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Ortuzar: "La era de los frentes en la política vasca ha terminado"

El líder del PNV se siente "decepcionado" por los gritos en favor de los presos de ETA y la amnistía y le exige a Sortu que haga "mucha pedagogía" entre sus bases.

Urkullu y su partido consideran que "Euskadi y España necesitan un giro de 180 grados en la política del Ministerio del Interior" en materia penitenciaria y antiterrorista.

El lehendakari también señala que su Gobierno trabajara por la paz con "las distintas sensibilidades políticas".

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Sortu afirma que se demuestra que el Estado "no quiere la paz en Euskal Herria"

Los líderes de Sortu y el PNV, Hasier Arraiz y Andoni Ortuzar, en la marcha del sábado en Bilbao. /EFE

Gobierno vasco y PNV parecen emitir en la misma onda en relación con Sortu. El PNV enfrió ayer las expectativas que la marcha del pasado sábado había abierto entre los líderes de Sortu, quienes llevan días seduciendo al PNV para que la colaboración "excepcional" abierta con la manifestación en favor de los derechos humanos, el acuerdo y la paz no fuera "flor de un día". El líder del PNV, Andoni Ortuzar, visiblemente molesto en la manifestación por el hecho de que el público asistente no respetara el acuerdo de que la marcha fuera en silencio, señaló que a los dirigentes de la izquierda abertzale heredera del mundo de Batasuna tienen por delante un gran trabajo de pedagogía entre sus bases "para que se den cuenta de que están en una nueva etapa".

Desde el mismo día de la convocatoria de la marcha junto a Sortu y el resto de partidos y sindicatos nacionalistas, el PNV había remarcado que el movimiento de los jeltzales era "excepcional" y se había producido como un "ejercicio de responsabilidad" ante la situación de "excepcionalidad" creada por la prohibición de la tradicional marcha en favor de los presos de ETA por parte del juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco.

Y en la reunión de la Ejecutiva (EBB), celebrada ayer en la capital donostiarra con motivo del primer aniversario de Andoni Ortuzar al frente del PNV, los peneuvistas hicieron una valoración de su arriesgada apuesta del pasado sábado al unir sus siglas a las de Sortu en la calle de manera inédita casi desde los tiempos del Pacto de Lizarra (1998-99). De alguna manera consideran un mal menor que se corearan lemas en favor del acercamiento de los presos de ETA y la amnistía, dado que esa realidad sitúa la carga de la prueba en Sortu, incapaz de mantener a raya a los suyos. Y esa realidad -que les ha permitido a socialistas y populares cargar contra el partido de Ortuzar y Urkullu por unir sus siglas a las de la radicalidad en las calles- es también la que le permitió al presidente del PNV sacar la cabeza para exigir a los dirigentes de Sortu que no cejen en el trabajo que tienen por delante: "tienen que hacer mucha, mucha, mucha pedagogía" entre sus bases.

La decisión del PNV, de alto votaje político, fue explicada por un alto dirigente el pasado viernes a eldiarionorte. Ayer, su líder confirmó esa idea al apuntar que "había que evitar que se minara la convivencia en Euskadi" y que Bilbao se convirtiera "en una batalla campal", actuando "con máxima rapidez" para ello, porque "es muy fácil tomar decisiones a 350 kilómetros de Euskadi cuyas consecuencias las van a pagar otros".

"Nosotros pensamos que esa prohibición no lo era sólo contra la manifestación a favor de los presos a la que no teníamos ninguna intención de ir", explicó Ortuzar, al tiempo que añadía que "alguien tendrá que hacer el análisis político de por qué el primer partido que dijo que no iba a ir a esa manifestación termina convocando una manifestación en contra de una prohibición y a favor de los derechos humanos, el acuerdo y de la paz". A su juicio, "Euskadi y España necesitan un giro de 180 grados en la política del Ministerio del Interior", algo que será planteado por el lehendakari en la reunión, aun sin fecha, que tiene previsto celebrar este mes con el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, de viaje oficial estos días en EE UU.

La dirección del PNV no tiene ninguna intención de echarse al monte y ha vuelto a reiterar que las futuras relaciones con Sortu dependen básicamente de ese partido y de su actuación política, porque el PNV no va a variar la suya para dar acomodo a las exigencias de la izquierda soberanista. "Aquí quien tiene que dar pasos es la izquierda abertzale" y "hablar claro" a su gente, "decirles la verdad", explicó el líder jeltzale.


"Juntos por la paz"

Por su parte, el lehendakari, Iñigo Urkullu, antes de que se conocieran las declaraciones del líder de su partido, ya había marcado el camino de la reacción ante las ofertas de colaboración de Sortu y el mundo abertzale. El mandatario vasco -al que socialistas y populares habían exigido una explicación sobre el futuro de sus política en materia de paz y convivencia tras lo vivido el sábado en Bilbao- apuntó ayer que que, tras la marcha, trabajará por construir "juntos la paz" desde las "distintas sensibilidades políticas".

"Tras la manifestación del sábado nuestra responsabilidad es trabajar por una visión compartida desde las distintas sensibilidades políticas y construir juntos la paz y la convivencia", quiso aclarar, ante las dudas suscitadas entre los dirigentes del PSE y PP. Asimismo, ha insistió en que el Gobierno está "comprometido con esta tarea y la vamos a llevar a cabo con responsabilidad y altura de miras".

El lehendakari, acompañado del consejero de Salud, Jon Darpón, hizo esta declaración de intenciones tras la inauguración del Centro de Salud Zabalgana, en Vitoria, donde reconoció que es "muy consciente" del tiempo en que se vive y ha incidido en que que las "prioridades" del Gobierno vasco son claras desde el primer día: las personas que viven en Euskadi.

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