros contextos. Aburridos unos, sentimentales otros, desaforados (valga la redundancia) los de más allá, descontextualizados casi todos. Un sinvivir, vaya, un auténtico monopolio de la información, el debate, las reflexiones. Tranquilos, no les voy a cascar otro artículo sobre el "Tema". Tienen de sobra en los lugares donde habitualmente picoteen. Algunos incluso son interesantes y aportan ideas no repetidas mil veces. Pero como el mío no sería de esos… pasaremos a otros asuntos.

Les decía que lo de patria se repite como un mantra (y, como todos los mantras, la mímesis sincopada del término lo desviste de cualquier significado, pasando a ser un ommmm cualquiera) y ya nos parece hasta de la familia. Quizá por eso sorprende que nadie venga a acordarse de Rilke. Sorprende relativamente, vaya, porque remembrar es volver a vivir, y me temo que muchos de los que escriben, varios de los que hablan y casi todos los que pontifican piensen que esto del Rilke es un medicamento. Y, oigan, no.

Dejó escrito Rilke, entre otras bastantes cosas, que la verdadera patria del hombre es la infancia. Y es una idea, como les digo, que se encuentra ausente de toda esta aliteración con la palabrita. Puede que porque reconocer ese reducto vital, ese instante de auténtica identidad, supone de facto cargarnos el resto de los rebuznos preparados para la ocasión. Pero vaya. Ya saben.

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Absurdia, capital Bruselas

Carles Puigdemont durante su rueda de prensa en Bruselas. |

Cuando escribo estas líneas medio Gobierno de la nueva República de Absurdia ('Le Figaro' dixit) anda exiliado por Bruselas y estudia solicitar asilo político. Al tiempo, la otra mitad y los partidos que la sustentan anuncian con la boca pequeña que van a presentarse a las elecciones del país de al lado, al que acaban de abandonar como quien dice 24 horas antes, también conocido como España. O tal vez sea el mismo país. O tal vez sea un país cuántico con fronteras en Facebook y cajas de resistencia en Andorra. Yo ya me pierdo. Pero la mejor prueba de que Cataluña sigue siendo España es su querencia por la astracanada.

Acabamos de inventar la Revolución al 3%, que es como una revolución de las de siempre, pero con gente seria, de orden, que elabora comunicados cargados de ardor guerrero y manda al propio a la barricada, en horario de cuatro a cinco los días laborales, que para eso están los pobres. 

Cuando Baudelaire bajó a las barricadas allá por 1848 se le vio muy enardecido gritando "¡Muera el general Aupick!". El general Aupick era el gobernador de París, pero también era el padrastro del vate, el cual lo odiaba como solo puede odiar aquel que no puede ser feliz más que al lado de su madre o en algún paraíso artificial. Unos años después, cuando Alemania quiso dinamitar el frente ruso en la I Guerra Mundial, sólo tuvo que meter a Lenin en un tren y mandarlo a San Petersburgo. Lo demás es historia, nada artificial por cierto.

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Lindes

Paisaje con robles y un cazador (1811). |

Son cosas que se cuentan y que probablemente sean invenciones porque parecen demasiado ciertas y universales.

Pongamos nombres a las variables y dejarán de serlo. Pero sólo a las inmediatas. X será Nel y sus variantes, e Y será Gario; Z se incorpora en Plácido y, aunque es casi el personaje principal, apenas se muestra a contraluz, como un blanco perfecto, pero evasivo.

Por espacio tomemos el agro montañés bastante deforestado y de bárcenas suaves tranquilizadas por la cercanía de las primeras marismas. Paisaje enturbiado por individuos que deben ser filmados en planos muy largos para poder relacionarlos entre sí. Incluso los rituales de comunicación más próximos y familiares tienen largas distancias de pensamiento, como si sobre cada frase pesaran un montón de dudas antes de ser emitidas. Los ríos enseguida se abren en rías de aguas pantanosas.

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Sobre el nacionalismo español

Manifestación de Societat Civil Catalana en Barcelona pro 155.

España es una nación porque millones de personas se sienten nacionalmente españolas. Este componente subjetivo hace que esto sea innegable. Sin embargo, también pareciera que es una nación "fallida", mal construida, en la que ni sus élites ni sus intelectuales han sabido erigir una idea nacional uniforme y moderna al estilo francés, ni mucho menos han tenido la capacidad para comprender la plurinacionalidad como realidad de España. Ni han impuesto "ilustradamente" ni han construido y seducido democráticamente.

Por el contrario, España se edificó sobre el viejo solar castellano, imponiendo por la fuerza de las armas su hegemonía al resto de naciones peninsulares. Así, España, lejos de ser una suma de los pueblos que la componen, continúa instituyéndose sobre el dominio del nacionalismo oligárquico castellano sobre los demás.

Esto hace que el nacionalismo español viva en una esquizofrenia permanente. Asegura que Cataluña es parte constitutiva de España pero a la vez que es necesario "españolizar a los niños catalanes”. La quiere consigo, pero obligándola a dejar de ser ella misma. Quiere una Cataluña castellanizada para afirmar el dominio de su idea uniforme de España. Tratando de afirmar su españolidad, la niegan. Pues muestran a las claras que la españolidad de Cataluña se basa solo en la fuerza por la que a lo largo de la historia los restos del viejo Imperio han conseguido mantenerla consigo, pero sin asimilarla jamás.

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Queridos acusados

Unas 200 personas recibieron a los acusados del escrache a Diego al grito de 'Preguntar no es delito'.

En vez de contar insulsas historias sobre la prepotencia policial, las manipulaciones y abusos de la fuerza o el por qué siempre que se produce un conflicto los jueces dictaminan a favor de “las fuerzas del orden” sea este un orden peculiar a base de garrotazos o un desorden originado -como  no puede ser de otra manera- por los “otros” (estudiantes, emigrados, mujeres revoltosas)… En vez de contar insulsas historias, digo, y esperar que, después, desaparezcan milagrosamente gracias la “presión social”,  a las voces ciudadanas, más nos valdría interrogarnos sobre lo que constituye el poder simbólico, la eficacia simbólica y diabólica de ese Orden, esa Seguridad que ellos defienden y que, después, votan.

Dice la Prensa que  alrededor de 200 estudiantes, familiares y amigos han estado arropando a los acusados de #PreguntarNoEsDelito en la puerta de los Juzgados. Los jóvenes han declarado que fue una protesta pacífica y que nadie quiso impedir la salida del expresidente Ignacio Diego, nadie insultó a la policia, nadie golpeó los coches sino que, muy por el contrario, fueron los escoltas del Ex quienes los empujaron y agredieron a puñetazos. Existen vídeos para probarlo.

Bueno, ¿y qué? ¿Acaso creen las buenas gentes que su palabra, las pruebas o los vídeos van a servir para algo? ¡Por favor! Eso sería un error de cálculo. Por supuesto que los 200 hacen lo que tienen que hacer (no les queda otra) pero, para qué engañarnos, la parte contraria hace también lo que tiene que hacer y siento mucho decirlo, una vez más, llevan todas las de ganar.

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El túnel

Túnel.

Antes de escribir un poema nunca sé de qué voy a hablar en el poema. El poema, digamos, va apareciendo a medida que lo escribo. Es como entrar a un túnel en el que ves una luz al fondo. Caminas a tientas hacia esa luz pero hasta que no cruzas el túnel no sabes qué paisaje te vas a encontrar al otro lado. No sé lo que voy a decir en un poema antes de escribirlo pero, misteriosamente, las cosas que acabo diciendo acaban siendo más importantes para mí, me enseñan y me muestran más, que todo aquello que digo sin llegar a cruzar el "túnel" del poema.

El poema se mueve en un terreno de naturaleza confusa, un espacio en el que no caben las certezas y en el que todo puede ser cuestionado. El poema hunde su mirada en las sombras, en lo que no se ve a simple vista (aunque esté a plena luz del día, aunque lo tengamos delante de los ojos). Un poema debe decirnos cosas que no sabemos, debe encerrar una pequeña revelación, debe buscar la verdad sin llegar jamás a alcanzarla.

Algunos de los mayores aprendizajes de mi vida me han llegado de la mano de la poesía. La de otros, sobre todo, pero la escrita por mí también. Apenas guardo fotos, no tengo diario y mi memoria es peor de lo que me gustaría (el pasado es algo a lo que me cuesta regresar porque es todo neblinoso cuando lo pienso). Me quedan un puñado de poemas que rara vez releo. Pocas veces vuelvo a ellos. Ayer, no sé por qué, me acordé de este poema pesadilla. Quizás porque a veces, cuando todo se afirma de forma tan rotunda y ciega, lo mejor es refugiarse en lo confuso en busca de una claridad mayor. 

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74.817.414

Hodges

Ya nadie escribe cartas en papel. Nadie, excepto los bancos, las administraciones y las compañías de seguros, por lo que puede decirse que si existen buzones en los portales es gracias a ellos. Han sido expropiados. 

Por lo general, una carta en el buzón es sinónimo de malas noticias, aunque en ocasiones le alegran a uno el día. Tienen esos detalles. Esto me ocurrió a mí hace un mes, en que el banco me comunicaba que la compañía de mi seguro de vida me comunicaba que el Consorcio de Compensación me comunicaba que la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones me comunicaba haber ampliado los supuestos susceptibles de ser indemnizables en caso de deceso, a saber:

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