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Próxima estación, esperanza

El drama de los desahucios es la cara más inhumana de la crisis y que deja a muchas familias en la calle, sin techo y sin esperanza.

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Radiante y optimista, no puedo sentirme de otra manera ante el anuncio que ha realizado Mariano Rajoy esta semana en el Debate sobre el Estado de la Nación, y en el que anunciaba una batería de medidas para facilitar el "desendeudamiento de las familias, autónomos y pymes". 

Hasta ahora nos perdonaban la vida, pero no nos indultaban el bolsillo. Había quién se veía obligado a vender sus bienes para pagar sus deudas e incluso a vivir con la losa de la deuda pasada, habiendo renunciado a todos sus bienes. Si nos equivocamos o erramos en una decisión, una compra, una inversión o simplemente nos engañan, seguiremos nosotros, nuestros descendientes y los descendientes de estos últimos pagando hipotecas e intereses, que para eso se engordan los balances de los bancos y las cajas.

Señor Rajoy, acuérdese de la DACIÓN EN PAGO, porque el drama de los desahucios es la cara más inhumana de la crisis y deja a muchas familias en la calle, sin techo y sin esperanza. La dación en pago no puede dejarse en manos de la voluntariedad de la entidad financiera, aunque solamente sea por una razón ética y el pago final por parte del deudor de una hipoteca inmobiliaria a la que no puede enfrentarse debe ser suficiente con la entrega el inmueble en vez del dinero, para liberarse de la deuda y poder mirar al futuro con esperanza.

La creación del banco malo tenía como objetivo reducir el parque inmobiliario de bancos y cajas y darles una nueva oportunidad a todo el poder económico para mejorar sus balances y mirar hacia adelante. Viviendas, locales, naves, trasteros y mucho más ladrillo con el que se han encontrado por su nefasta gestión hipotecaría y por esa libertad de dar créditos a todo el mundo. En pocas palabras, el estado compra aquellos créditos que no van a ser rentables a la entidad financiera y lo hace a precio de mercado, asumiendo que se hará cargo de la minusvaloración, y es que ha faltado justicia en el reparto de los sacrificios en la lucha contra la crisis.

¿Y el pobre inmigrante? ¿Y el padre de familia? ¿Y el autónomo? ¿Ellos no tienen  una segunda oportunidad? La dación en pago es la acción de dar algo para pagar una deuda. Es así de sencillo. "Malos tiempos deben correr, querido Sancho, cuando tanto habláis de la esperanza". Pues eso, próxima estación, esperanza.

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