eldiario.es

Menú

Albert Rivera, el cuarto mosquetero

Albert Rivera posa en Twitter con la imagen de Naranjito después de que Rafael Hernando le bautizara así.

Basta con recorrer las primeras páginas de Los tres mosqueteros, la novela de Alejandro Dumas, para encontrar al joven D’Artagnan arrivando a la posada de una pequeña aldea, Meung, donde no tarda en meterse en problemas. En realidad es a causa de su caballo, un viejo penco que su padre le acaba de regalar junto a un ungüento para curar las heridas y una carta de recomendación para el Capitán de Treville.

Era una jaca del Bearn, de doce a catorce años, de pelaje amarillo, sin crines en la cola, mas no sin gabarros en las patas y que, caminando con la cabeza más debajo de las rodillas, hacía, pese a todo, sus ocho leguas diarias.

El caballo despierta las burlas y las risas de una grupo de personajes encabezados por el Conde de Rochefort, lo cual enfurece al impulsivo D’Artagnan que pretende batirse en duelo con el sicario de Richelieu porque "¡así se ríe del caballo quien no osaría reírse del amo!".

Seguir leyendo »

- Publicidad -

Los charcos de barro de Peppa Pig

Pues no, a mí las de Femen no me representan. No se queda el tema en si sirve o no de algo sacar las tetas a pasear desnudas por la calle en hipnótica controversia. Que ésa es otra. Vaya si hay tetas en este mundo desde hace un montón de tiempo. Aun así las seguimos utilizando como si fuesen una cosa recién salida del laboratorio de inventos. Teta va. Las de Femen con sus canalillos ilustrados. Teta viene. Las de Femen disfrazadas de Peppa Pig.

Que la chona animada sí que las lía pardas. Y eso que va vestida.

Deberían tomar nota las feministas de la cerdita rosa en lo de llamar la atención. Peppa Pig puede ser: a) una serie de dibujos animados; b) una serie de dibujos animados bastante coñazo, todo hay que decirlo; c) un insulto al Islam; d) un canal de la izquierda radical para lavarle el cerebro a los más pequeños de la casa; e) un canal de la izquierda radical a través del que difundir mensajes perversos, léase aquí ecologismo, multiculturalismo y matrimonio homosexual, entre otros y f) un simpático disfraz con el que acudir a las manifestaciones a partir de la publicación de esta columna.

Seguir leyendo »

La pureza de los nuevos

La opinión púbica, esa masa amorfa e implacable con más representantes que miembros, muestra su naturaleza esquizoide. Perdona con olvidadiza alegría las vergüenzas de los conocidos mientras exige una pureza a prueba de bomba a los nuevos actores en el tablero de la democracia mediática.

No importa si los grandes partidos contienen corruptos, escenifican duelos cainitas, se consumen en venganzas internas y en duelos a primera sangre que dejan cadáveres con capacidad de resucitar. No hay castigo proporcional a tanto desmán acumulado durante décadas de sopa boba y democracia de ladrillo: nadie se plantea derribar las ciudades desiertas de política del bipartidismo, la opinión pública debate más bien  sobre quién las habitará. Los nuevos, sin embargo, deben someterse a cada minuto al test de la honestidad, de la probidad, de la concordancia entre lo dicho y lo hecho.

El doble rasero que planteo se aplica también –para que me entiendan– a ricos y pobres. Los primeros pueden llevarse los millones a Suiza o torcer voluntades para adaptar legislaciones y ordenanzas a sus intereses. Pero prendemos las alertas si un pobre no declara el IVA, olvida dar las gracias cuando un banco de alimentos le regala el triste kilo de arroz o lleva sucio el cuello de la camisa.

Seguir leyendo »

Un club distinto

Hoy me asomo a esta ventana porque me siento en deuda con mi club, donde soy reconocido, respetado y escuchado. Quizás no sea el mejor del mundo, ya que hay otros más ricos y con más estrellas en el fútbol, pero si es un club de pensamiento, de intercambio de ideas y de debate.

No somos los 300 de la batalla de Las Termópilas, solamente 22 personas formamos el equipo de profesionales del periodismo y la comunicación que nos enfrentamos al reto de crear en Cantabria el primer Club de Prensa, con la única y osada pretensión de aunar esfuerzos por y para la comunicación.

Comenzamos nuestra andadura en el mes de octubre del año pasado y fue el Club de Prensa Pick Santander el nombre elegido como homenaje al navegante, poeta, periodista, cronista y articulista José del Río Sainz. No podríamos defraudar su memoria e hicimos de la profesionalidad y la independencia la piedra angular para dar forma y crear un foro de debate abierto y  público.

Seguir leyendo »

La monda lironda

Aquí lo mismo te encuentras a un cura bendiciendo un juzgado, donde está la causa de la mujer de un concejal acusada de chantajear a un alcalde, que a otro edil en una fugaz y cachonda huelga de hambre. Sin olvidar el virus de la plataformitis que ataca a otro -y no menos importante- representante del pueblo.

Son historias un tanto peregrinas que te sacan del sopor habitual. Te hacen levantar la cabeza -quizá- excesivamente agachada por tanta lluvia.

Estas cosas no pasan en cualquier sitio. Igual es porque llueve mucho y somos pocos. Son historias como de andar por casa y suceden aquí donde vivimos un puñado de vecinos, entre Asturias y País Vasco, acostumbrados a que nos ignoren los del tiempo, entre otros.

Seguir leyendo »

Insensateces

El mundo viaja a una velocidad que me cuesta seguir. Lo confieso. Las cosas no me duran. Las insensateces de Ignacio Diego, por ejemplo, se me superponen en el cerebro a una velocidad vertiginosa, lo mismo que las canciones en la radio, los libros en el estante, los famosos en la televisión o las personas en el recuerdo. La lentitud es una conquista que he perdido. Lo sé. Lo mismo que ciertos derechos sociales, ya que la consigna de este tiempo parece ser devorarlo todo a la mayor velocidad posible, no porque así esté grabado en las Sagradas Escrituras, sino para que todo pueda ser comprado, usado y tirado al igual que se hace con los chicles, la pasta dentífrica, los kleenex o el discurso inútil de los políticos que se han encontrado a sí mismos comiendo, cenando, merendando, desayunando y hasta tomando las aguas en los establecimientos hosteleros más lujosos del país...

En este vertiginoso mundo de aviones supersónicos, satélites, trenes de alta velocidad, tuits lapidarios y ordenadores de última generación, nadie sabe muy bien a donde va. Nadie. Ni siquiera Angela Merkel. Pero por lo visto poco importa donde vayamos, el caso es ir a toda pastilla a través de un mundo donde cada vez van quedando menos cosas sólidas, estables, consistentes. Que en este preciso instante recuerde, el fútbol, ciertos vinos con una limitada denominación de origen, los pinchos de tortilla, las películas de Woody Allen y poco más.

Cierto que tarde o temprano todo desaparece. Todo. Hasta los dinosaurios. Pero en esta época, no sé, parece que todo tiende a desvanecerse demasiado precipitadamente, tanto la vida como la muerte, el aroma de las manzanas, los amigos, los matrimonios, la consistencia de los compromisos... La ventaja de los nacionalismos –de ahí su renovado auge en esta Europa desconcertada, envejecida y deslocalizada– es que en un mundo donde nada permanece uno siempre puede aferrarse a una tradición, a una bandera, a una liturgia, en definitiva, a unas cuantas canciones de amor y salitre que se suelen entonar a los postres de abundantes y suculentas cenas.

Seguir leyendo »

La clase

El más joven tendría unos sesenta y cinco años, los mayores pasaban de los ochenta.  Lorena Sánchez, que podría ser hija de unos y nieta de otros, les daba todos los años clase de escritura creativa en el centro cívico de la localidad, un lugar a medio camino entre un pueblo a punto de dejar de serlo y una ciudad que todavía no ha llegado a ser. Capital de comarca, decían un poco presuntuosamente en la prensa local. Nunca es tarde para hacer algo por primera vez, explicaba Lorena a sus estudiantes. Pero lo decía sin mucho convencimiento, como si no tuviera derecho a decirles algo así. La mayor parte no habían pasado de una educación básica en la escuela y estaban jubilados tras décadas de trabajo en oficios diversos: había un carpintero, varias amas de casa, un electricista, una pescadera y un antiguo funcionario del ayuntamiento que iba siempre con corbata.

Este nuevo curso se habían incorporado a la clase Mauricio y Jimena, un matrimonio que no se separaba nunca, como si la proximidad del otro les protegiera de algo desconocido.  Al parecer, acababan de abandonar, un poco a regañadientes y aconsejados por sus hijos, su vieja ganadería en un valle cercano para mudarse a un pequeño piso con ascensor junto al consultorio médico. Mauricio y Jimena, también a regañadientes, habían aceptado participar en las actividades para la tercera edad. Los lunes hacían ejercicios cognitivos para mantener en forma el cerebro, los martes escuchaban conferencias, los miércoles asistían al curso de escritura creativa y los jueves practicaban un poco de gimnasia. Llegaban siempre puntuales a las clases pero casi nunca hablaban. Al hombre le temblaban un poco las manos, que eran muy grandes, y tenía los ojos permanentemente húmedos, como si estuviera a punto de llorar. Ella era muy delgada y muy seria y las pocas veces que tomaba la palabra parecía como si lo que dijera fuera en nombre de los dos porque él se limitaba a asentir apoyando con ese gesto todo lo que su mujer decía.

¿Lo tenemos que escribir nosotros?, preguntó la mujer. Claro, dijo la profesora sonriendo, o al menos tenéis que intentarlo. Y nada más decirlo se sintió incómoda, como si hubiese depositado sobre esos dos ancianos una enorme responsabilidad.

Seguir leyendo »

El fin del bipartidismo

Según las últimas encuestas, las próximas elecciones generales podrían suponer el fin del turnismo bipartidista de PP y PSOE. Nuevas formaciones podrían arrebatar el Gobierno español a esos dos partidos o al menos abocarlos a conformar una gran coalición –al estilo de la grosse koalition alemana– que evidenciaría ya del todo una tramoya cuidadosamente diseñada cuarenta años antes.

La transición del franquismo a la monarquía parlamentaria consistió en reemplazar el andamiaje de la dictadura nacionalcatólica por otro, homologable con los regímenes liberales del entorno, que permitiría involucrar plenamente a España en las estructuras políticas, económicas y militares del capitalismo internacional, conservando y consolidando el estatus de las clases dominantes. ¿Cómo? Sustituyendo el partido único del franquismo por dos grandes partidos de centro –uno de centro-derecha y otro de centro-izquierda–, encargados de protagonizar la mascarada que garantizaría la paz social del régimen del 78 y del sistema capitalista.

Tuteladas por el jefe del Estado designado por Franco y por los poderes fácticos interiores y exteriores –empezando por el Departamento de Estado norteamericano y la CIA–, cuatro fuerzas políticas –la AP del exministro franquista Manuel Fraga, la UCD del también exministro franquista Adolfo Suárez, el PSOE de Felipe González y el PCE de Santiago Carrillo– protagonizaron la reforma de la dictadura, que sentó las bases del bipartidismo imperfecto que rige la política institucional española desde entonces.

Seguir leyendo »

Más gestión y menos hormigón

Entramos en el tramo preelectoral con la misma sensación de tomadura de pelo de legislaturas anteriores. Inmersos en una crisis terrible, que ha golpeado sin piedad a familias y empresas, el Ayuntamiento de Santander, impertérrito, desempolva el manual de la vieja escuela política: Antes de elecciones, promesas, obras y más obras. Da igual que el Ayuntamiento arrastre una enorme deuda fruto de la nefasta gestión económica del Partido Popular. Da lo mismo que algunas actuaciones se levanten sobre terreno más o menos recientemente reformado. El caso es poner la ciudad, toda a la vez, patas arriba, sin importar las molestias que genere a sus ciudadanos. Todo por una foto. Todo por una cinta que cortar. Todo por una campaña electoral, la del alcalde, que ha decidido que corra a nuestra cuenta. En 2015 han florecido las necesidades, todas a la vez, en las que gastar y malgastar el dinero público.

Y no solo en 2015, porque son numerosas las actuaciones en las que se nota que nuestro alcalde dispara con dinero ajeno, del contribuyente. Se reconstruye un refugio antiaéreo de la Guerra Civil en la plaza del Príncipe, recientemente reformada. Se planea levantar completamente la plaza de Cachavas, no hace tantos años reconstruida y en perfecto estado de revista. Se proyecta ampliar el Museo de Prehistoria ocupando la totalidad del Mercado del Este, único espacio cubierto en el centro de la ciudad y cuya rehabilitación costó 'un pico' a los contribuyentes, que ahora verán como les cuesta otro tanto la nueva reforma y el presunto rescate de los negocios allí instalados.

Se borran del mapa rotondas de 600.000 euros con apenas una década de servicio. Se construyen dos parkings subterráneos de los que, literalmente, se venden cuatro plazas, y que se justifican con un "los han pagado otros", cuando tarde o temprano Santander tendrá que rescatarlos con dinero público. Se presume de una "nueva senda litoral" que se convierte en destrozo medioambiental y nuevo despilfarro del dinero de todos, municipal o de otra institución.

Seguir leyendo »

Distintas formas de mirar un teleférico

Hace un par de semanas me enamoré otra vez de Julio Llamazares leyendo su último libro. No es una expresión, no.  Enamoramiento del bueno, del de Patri x Llamazares. Desde hace años tenemos una extraña relación: le amo, me aburre, está loco, le amo, qué tío pesado, le amo. Creo que me voy a plantar aquí, una se cansa de tanto trajín.

El caso es que su libro trata de cómo se enfrentan diferentes miembros de una familia a una muerte frente a un pantano. Un pantano que en su construcción se llevó por delante el pueblo en el que siempre habían vivido y que tuvieron que abandonar en nombre del progreso, dejando allí raíces, memoria y arraigo. Un tema recurrente en Llamazares pero que lo borda. O a mí me lo parece, no sé.

Que es que una cosa parecida podría darse mirando al Castro Valnera.

Seguir leyendo »