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Miserias

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Es difícil poner la fina línea que separa la miseria de la pobreza. Y más en estos tiempos convulsos. Sin embargo, es sencillo fijar la diferencia entre la miseria y las miserias. 'Los Miserables' de Victor Hugo no son los miserables que pasean por nuestras calles con la cabeza alta y la certeza y convencimiento de que siempre tienen razón.

Me gustaría saber qué es la razón. Me gustaría saber porque lo que para uno esta mal para otro es sencillamente normal. Supongo que se preguntaran a santo de qué viene esta moralina. Me gustaría saberlo también a mí. Voy a centrarme en dos personajes o, mejor dicho, en dos ejemplos. Quede claro que no intentan ser representativos de un oficio. Son simplemente dos caso y probablemente su actitud es extensiva a cualquier trabajo o relación humana.

Me gustaría saber porque lo que para uno esta mal para otro es sencillamente normal.


Primer caso. Una pequeña empresa en dificultades y con problemas para pagar a sus trabajadores. El patrón tampoco cobra la nómina, pero es una persona con un patrimonio personal suficiente. Le incomoda no ganar, pero se lo puede permitir y, además, sigue pasando gastos mensuales a la empresa de comidas, gasolina, seguro del coche y todo tipo de dietas. Frente a él un inmigrante mileurista que no cobra y pide un adelanto. Tras armarse de valor señala que quiere un adelanto. Le preguntan el motivo y dice que es para comprarse una camisa y unos zapatos porque se casa. Pues este es un caso de miserias y miserables porque el patrón en cuestión responde que el trabajador debe aprender a vivir con lo que tiene y no por encima de sus posibilidades.

Segundo caso. Un jefe de una redacción con una huelga por delante debido a que la empresa ha planteado un ERE para despedir porque las cosas no van bien a un puñado de personas. Al interfecto no le afectan los despidos y la gente le importa poco. Convoca a su 'cuadra' de colaboradores y les dice que no son plantilla y que no tienen derecho a huelga. Ante las preguntas de los colaboradores y la discrepancia, el jefe les dice que salgan del despacho, recojan sus cosas, se vayan y no vuelvan. Me parece que es otro caso de miserias y miserables.

Lo leo y lo pienso y creo que son miserias. Me pregunto si todos somos capaces en algún momento de actuar igual. Lo pienso y me respondo que sí y lo que es peor que somos capaces de convertirnos en miserables.

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