eldiario.es

Menú

¿Sirven para algo las editoriales?

Periodismo cultural. Concha Barrigós (EFE), Guillermo Busútil (Mercurio), César Coca (El Correo) y Winston Manrique (WMagazín).

—Si los autores tienen que aprender márqueting, ¿para qué quiero yo una editorial?

Más de un editor botó sobresaltado en el asiento, en la magnífica Alhóndiga de Bilbao, al oír la pregunta tras la conferencia inaugural de la jornada «El autor en el nuevo mundo de la edición», el pasado viernes 15. Es el cuarto año en que la Asociación de Escritores de Euskadi organiza un encuentro que permite a sus asociados enterarse de lo que está pasando en el sector, directamente de profesionales implicados…, y también decirles a estos profesionales cosas que ignoran, como la pregunta sugiere.

El sobresalto era mayor porque los ponentes estaban relajados: habían empezado la víspera a disfrutar de la acreditada hospitalidad local, en una cena de pie. Avanzada la noche, el camarero avisa de que se ha acabado el vino (son escritores y editores, oiga). Un asistente se sorprende:

Seguir leyendo »

- Publicidad -

Coreografía política

Prudencia. |

El cuerpo humano, por muy contorsionista que sea, tiene los movimientos limitados por su anatomía y España por la resistencia de sus materiales. Este es un país frágil, de acero mal forjado, como esas espadas lustrosas que sirven para decorar pero se quiebran en el combate. La democracia débil que nos sirve de esqueleto es latina y está aquejada de la osteoporosis procedente de su naturaleza dictatorial. Basta un solo golpe para que la armadura se rompa y el  cuerpo se fragmente y sangre y muera.+

La derecha de la nación y la derecha nacionalista nunca han soltado las riendas, tienen el pastel muy bien repartido y se pasan la pelota como elemento de despiste que ya no despista a nadie, aunque da juego, que es de lo que se trata. Mientras la población ya no da más de sí, nuestros gobernantes van a seguir haciendo evoluciones alrededor del mismo escenario y sin salirse de él. Que si España se rompe que si se pega con cola, y el país, en su vida diaria, ya está roto en mil pedazos. El tema del referéndum más que una cortina de humo es un incendio en toda regla. ¿En serio cree alguien que a los millones de parados les importa en qué país pasan hambre y en qué lengua se quejan?

Es un hecho que nos han robado 40.000 millones en el rescate bancario y que el 20% de los bancos son catalanes con sucursales en toda España. ¿Acaso han mencionado los que quieren independizarse la posibilidad de distanciarse de la corrupción devolviéndonos ellos la parte que les corresponde? No, para nada, que la pela no se toca. Hasta mi perro sabe que todo esto es una coreografía ensayada al milímetro para que si uno estira la pierna hacia un lado el otro lo haga para el lado contrario y así la imagen de conjunto queda muy mona, muy equilibrada. Mientras tanto, se va desmontando la sanidad pública de modo que la salud sea un privilegio de los ricos, la educación pública se deteriora hasta convertir a la gente en analfabeta funcional y se recorta la libertad de expresión asustando a las personas para que obedezcan como animales acorralados. Bravo: si Cataluña se independiza no podrá participar en Eurovisión.

Seguir leyendo »

Isonzo

Hay un río al pie de los Alpes Julianos que se llama Isonzo. Nace en Eslovenia y vierte sus aguas en el Mar Adriático, cerca de la ciudad de Trieste. No es un río que aparezca en los libros escolares de Geografía, pero sí en los de Historia. Es el típico río de montaña que atraviesa parajes de gran belleza, sin un gran recorrido ya que no nace lejos del mar. Si tiene relevancia, al igual que otros ríos modestos como el Rubicón, fue porque en sus inmediaciones ocurrieron cosas dantescas, ridículas y absurdas como suelen ser las cosas que acaban en los manuales escolares.

Durante la I Guerra Mundial, el Isonzo fue escenario de once ofensivas italianas contra los austrohúngaros. No sirvieron para nada, simplemente ocurrió, como echar carne a una picadora. Cuando la guerra terminó apenas el frente se había movido y si lo hizo fue por el lado austríaco que se apuntó la única victoria efectiva, la de Caporetto. Trento y Trieste, ciudades austríacas no pasaron a manos italianas después de haber sacrificado 700.000 vidas. Sin embargo, el Isonzo es importante por dos cosas: es la cuna del ascenso de Mussolini y el fascismo italiano y es ilustrativo de cómo lo racional cede el paso a lo simbólico. El Isonzo es una de las máximas representaciones del empecinamiento ante el error, algo que se puede ilustrar con la expresión: 'Síndrome de nuestros muchachos no murieron en vano'.

En la primera batalla del Isonzo murieron 14.000 italianos. Fue una ofensiva absurda, pero reclamada insistentemente por una cúpula militar caduca y corrompida, una clase política no menos caduca y corrompida y unas masas que, si no caducas y corrompidas, estaban envenenadas por un furor patriótico suicida. Como en Alemania, como en Gran Bretaña, como en Francia. La peor combinación posible.

Seguir leyendo »

La legalidad vigente

Concentración en la sede de la conselleria Economía por los registros de la Guardia Civil

Suelo echar a temblar cuando alguien pone la “legalidad vigente” por delante de la razón, de la política, del sentido común  y del diálogo. Era bajo la “legalidad vigente” que se realizaron consejos de guerra y juicios preñados de legalidad que condenaron a civiles inermes durante la larga dictadura de Francisco Franco y el puñado de canallas que lo acolitaban (y que siguen en las cúpulas). Era bajo la “legalidad vigente” que la dictadura de Pinochet, o la de Batista, o la de Videla, que se encarcelaba, se condenaba a la muerte civil o se ilegalizaba el disenso en sus países.

Fue bajo la “legalidad vigente” que en este Estado en el que resido –el español- se ilegalizaron hace unos años partidos políticos antes de plantearse hacer política y es bajo la actual “legalidad vigente” que se siguen violando los derechos humanos de los presos condenados por terrorismo que siguen tan alejados de sus casas como condenados a esperar la rendición humillada de una ETA de la que ya muchos jóvenes ni siquiera tienen memoria.

Es “legalidad vigente” la Ley Mordaza, y es “legalidad vigente” el techo de gasto. “Legalidad vigente” es la ley hipotecaria declarada ilegal por la Unión Europea. Bajo la “legalidad vigente” se tortura en algunas comisarías del país, como denuncia año tras año, Amnistía Internacional, y los Centros de Internamiento de Extranjeros (los tristemente famosos CIE) donde se vive en la tortura y bajo detención de hecho corresponde a esa “legalidad vigente”. “Legalidad vigente” es la pírrica fiscalidad a las que están sometidas las SICAV y “legalidad vigente” es que un partido político que ha financiado de manera ilegal sus campañas pueda gobernarnos desde la “legalidad vigente”.

Seguir leyendo »

Autoservicios

Hola de cajero. | RPLl

Llegamos a un espacio tópico de De Chirico, pero con neones, una isla de cemento rodeada de tierra desarbolada. Echamos gasolina y compramos sándwiches, cervezas y planos sin ver a ninguna persona. Tengo la sensación de que el coche de vigilancia privada que ronda a lo lejos, entre la explanada apenas manchada de pájaros y el páramo, no lleva ocupantes. Venimos del agosto de la ciudad costera, donde, como decían los letristas, los situacionistas o los punk -no quiero acordarme-, cualquiera puede disfrutar de unas vacaciones en la miseria de los demás a cambio de masificar el gasto. Se cruzan en esta parada los vados entre la urbe y el tránsito y los de las estaciones del año comercial.

Alguien recuerda que las gasolineras con empleados han empezado una guerra desesperada contra las gasolineras sin empleados. Las luces del recinto, sin embargo, no muestran ninguna alarma. Predomina en el grupo de viajeros la opinión de que la victoria de los defensores de la presencia de asalariados a los mandos de las máquinas es poco probable, dada la desigualdad de fuerzas y lo falaz de un hipotético apoyo popular. La mayoría dice estar a favor del calor humano, pero todo parece indicar que en el fondo ya no nos importa servirnos nosotros mismos, solos o en compañía de autómatas. Los más extremos sostienen que preferimos fingir que nos autoengañamos a aceptar que nos timen otros tan tontos como nosotros. Pero el responsable real siempre está lejos, contando el dinero ahorrado en una mano de obra que se abarata al mismo ritmo que la tecnología. Y pulsamos sus botones contentos de saber hacerlo. Esa liturgia -afirmamos con caras inexpresivas- nos permite ocupar el lado bueno de la brecha tecnológica.

La pelea de las gasolineras quiere ser una de las primeras de un nuevo ciclo. Sin embargo, aunque consigan alguna compensación, parece encaminada a una evidente derrota. El individuo siempre pierde ante el enjambre de autómatas que no dan la cara, pero orientan al usuario con señales sonoras y visuales, desde una flecha o un pitido hasta una larga frase. La mítica forma androide del muñeco articulado que trabaja por nosotros va a quedar como un juguete de cuento, por lo menos hasta que se haga indiscernible del 'sapiens' estándar -y entonces el asunto adoptará otras dimensiones-. Para organizar el consumo (el nombre del mundo es consumo), los algoritmos tienen que dirigir, además de al dispositivo, a quien lo usa, hacerle a la vez pasivo y dispuesto a apretar los botones que se le indiquen. Y a pagar incluso por su propio trabajo, claro.

Seguir leyendo »

Ni zorra idea

Rajoy y Puigdemont

Te metes una pastilla de jabón en la boca y te salen pompas, te metes el nacionalismo por el culo – en forma de supositorio por supuesto – y a cual más confusa y desvergonzada, te salen por la boca paridas a tutiplén. Como bien dice el maestro Vidal Beneyto solo existe el que gana. Se refiere claro a ese juego de perversión de los ideales y al casi siempre indecente emparejamiento de los más ricos con el que manda. Ahí los tenéis, en Madrid y en las Chimbambas apiñados en torno al señorito de turno elegido como antes los patricios entre las mejores familias para que juegue al marro con la plebe y el “ tú te pones aquí y tu más allá y no molestes”.

Miren, mírenlos bien, no falta nadie de los que cuentan en esta ceremonia del glamour y de las esencias patrias que a todos nos engorda, en esta celebración de microfascismos supervivientes que son la manipulación de las conciencias, la especulación y el beneficio. Pero de eso claro, nadie habla. Como no hablan tampoco del capital criminal que sirve del colchón a toda esa mierda (que se lo pregunten a Saviano).  Eso sí, un poco a trasmano, más allá, siguen vegetando las mismas desigualdades de siempre, las desigualdades que matan: la falta de trabajo, la miseria, pero sobre todo el miedo, una herramienta bien útil para apriscar a la gente.

¿Democracia? ¿Referendum? ¿la madre que les pario a los dos? Aquí lo que hay es un pensamiento único en el que todos estamos y en el que nadie se reconoce. Un producto blando, informe, absolutamente maleable que puede justificar cualquier cosa y borra las fronteras entre lo justo y lo conveniente, la ideología y los negocios. ¿Verdad señor Rajoy? ¿Verdad Sr. Puigdemont? Ninguno de los dos – ni de los que con ustedes van – son capaces de garantizar el mínimo repertorio de libertades esenciales: libertad  civil, personal, familiar, política, local, internacional etcétera , todas ellas reunidas, encastradas más bien, en torno a la libertad social que no es – como ustedes saben – la de un individuo frente a los demás sino la que se realiza con y a través de ellos. La libertad de uno es algo que solo se cumple con la de todos los otros y ustedes, señores míos, de esto no parecen tener ni zorra idea.

Seguir leyendo »

La cueva

Manos en negativo, cueva de El Castillo, en Puente Viesgo.

A veces entro en cuevas para contemplar pinturas que tienen, me dicen, decenas de miles de años. Es barato, están cerca, en verano se está fresquito, no te mojas si llueve y no hace demasiado frío en invierno. Me parece, además, que es una buena manera de reencontrarme con mi insignificancia. De una cueva con pinturas milenarias salgo como si hubiese ido al masajista y me hubiese quitado un montón de contracturas de encima: duele un poco al principio pero qué alivio después. Contemplo las ciervas, las formas geométricas o los caballos y me asomo con ellos al abismo del tiempo de los hombres, al agujero tan negro de la historia. Veo las manos en negativo impresas sobre la piedra rugosa y me siento tentado de poner mi mano sobre esas huellas primitivas, como si a través de ese gesto pudiese saludar a quienes decidieron hace miles de años decir: “Estoy aquí”. Entregado a su contemplación la vida encuentra su verdadera dimensión y es más fácil asomarse con claridad a todo lo esencial.

Luego, al salir,  me entran unas ganas terribles de escribir mensajes y ocultarlos para que los encuentren los habitantes del futuro. No pienso en trascender sino en gastar bromas macabras. Como me gusta dar sustos (extraña reminiscencia de la niñez que aún conservo intacta) me imagino escribiendo mensajes inquietantes detrás de los armarios, debajo de las piedras, en el sótano de mi casa. No sé, pienso en un habitante del año 2150 retirando una estantería apolillada en el que hoy es mi hogar y descubriendo un mensaje escrito en la pared que diga: “Los fundadores de esta casa permanecemos a tu lado completamente muertos”. Otras veces me planteo indicarles que hay un muerto emparedado en el salón. Hace años escribí un poema hablando de cosas así. Se me ocurren muchos mensajes con los que inquietar a los habitantes del mañana: “Ten cuidado”, “no estás solo”, “mira en los armarios”, “cuando ocurra no grites” o, el sugerente, “sucederá en las escaleras”. Pienso también en escribir los mensajes en latín o del revés, es una tontería pero me parece que así les dará más miedo: “Odadiuc net”.

Me divierto pensando un rato en estas cosas disparatadas pero al final nunca escribo nada, quizá porque no estaré aquí para verlo y así la broma no tiene tanta gracia, quizá porque esos mensajes inquietantes escondidos detrás de los muebles o bajo las alfombras podrían acabar inquietándome a mí. Así que no hago nada, simplemente me siento y contemplo las paredes de mi casa que es de alguna manera mi refugio y mi cueva y pienso, con una extraña nostalgia, en quienes la habitarán cuando yo no esté.

Seguir leyendo »

Tienes un problema y tenemos que arreglarlo

Rajoy y Puigdemont.

Entre un Gobierno a la defensiva y una izquierda acomplejada, el nacionalismo marca la agenda política del país. La iniciativa política lleva décadas en el campo de los que predican la insolidaridad y el agravio comparativo, de los que crean un problema donde no lo hay y emplazan a los demás a resolverlo. Da igual que haya leyes, se hacen unas nuevas a la medida; si la opinión de los demás es contraria, simplemente se obvia; elíjase la mentira más adecuada para cada día, porque el fondo de armario es amplio; las cosas han de salir adelante sí o sí, porque hay un 'problema', ese es el único mandamiento. 

Hacer del miedo y la violencia, siquiera verbal, una metodología de hacer gobierno siempre produce como resultado una sociedad rota, desquiciada, maleada como un niño caprichoso, sin posibilidad de entendimiento. "Crean desolación y lo llaman paz", escribía con amargura Tácito. Detrás de todo nacionalismo sólo hay tierra quemada, no hay más que hojear un manual de historia para comprobarlo.

La renuncia a llevar la iniciativa política conlleva ir siempre a rebufo del capricho de quien practica el matonismo. Convierte a quienes se sujetan a las leyes y se esfuerzan a diario por una sociedad más justa e igualitaria en el tendero que se siente indefenso ante el chantaje. Da igual que un día se embolsen tres mil millones de euros para aprobar los presupuestos del Estado, al día siguiente pondrán sobre la mesa una nueva reclamación. Da igual que las leyes de política lingüística, esa limpieza étnica cultural que hemos asumido, sean inconstitucionales hasta el tuétano, se promulgarán más leyes discriminatorias. Da igual que las haciendas forales sean tan claramente discriminatorias que produce vergüenza ajena defender el articulado constitucional, se cogerá un pedazo mayor de la cesta de tributos.

Seguir leyendo »

Me sé un nial

Fragmento de Enciclopedia Estudio (1960).

Entonces estaban las cosas que sabías y las que te aprendían. Sabías, pinto el caso, dónde había un nial, y era un conocimiento tuyo, que lo habías descubierto explorando, y guardabas cuidadosamente, cuidando que no se filtrara, aunque no pudieras evitar fardar: «¡Me sé un nial…!» Pocas cosas podían demostrar que confiaras más en alguien que enseñarle el nial.

Era el antiguo interés por los pájaros y otros bichos; el antiguo interés de los cazadores-recolectores que la Humanidad ha sido colegiadamente hasta hace 10.000 años, y cada uno de nosotros por nuestra cuenta hasta que nos ponían el pantalón largo. Ese interés nos enseñó a controlar el tiempo, el paso de las estaciones: «Marzo, nialazo; abril, hueveril; mayo, pajarayo; y por san Juan, cógelos por el rabo, que ya se van». En la escuela en cambio nos enseñaban el paso de las estaciones de modo abstracto, sin demasiada relación con lo cotidiano. Eso y muchas cosas más, claro, cada día algo nuevo, había muchísimo que aprender.

—¿Qué te han aprendido hoy? —preguntaban al volver a casa, con más proximidad a la realidad que a la gramática. Te rascabas la cabeza, método probado para estimular el recuerdo, y algo aparecía.

Seguir leyendo »

¿Está consensuado el futuro del tren en Cantabria?

Miguel Ángel Revilla e Íñigo de la Serna durante la reunión mantenida en julio de 2015.

Al finalizar el verano es habitual enfrentar el “nuevo curso” con buenos propósitos y compromisos que cumplir en los próximos meses. En Cantabria hemos conocido ya desde el 1 de Agosto cuáles son las nuevas propuestas del Ministro de Fomento para nuestra Comunidad, siempre maltratada e ignorada por gobiernos de uno y otro signo que han menospreciado nuestra tierra, condenando a la ciudadanía cántabra a no recibir las inversiones que merece.

En lo que respecta a infraestructuras no es una excepción, máxime en estos momentos cuando el señor Íñigo de la Serna afirma apostar por avanzar en la respuesta a las necesidades en materia de carreteras y ferroviarias para los vecinos de Cantabria. Lo que no está nada claro es si el Ministro de Fomento conoce realmente o tiene interés en conocer cuáles son esas necesidades reales que acucian a nuestra ciudadanía.

Las dudas, más que razonables, surgen cuando centra sus actuaciones en llevar el AVE hasta Aguilar de Campoo o Reinosa, anunciando a bombo y platillo cada mínimo avance en su gestión.

Seguir leyendo »