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Queridos acusados

Unas 200 personas recibieron a los acusados del escrache a Diego al grito de 'Preguntar no es delito'.

En vez de contar insulsas historias sobre la prepotencia policial, las manipulaciones y abusos de la fuerza o el por qué siempre que se produce un conflicto los jueces dictaminan a favor de “las fuerzas del orden” sea este un orden peculiar a base de garrotazos o un desorden originado -como  no puede ser de otra manera- por los “otros” (estudiantes, emigrados, mujeres revoltosas)… En vez de contar insulsas historias, digo, y esperar que, después, desaparezcan milagrosamente gracias la “presión social”,  a las voces ciudadanas, más nos valdría interrogarnos sobre lo que constituye el poder simbólico, la eficacia simbólica y diabólica de ese Orden, esa Seguridad que ellos defienden y que, después, votan.

Dice la Prensa que  alrededor de 200 estudiantes, familiares y amigos han estado arropando a los acusados de #PreguntarNoEsDelito en la puerta de los Juzgados. Los jóvenes han declarado que fue una protesta pacífica y que nadie quiso impedir la salida del expresidente Ignacio Diego, nadie insultó a la policia, nadie golpeó los coches sino que, muy por el contrario, fueron los escoltas del Ex quienes los empujaron y agredieron a puñetazos. Existen vídeos para probarlo.

Bueno, ¿y qué? ¿Acaso creen las buenas gentes que su palabra, las pruebas o los vídeos van a servir para algo? ¡Por favor! Eso sería un error de cálculo. Por supuesto que los 200 hacen lo que tienen que hacer (no les queda otra) pero, para qué engañarnos, la parte contraria hace también lo que tiene que hacer y siento mucho decirlo, una vez más, llevan todas las de ganar.

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El túnel

Túnel.

Antes de escribir un poema nunca sé de qué voy a hablar en el poema. El poema, digamos, va apareciendo a medida que lo escribo. Es como entrar a un túnel en el que ves una luz al fondo. Caminas a tientas hacia esa luz pero hasta que no cruzas el túnel no sabes qué paisaje te vas a encontrar al otro lado. No sé lo que voy a decir en un poema antes de escribirlo pero, misteriosamente, las cosas que acabo diciendo acaban siendo más importantes para mí, me enseñan y me muestran más, que todo aquello que digo sin llegar a cruzar el "túnel" del poema.

El poema se mueve en un terreno de naturaleza confusa, un espacio en el que no caben las certezas y en el que todo puede ser cuestionado. El poema hunde su mirada en las sombras, en lo que no se ve a simple vista (aunque esté a plena luz del día, aunque lo tengamos delante de los ojos). Un poema debe decirnos cosas que no sabemos, debe encerrar una pequeña revelación, debe buscar la verdad sin llegar jamás a alcanzarla.

Algunos de los mayores aprendizajes de mi vida me han llegado de la mano de la poesía. La de otros, sobre todo, pero la escrita por mí también. Apenas guardo fotos, no tengo diario y mi memoria es peor de lo que me gustaría (el pasado es algo a lo que me cuesta regresar porque es todo neblinoso cuando lo pienso). Me quedan un puñado de poemas que rara vez releo. Pocas veces vuelvo a ellos. Ayer, no sé por qué, me acordé de este poema pesadilla. Quizás porque a veces, cuando todo se afirma de forma tan rotunda y ciega, lo mejor es refugiarse en lo confuso en busca de una claridad mayor. 

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74.817.414

Hodges

Ya nadie escribe cartas en papel. Nadie, excepto los bancos, las administraciones y las compañías de seguros, por lo que puede decirse que si existen buzones en los portales es gracias a ellos. Han sido expropiados. 

Por lo general, una carta en el buzón es sinónimo de malas noticias, aunque en ocasiones le alegran a uno el día. Tienen esos detalles. Esto me ocurrió a mí hace un mes, en que el banco me comunicaba que la compañía de mi seguro de vida me comunicaba que el Consorcio de Compensación me comunicaba que la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones me comunicaba haber ampliado los supuestos susceptibles de ser indemnizables en caso de deceso, a saber:

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Dar de beber al que no sabe

Junto a la máquina de refrescos hay un hombre expectante, treinta y tantos años:

—Hola, ¿tienes cambio de 50 euros?

Reviso el contenido de mi bolsillo y no, no tengo bastante suelto para cambiarle. Se lo digo, pero en el momento de meter un billete en la máquina se me ocurre otra idea:

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Reducción de ruido

Paseo del Sardinero. | Jesús Hermosa

La realidad es últimamente reiterativa, tanto ver para descreer: no sé si cuando buceo en las noticias procrastino de lo que sea amparándome en una actualidad constantemente excepcional -vomito si vuelvo a oír a cierto hooligan del periodismo político amarillista decir “momento histórico”- o es que le he cogido gusto al permanente escalofrío. Pero lo combato.

El nihilismo pasivo, ese que te deja inerme y perdida, acecha: es uno de los riesgos del sindiós. Lo saben las marionetas protagonistas del circo político y social, y les va bien que quedemos exhaustas y acabemos viviendo en un Juego de Tronos en el que sólo ellas deciden (por ahora). Así, puede suceder que muchas nos acabemos refugiando en lo individual (que no lo íntimo) y acaben triunfando en el ámbito de lo público las ideas ultraderechistas y neofascistas que prometen la comunidad perfecta: esa en la que todos y todas forman un nuevo y solo individuo. Homogéneas, fusionales, anuladoras. No podemos permitirnos que la peor versión del nihilismo se acomode en nuestras vidas.

Para sustituirlo, creo, no debemos permitir que se nos trague este aire de apocalipsis y nos haga desertar de nuestras vidas efectivas: nuestra vida cotidiana, nuestro vivir la vida… con sus derechos, sus libertades, su vida en común y su respeto mutuo… Si no, no es posible, no es un buen vivir. Vivir la vida real, la nuestra, que está aquí abajo, que se vive en lo cotidiano, y no en la excepción permanente que generan los que manipulan el mundo, ni en su loca carrera por vete a saber qué.

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Medio milenio arriba o abajo

Carlos I y su esposa Isabel.

Ustedes ya saben, porque van cogiendo el hilo, que a mí me gusta menos la Historia que las historias. Que prefiero los relatos pequeños que las grandes epopeyas, que cuento con más gusto el día a día en una pequeña aldea que los fechos celebérrimos de reyes y generales. Lo que reviste cierta lógica, si lo reflexionan, porque aquello que podemos llamar el relato oficial no deja de ser una biografía cruzada de quienes representan a una diminuta, infinitesimal, fracción de todos los hombres y mujeres que han vivido. Y que, por eso mismo, pareciera albergar cierta lógica el que posemos al menos por un rato nuestra atención en los ritos, rutinas y experiencias de quienes, en esta y todas las épocas, han constituido la inmensa mayoría de la población. Y por eso hablo tanto de molinos, y de vacas, y del maíz, y de caminos, sendas o veredas.

Pero se pueden hacer excepciones, ¿no? Más bien, deberían hacerse. Cosas que pasaron y que tuvieron la suficiente importancia como para recordarse hoy en día. Que están, además, rodeadas de color, de elementos sobre los que reflexionar y solazarse. Historia contada en historias, vamos. De esa que no leerán por ahí. Por ahí. Pongan ustedes el nombre adecuado a ese "ahí".

Sobre todo en fechas redondas. Como el medio milenio, ¿se les ocurre data más llamativa? Hace exactamente 500 años cruzaba las tierras de las Asturias de Santillana y Campoo quien, poco tiempo después, sería jurado como Carlos I. El tío que más tarde acabará siendo el más poderoso de Europa. El joven aquel de barbilla pronunciada y gesto algo adusto, que apenas hablaba castellano y, la verdad, tenía pocas ganas de venirse a este páramo de bárbaros atrasados, con lo a gustito que se está en Flandes, coño, ya. Ese mismo. Poca cosa.

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Dama, caballo y rey

Pablo Zuloaga llegando a Bonifaz acompañado de su equipo de campaña en las primarias socialistas. | TWITTER

Las primarias, la consulta directa a la militancia, se les atraganta a los partidos. No puede entenderse la crisis de las formaciones en Cantabria y España sin este elemento que tomó impulso el 15-M y que los partidos asumieron como si estuvieran preparados para la tormenta. Partido Popular, PSOE... hasta Podemos entra en zozobra en cuanto la democracia de base irrumpe y arrampla con la democracia orgánica, legitimadora de sucesiones controladas y configuradora de grupos dinásticos. La caja de Pandora.

Mariano Rajoy ya mandó parar con el experimento de las primarias, tras las crisis desatadas en los virreinatos, entre ellos Cantabria, en donde los 'populares' no levantan cabeza, enfangados, enemistados, aquejados de sordera selectiva y a la espera de expedientes y fallos judiciales.

En el PSOE no les va mucho mejor. Las primarias, en España, hicieron posible la vuelta de Braveheart vestido por Emidio Tucci que laminó a toda gerontocracia y baronías; pero el experimento en las colonias renquea. La doble legitimidad (orgánica y electoral) que ha situado en campos irreconciliables a los antiguos compañeros en Cantabria ha añadido más fango a la ya de por sí atribulada vida política regional. Zuloaguistas y tezanistas han enrocado torre y rey a la espera de que otros vengan y marquen la diferencia con expedientes o lo que sea, incluido otro partido, como el PRC, cuyo presidente tiene el botón nuclear de ceses, dimisiones, nombramientos y repactos.

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Torca

Control. | RPLl

No me acuerdo en donde (eran tiempos de geografía confusa) vi una vez una torca enorme, rodeada de un embudo de verde ralo como el de un campo de golf, con algunas piedras blancas de advertencia y el gran agujero mal tapado por el esqueleto de un árbol de ramas afiladas que a primera vista parecía una osamenta de  ballena o, mejor, la cabeza descolorida de un cabracho gigante con la boca abierta hacia el cielo.

-Cantabria es infinita -dijo alguien que creía en lo profundo. Paul Valery ("lo más profundo que tenemos es la piel") hubiera sido excomulgado de inmediato. La superficie ya es bastante complicada. Mejor no hablar de lo de debajo. Entre los huesos del árbol se veía la amenaza de un vacío repleto.

-Estará lleno de un millón de cosas; seguro que hay cadáveres de todos los tiempos -dijo un testigo aún más incómodo.

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Gracias, Santander

Enrique Iglesias en una entrega de premios. |

He leído con mucha atención  los tuits que los cántabros hemos pagado a Enrique Iglesias por su inserción en la cuenta del artista y compartidos igualmente en otras dos redes sociales de su titularidad.

Francamente, nos ha salido cada palabra a precio de trufa negra de Perigord, solo que puestos a elegirlas (las palabras, no las trufas), hubiera esperado un golpe de ingenio un poco más creativo que ese lacónico "gracias, Santander". Tengo razones más que fundadas para sospechar que los tuits de Enrique Iglesias no los redacta Haruki Murakami, pero teniendo en cuenta el alcance y el impacto, bien le podríamos haber soplado algo un poco más agudo.

"Gracias, Santander por una noche mágica" y ocho signos de exclamación ha sido lo más florido que hemos conseguido arrancarle, si bien el video que lo acompaña acredita más de cuatrocientas mil reproducciones. Examinando las imágenes, apenas se ve la bandera española de Puertochico y unas imágenes pasadas a toda velocidad en las que cuesta ver lo que parece Castelar y quizá la calle Francisco Palazuelos o puede que la calle Gándara en vertiginoso descenso de la cámara.

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Milongas

Carrera de la Mujer de Santa Cruz de Bezana.

No quiero polemizar, pero al hilo de la XII Carrera de la Mujer que el Ayuntamiento de Santa Cruz de Bezana organizó el sábado día 14 con el fin de recaudar fondos para luchar contra el cáncer de mama, se me ocurren algunas ideas que quisiera plantear, por supuesto, sin acritud.

La primera de ellas, y por mor de la exactitud, tendría relación con el membrete: ¿Carrera de la Mujer la llaman? ¿Es posible entonces que no puedan correr hombres cuando –francamente– es lo que mejor hacen algunos?

Lo de cáncer de mama es otra cosa:

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