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Consumo cero

De la Serna hila fino y prefiere suavizar el debate matizando el dato e indicando que no hay 10.000 pisos vacíos, que hay 6.400 viviendas de consumo cero, la mayoría en el centro de la ciudad

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Íñigo de la Serna y César Díaz durante la presentación del proyecto de construcción de las VPO de General Dávila.

Se lo escuché a Miguel Saro, concejal de Izquierda Unida, en una tertulia de radio. Una reflexión lógica, si no fuera porque entran en juego otros intereses 'ladrillescos'. "El desarrollo urbanístico que pregona el ayuntamiento con proyectos como el de La Remonta, donde contempla construir 1.300 viviendas en una ciudad cuya población desciende de manera continua en los últimos veinte años, que tiene más de 10.000 viviendas vacías y sin ocupar buena parte de los pisos sociales construidos, debería hacernos reflexionar sobre su modelo de ciudad".

Me gustaría pensar que algo se nos escapa al común de los mortales y que el Plan Municipal de Vivienda, que presentó Íñigo de la Serna el mes pasado, esconde cierta información confidencial que no está al alcance de los ciudadanos y que desmontaría en un periquete la posición lógica de quienes reclaman un desarrollo urbanístico sostenible y responsable. Pero, mientras esa información siga siendo confidencial -si es que existe- entenderá, alcalde, que surjan dudas.

Santander lleva años perdiendo población y el censo ha descendido hasta los 176.000 habitantes. La tendencia es clara y sin embargo, el Plan General de Ordenación Urbana prevé una población de 261.000 habitantes en el horizonte de 2024. Para albergar esa población estima que van a hacer falta 35.316 nuevas viviendas. ¿Cómo? Transformando el suelo no urbanizable, en urbanizable. Sin embargo, los datos oficiales reflejan que la tendencia es la contraria y, curiosamente, mientras el núcleo de la ciudad pierde 'vida', municipios como Piélagos, Astillero o Santa Cruz de Bezana acogen nuevos inquilinos, la mayoría, población joven.

Pero, insisto, demos un voto de confianza al Plan de Vivienda. Por de pronto, dice el alcalde, que el documento recogerá un estudio del número real de viviendas vacías. Una noticia positiva que evitará la eterna discusión alimentada, ahora, por el promotor de este 'Plan' que, cuestiona el dato del CIS y le enfada que utilicemos la palabra 'vacías'. De la Serna hila fino y prefiere suavizar el debate matizando el dato e indicando que no hay 10.000 pisos vacíos, que hay 6.400 viviendas de consumo cero, la mayoría en el centro de la ciudad.

Se aferra a la propiedad privada para justificar que no tiene margen de maniobra. Para defender que la élite madrileña tiene derecho a vacaciones y a cerrar a cal y canto su cortijo para mantener el contador a cero y formar parte del selecto registro de las viviendas con consumo cero. La ecuación es sencilla, el centro pierde vida y la oferta de VPO se va mudando a las afueras de acuerdo a las directrices de un plan general que ha levantado grandes bloques dormitorio, sin prestaciones complementarias que inviten a la participación vecinal; a crear barrios activos, con sus comercios, centros cívicos y menos Corte Inglés.

De esta manera cuesta dar vida a la ciudad. Ya lo dijo un compañero de profesión y me pareció una caricatura de la realidad de lo más acertada: "A este paso la programación de los centros cívicos terminará reduciéndose a clases de gimnasia y zumba". Y así se apagan las ciudades, es la pescadilla que se muerde la cola.

Pero, siempre hay incansables, personas que reman a contracorriente para evitar ese apagón. El 21 de noviembre, en La Voragine, el colectivo Des Okupados nos emplaza a una reunión para 'construir la ciudad que queremos'. Esta ciudad merece que lo que está oculto aflore. Anímense.

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