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Elogio a la sordera (o aquí todos hemos ganado)

Los partidos políticos en Cantabria han hecho gala de sordera durante la campaña. Ahora, deberán afinar el oído para interpretar bien los fragmentados resultados del 20D.

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Elogio a la sordera (o aquí todos hemos ganado)

Elogio a la sordera (o aquí todos hemos ganado)

Que la Cantabria que vota es mayoritariamente de derechas es una realidad que volvemos a constatar en este 20D de las irrupciones. Pero los comicios del "fin del bipartidismo" –yo no enterraría a la bestia sin ponerle el espejo en la boca- dejan más lecturas y algunas lecciones.

Cantabria no es diferente a la mayor parte del Estado, donde salvadas seis provincias de Andalucía y las díscolas Cataluña y Euskadi, la fuerza mayoritaria en todas las circunscripciones ha sido el PP. El descalabro brutal del partido de Íñigo de la Serna o de Ignacio Diego -¿son del mismo partido?- en el país es equivalente al de Cantabria, donde se han dejado 15 puntos en el camino (pasando del 52,2% al 37%). Pierde el PP unos 55.000 votos en Cantabria (uno de cada tres) en comparación con 2011, pero siguen ganando entre unos electores masoquistas, en una región envejecida, disciplinada, sorda a las noticias de la precariedad y la corrupción, sorda ante el incumplimiento sistemático del programa electoral desde el que PP la seduce. Ya sabemos lo que va a ocurrir con la gaviota: se acantonará en el discurso de la "lista más votada" y de la victoria electoral y se hará la sorda ante el brutal zarpazo de las urnas a su poder parlamentario.

Sordo estará el PSOE. En el tobogán de desprestigio y desgaste en el que lleva años instalado ha perdido, desde 2008, unos 90.000 votos en Cantabria (unos 12.000 de ellos en este último capítulo). Por aquel entonces, el PSOE lograba el 43,61% de los votos de la comunidad autónoma; en 2008 ya tuvo que conformarse con el 25,18%, y ahora ha perdido casi 3 puntos adicionales.

El bipartidismo está tocado de muerte aunque él siga abonado a Walking Dead y a la posibilidad de asustar a propios y extraños con la piel hecha girones.

Ahora escucharemos muchos discursos sobre la nueva era política, la era del pacto, del entendimiento. “¡Por fin nos parecemos a Europa!”, dirán los optimistas sordos

Pero la sordera no solo toca a los dos jinetes del régimen del 78.  También afecta al resto.

Podemos logra un resultado histórico para su corta historia pero en su caso no quiso escuchar los resultados de las municipales y solo entreabrió sus puertas. De haberlas abierto de par en par podía haber empatado o superado al PSOE. La acumulación para el cambio se está aprendiendo en el camino, pero a la cúpula oficialista de Podemos en Cantabria le falta un hervor a la hora de sumar a todos los sectores que pueden trabajar por una mudanza real en la política autonómica. Conviene que escuchen bien las señales porque los resultados, influenciados por el tirón de la marca electoral, les pueden confundir de cara a las elecciones autonómicas de 2019.

Claro que para sordos, sordos, los otros zombis del día. Aunque Podemos hubiera hecho gala de la apertura que aún no tiene, esta Izquierda Unida de Cantabria no hubiera entrado a negociar. Aliada consigo misma, IU con su marca blanca, se mostrará feliz de haber sumado unos cuantos votos más. Es decir, la sordera le provocará una especie de felicidad placeba a pesar de confirmase que su capacidad de influir en la realidad es nula. En IU habrá temblores después del pírrico resultado nacional, con solo 2 diputados y sin grupo parlamentario propio.

De Ciudadanos, poco se puede decir. Son sordos, mudos y ciegos de nacimiento. Si Rivera vuelve a La Caixa sus vástagos cántabros se van al paro, así que conviene que no confundan los resultados con la realidad. Son la marca barata de la derecha pero ya se sabe que la burguesía de este país (y de esta Cantabria) solo los utilizará mientras le sean necesarios. Ya veremos su futuro.

Ahora escucharemos muchos discursos sobre la nueva era política, la era del pacto, del entendimiento. "¡Por fin nos parecemos a Europa!", dirán los optimistas sordos, incapaces de escuchar a un electorado que ha hablado (en Cantabria de forma abrumadora con el 76% de participación) y ha vuelto de declararse de derechas (con el 52% de los votos si sumamos PP y Ciudadanos). Cualquier posibilidad de cambio pasará por la capacidad de escucha del resto. Siento decir que no soy muy optimista. Espero que el espejismo de la pluralidad se concrete aunque, de momento, sólo parece eso: un espejismo.

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