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El sobrecoste de Valdecilla

Lo que saca de sus casillas a los ciudadanos es la falta de autocrítica y la asunción de responsabilidades, dos cualidades que nadie parece practicar en política

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Mariano Rajoy en el área materno-infalntil del nuevo Hospital de Valdecilla.

Mariano Rajoy en el área materno-infantil del nuevo Hospital de Valdecilla.

Me da que a la gente le importó más bien poco que Mariano Rajoy viniera a "inaugurar" el nuevo Valdecilla seis meses antes de su puesta en marcha. No fue más que la crónica de una muerte anunciada para el Gobierno de Ignacio Diego, que quiso dejar claro con esta visita quién había logrado "poner fin a más de 14 años de obras". Por si las moscas. Por si perdía las elecciones autonómicas.

No dudó en improvisar y levantar un atril entre cementos para que todos supiésemos quién era merecedor de los aplausos: el Partido Popular. Me da que a la gente le hubiera interesado más, que el contrato suscrito con la UTE adjudicataria fuera accesible; y a los profesionales, ser parte activa del proyecto para que, en vez de un hotel de cinco estrellas, fuera cogiendo forma de hospital. Es lo que han denunciado, ahora, cerca de 70 trabajadores, públicamente.

La Consejería de Sanidad reconoce que el centro no es funcional. No hay espacio para el trabajo médico en las plantas, el diseño es inadecuado en el área de farmacia y el área de ginecología no cuenta con la Unidad de Reproducción Asistida.

A los contribuyentes lo que nos preocupa es endeudarnos, soltar 900 millones de euros de aquí a 2036, por un hospital que antes de abrir ya está mal diseñado, según los profesionales y la Consejería de Sanidad. Si esa cantidad les parece insuficiente, súmenle otro millón de euros para arreglar el desaguisado y modificar el diseño, de acuerdo a las sugerencias del personal. Otro millón de euros, de momento, porque el "sobrecoste" podría terminar siendo mayor, advierte el Gobierno.

Lo que importa y preocupa al ciudadano es no haberse enterado de que la infraestructura se parece más a un hotel; le molesta que la administración oculte el error y le indigna que esa falta de previsión cueste dinero. Pero lo que le saca de sus casillas es la falta de autocrítica y la asunción de responsabilidades, dos cualidades que nadie parece practicar en política.

En vez de asumir fallos, el Partido Popular se chuta una dosis de amnesia y pide al actual Gobierno que no traslade a Liencres el Servicio de Oftalmología. Un traslado que ya estaba decidido cuando ellos gestionaban porque el servicio no cabía en el nuevo hospital.

Si los populares evitan dar explicaciones y la opacidad se convierte en costumbre, es lógico que reine la desconfianza. Y, entre tanta obra sobre obra en un hospital recién abierto, igual termina volviendo Mariano a inaugurarlo en condiciones. No esperen que haga autocrítica.

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