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(Ampl) Fiscalía rebaja a seis años la pena solicitada para acusado de causar traumatismo a otro

La Fiscalía ha rebajado su petición de pena de diez a seis años para el hombre acusado de causar a otro un traumatismo craneoencefálico severo tras una agresión en la madrugada del día de Coso Blanco en Castro Urdiales en 2010. Ha rebajado la pena al considerar que, tras la prueba practicada en el juicio celebrado este lunes y martes en la Sección Primera de la Audiencia de Cantabria, no ha quedado demostrado que el acusado golpease a la víctima por detrás, eliminando así la agravante de alevosía.

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(Ampl) Fiscalía rebaja a seis años la pena solicitada para acusado de causar traumatismo a otro

Aunque mantiene la agravante de reincidencia, porque el procesado tiene una condena anterior de nueve meses por lesiones, el Ministerio Público sí que pide que se apliquen las atenuantes de dilaciones indebidas, ya que los hechos se están juzgando siete años después, y la de reparación del daño al haber ingresado el acusado 15.000 euros en concepto de responsabilidad civil.

Durante las conclusiones pronunciadas este martes, con las que el juicio ha quedado visto para sentencia, la fiscal ha considerado no obstante que esa consignación ha llegado "tarde" y ha aumentado ligeramente la cantidad que reclamaba como indemnización por las secuelas que padece él agredidos hasta los 80.000 euros, al incluir entre ellas la epilepsia.

Por su parte, la acusación particular que ejerce la familia de chico agredido ha mantenido su petición de 10 años de prisión por el delito de lesiones, al que suma las agravantes de alevosía y reincidencia, y la indemnización de más de 315.000 euros por las lesiones y las secuelas cognitivas "severas" que padece y la enfermedad de epilepsia "derivada" de la agresión y que padecerá "de por vida".

Mientras que la defensa ha insistido en pedir la libre absolución o que subsidiariamente se consideren los hechos como una falta de lesiones y se aplique la atenuante "muy cualificada" de dilaciones indebidas, así como la de reparación del daño.

CAREO ENTRE PERITOS

En la vista de hoy, también se han visto las declaraciones de varios peritos, incluso se ha producido un careo entre varias especialistas cuyos informes de parte, unas lo habían elaborado para la acusación particular y otras para la defensa, diferían en las secuelas que le han quedado a la víctima y las limitaciones que le generan.

Las propuestas por la acusación particular han indicado que va a requerir de "ayuda en su vida diaria para siempre", sobre todo en la toma de decisiones pero también en actividades que requieran de concentración y atención por lo que "no podrá desempeñar un trabajo normal". Todo ello, según han apuntado, derivado de las secuelas que tiene y que han mermado su capacidad cognitiva.

Pero las llamadas por la defensa han asegurado que, si así fuese, la víctima no podría desarrollar la tarea de árbitro que no ha dejado de hacer en ningún momento y que "requiere de la toma de decisiones inmediatas" ni conducir, porque requiere de atención y capacidad de reacción por si ocurre algo fuera de lo normal aunque sólo hiciese trayectos conocidos.

Con una de las peritos de la defensa también ha cruzado reproches la fiscal. Y es que la neuróloga ha considerado que los informes médicos de la primera asistencia en el Hospital de Laredo y el primero que se hace nada más trasladarle a Cruces son erróneos, porque se indica que el joven tenía lesiones en la zona izquierda y derecha de la cabeza, cuando ella cree que sólo estaban en el lado izquierdo.

La fiscal ha considerado "muy grave" y ha lamentado que "intenté hacer creer que varios médicos se equivocaron sobre dónde estaban localizadas unas lesiones tan graves" y ha considerado que, como parte de la estrategia de la defensa, solo ha pretendido "confundir a la sala".

Además de las peritos de parte, también han declarado unas forenses que, aunque sólo tuvieron acceso al informe de neurocirugía de Cruces en el que se hablaba de la intervención, han opinado que las lesiones que presenta el agredido, en cualquiera de los dos lados de la cabeza, es "complicado" que hayan sido causadas por un puñetazo, como sostienen la fiscal y la acusación particular.

"En mi opinión coinciden con una caída contra el suelo, en el que ha golpeado con la parte derecha que es en la que hay fractura, además de hematomas, y por efecto del contragolpe del cerebro apareció el hematoma epidural izquierdo", ha dicho una de las forenses que, a pesar de desconocer cómo ocurrieron los hechos, ha apuntado hacia una de las versiones.

En cualquier caso, las forenses sí han asegurado que la epilepsia es una causa del traumatismo craneoencefálico y no de una infección que tuvo la víctima durante el ingreso, y que derivó en una meningitis. Tampoco han considerado que las secuelas puedan deberse a efectos de la hidrocefalia congénita que detectaron al chico a raíz de estos hechos porque siempre había sido asintomático.

CONCLUSIONES

Aunque ha rebajado su petición de pena, la Fiscalía ha defendido que, con la "prolija prueba practicada", se ha demostrado que el acusado es "el responsable material" de lo que sucedió aquel 3 de julio de 2010. A pesar de las discrepancias entre los testigos sobre si fue un empujón o un puñetazo, la fiscal se queda con este último y dice que fue tan fuerte que hizo que la víctima cayese desplomada "como un peso muerto".

Pero, tras la vista, cree que el acometimiento del procesado "no le pilló desprevenido" al agredido porque "parece que llegó a dirigirse a él" antes de ello, pero ha insistido en que el golpe fue "fuerte" y la víctima no lo vio venir y, por tanto, no pudo adoptar defenderse. Ha enfatizado que, a su juicio, el golpe más grave, el del lado izquierdo de la cabeza, fue causado por la agresión y las lesiones de la parte derecha por el desplome contra el suelo.

También ha criticado la estrategia de la defensa tratando de evidenciar errores en los informes médicos y le ha dicho a la abogada del acusado que no pide la aplicación de atenuante de dilaciones indebidas en su grado muy cualificado porque el retraso es "en buena parte" achacable a esa parte, que ha "tratado de suspender el procedimiento hasta el mismo día del juicio".

Además, ha considerado "proporcionada" la pena de seis años ante la gravedad de los hechos, aunque la acusación particular no ha estado de acuerdo con que la fiscal haya eliminado la alevosía y ha insistido, a pesar de que las declaraciones de los testigos han sido contrarias, que fue un puñetazo por la espalda y en la nuca, "inopinado y sorpresivo sin posibilidad de defensa".

Cree que el relato de la defensa de que el acusado le empujó y todas las lesiones fueron consecuencia del golpe de la cabeza contra el suelo "se queda huérfano y estéril" con la prueba practicada y ha vuelto a reclamar para su cliente, además los 15.000 euros ya consignados por las lesiones, una cantidad "razonable" de 300.000 euros por las secuelas.

Por su parte, la defensa ha evidenciado que cuando hay "muchas presunciones", como es el caso de este procedimiento, "siempre se tienen que mirar de la forma más favorable para el reo" pero, ha criticado, "la acusación particular y la fiscalía están haciéndolo en contra". Ha considerado que, a pesar que traten las partes contrarias de insistir en que fue un puñetazo, "los testigos que realmente lo vieron" dicen que fue un "empujón" y que pudo tropezar con el escalón antes de caer al suelo golpeándose la cabeza.

También ha destacado que no hay que dejar de lado, porque "no es baladí", por qué el acusado acometió contra el demandante recordando que éste estaba discutiendo con una chica, la había empujado y ella se había caído mientras él seguía hablándole "en actitud amenazante". "Le dijo que la dejaría en paz y le empujó", ha resumido la letrada, que nuevamente ha insistido en que "lo más lógico" es que las lesiones fuesen por el golpe contra el suel

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