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Desmontando el mundial de Brasil

El documental '7 years, 90 minutes' trata de desmontar el Mundial de Fútbol celebrado en 2014 en Brasil y visibilizar, a través de los testimonios de los brasileños, los efectos "reales" en la población.

Dos jóvenes vascos se desplazaron días antes de la celebración de la Copa del Mundo y grabaron durante 45 días una realidad diferente a la vendida por los organizadores y denuncian "evasión de impuestos, especulación inmobiliaria o gente desplazada".

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Un niño ve un partido en una calle de Brasil.

Un niño ve un partido en una calle de Brasil.

"¿Cómo es que en Brasil, el país más futbolero del mundo, los brasileños están en contra de su propio mundial?", se pregunta Iker San Martín, un jóven cineasta y apasionado del deporte rey. Y esa es la cuestión que trata de responder en el documental '7 years, 90 minutos', un proyecto en pleno proceso de postproducción -busca financiación a traves de Verkami-,  que pretende desmontar la inyección económica de la celebración el pasado año de la Copa del Mundo de Fútbol en el país carioca.

Los diferentes informes cifraron en impacto económico sobre Brasil en 63 mil millones de euros, y destacaron además la mejora de infraestructuras, la creación de puestos de trabajo y un aumento de un 80% en el turismo, entre otras bondades. San Martín, productor y director de fotografía de la cinta, y el director de la misma, Alain Gabiri, sostienen un punto de vista totalmente antagónico. En 45 días de rodaje en pleno campeonato recogieron diversos testimonios que denuncian "evasión de impuestos, especulación inmobiliaria o gente desplazada".

¿Cómo nace la idea de realizar un documental sobre el Mundial de Brasil?

Desde que Brasil sale mencionada como sede del mundial, Alain y yo, como fanáticos del fútbol, pensamos que era la oportunidad de oro: vivir el deporte rey en su casa. Al principio era un viaje de ocio, y luego se me empezó a pasar por la cabeza hacer un documental sobre el mundial de Brasil, con un enfoque de unos amigos que viajan al mundial, cómo se vive el mundial allí. Pero a año y medio vista de comenzar se celebró la Copa de Confederaciones. Y el pueblo comenzó a salir a la calle a protestar y a mostrar el hastío de la población. Yo había vivido tres años en Brasil y mis amigos me empezaron a informa acerca de problemas como la subida del transporte, el desvío de capital por las obras, el uso de capital público en vez de privado... Entonces decidimos cambiar el enfoque e investigar lo que verdaderamente estaba pasando y retratar todo lo que la FIFA y el Gobierno estaban tratando de ocultar por todos los medios.

Rodastéis durante 45 días en pleno campeonato ¿qué os encontrastéis?

Un pueblo que después de muchas décadas dormido, empieza a protestar por la corrupción, en el que se hacen contratos por detrás... La Copa de Confederaciones encendió la mecha, empieza a haber manifestaciones en las que participan millones de personas. Piden que ese dinero se invierta en formar más médicos o profesores, en mejorar salarios... Pero invertir en educación y sanidad no da dinero.

Los informes dicen que la FIFA es uno de los mejores operadores políticos del mundo. Que la celebración del Mundial supuso una modernización de las infraestructuras y un impacto millonario en Brasil. ¿No ha beneficiado en alguna manera la Copa del Mundo a Brasil?

Eso es lo que se vende, pero nosotros pudimos hablar con arquitectos, profesores de universidad, médicos... Y no puede ser que Brasil, el país del fútbol, esté en contra de su propio mundial. El responsable del Comité de Urbanismo de Porto Alegre, el encargado de evaluar el coste oficila de las obras, nos relata cómo algunas obras que tenían que estar terminadas tres meses antes del Mundial, no estaban ni siquiera empezadas, con el impacto que supone en el día a día de los brasileños. Durante dos años y todavía después del campeonato la ciudad está patas arriba.

Y así en todos los ramos: en educación, en sanidad en seguridad... La policía consiguió material antidisturbios muy duro para controlar las calles durante los partidos, y todavía utilizan ese material para reprimir manifestaciones. También se ha desplazado a personas de las favelas para urbanizar las zonas colindantes a los nuevos estadios, en algunos casos a 90 kilómetros, con lo que supone por ejemplo para la escolarización de los niños de estas familias.

Insistís en que la FIFA protagoniza "un entramado de corrupción" con el Gobierno brasileño ¿a qué os referís?

Por ejemplo en Sao Paulo, que disponía de cuatro estadios, se construyó uno nuevo, solo para el Mundial. A parte de dar la obra a la empresa de turno, esto supuso limpiar la zona, especulación inmobiliaria, e influye también en las rentas  los edificios colindantes, que subió unos 200 euros. Y es que la FIFA llega con sus condiciones, que le país tiene que acatar, es un librito blanco, que incluye resoluciones como derechos de imagen y explotación. Durante los 45 días que dura el Mundial se abre un paréntesis. Por ejemplo si firman con una marca, ésta está exenta de pagar tasas, con el desvío de capital que ello supone.

Son acusaciones muy duras

El documental va a dar mucho que hablar, nos metemos mucho con el Gobierno de Brasil y con la FIFA, con cifras y con gente de peso. Creemos que tendremos algún problema porque hoy en día no sabemos si es más peligroso meterse con un gobierno o con la FIFA, es un organismo muy oscuro.

 

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