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Condenados a 299 años los etarras Badiola e Iparragirre por volar una comisaría de la Ertzaintza

La Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha condenado a 299 años de prisión a los miembros de ETA Ibón Iparragirre y Asier Badiola por la explosión de un coche-bomba en la comisaría de la Ertzaintza en la localidad vasca de Ondarroa en septiembre de 2008.

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Los magistrados Ángel Hurtado, Julio de Diego y José Ricardo de Prada les han considerado culpables de la comisión de 13 delitos de asesinato terrorista en grado de tentativa contra policías de la Comunidad Autónoma vasca, cinco intentos de asesinato de civiles y uno de estragos terroristas.

Los dos miembros de ETA tendrán además que indemnizar con un total de 4,7 millones de euros a los propietarios de los 85 vehículos y 425 viviendas que resultaron dañados por el coche-bomba, que contenía un explosivo con 100 kilos de amonal. Trece agentes de la Ertzaintza y cinco viandantes que se encontraban en la zona resultaron heridos.

El tribunal ha considerado probado que, a lo largo del año 2008, Iparragirre y Badiola, quienes formaban parte del comando de ETA denominado 'Tontor', realizaron varios viajes a Francia para aprender a elaborar artefactos explosivos y para recibir directrices de Mikel Garikoitz Aspiazu, 'Txeroki', quien les suministró las armas, las municiones y el material necesario para llevar a cabo acciones terroristas.

Así, el entonces jefe militar de la banda terrorista les ordenó atentar contra una comisaría de la Ertzaintza sin especificar cual, debiendo ser ellos quienes concretaran el objetivo. 'Txeroki' sería el encargado de proporcionarles un coche-bomba totalmente preparado, que tendrían que recoger en el polideportivo de Eskoriza.

El 24 de agosto los dos miembros de ETA se encontraron en Lastur (Guipúzcoa), para poner en común las instrucciones dadas por 'Txeroki'. Una semana después, decidieron atentar contra la comisaría de la Ertzaintza en la localidad vasca de Ondarroa, tras comprobar que tenían "más fácil la huída".

En la madrugada del 21 de septiembre de 2008 Iparragirre, disfrazado con una capa, una máscara, una gorra y unos guantes, aparcó el coche-bomba frente a la comisaría, activó el sistema de iniciación para que explotara transcurridos seis minutos e hizo explotar dos 'cócteles molotov' para evitar que circularan los coches.

BUSCARON CAUSAR VÍCTIMAS

Los magistrados han dado credibilidad a las declaraciones policiales de ambos miembros de ETA --que no fueron corroboradas durante el juicio-- y aseguran que ambos "buscaron indiscriminadamente, fríamente y de propósito causar los mayores daños y víctimas posibles".

La resolución especifica que colocaron el coche-bomba con una gran cantidad de explosivo apuntando a la entrada de la comisaría y sin previo aviso cuando en el edificio había "varios agentes de servicio totalmente indefensos y personas que se encontraban en las inmediaciones".

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