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Vecinos y comerciantes del Casco creen que la revitalización del barrio está estancada

Sólo las obras de tres proyectos de los planeados por el Ayuntamiento se llegarán a acometer.

Hosteleros y tenderos de Correría, Los Arquillos y Mateo Moraza producen un vídeo propio de promoción de sus locales que cederán al consistorio.

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Los proyectos de estimulación de la actividad comercial y  los planes de revitalización social del Casco Histórico parecen haberse ralentizado desde la disolución de la Arich, Agencia de Revitalización Integral de la Ciudad Histórica. Incluso algunos compromisos planteados para promocionar la zona se han caído de la agenda programada por el gobierno de Javier Maroto, provocando el malestar y decepción de los habitantes de la almendra medieval, que se sienten, “de nuevo, los grandes olvidados de la ciudad”. “No veo mejoras, al contrario, creo que vamos hacia atrás. Los equipamientos siguen sin hacerse y pretenden que nos conformemos con cuatro reformas mal planteadas, como la del Campillo”, se queja una portavoz de la Asociación Gasteiz Txiki.

Las obras de las reformas en el Colegio Público Ramón Bajo o las del Polideportivo de El Campillo, según afirmó el alcalde el pasado lunes, las van a llevar adelante. Lo mismo ocurre con las rampas mecánicas del cantón del seminario, cuya adjudicación se aprueba esta misma semana.  Del resto,  proyectos estrella como la recuperación de la actividad del Palacio Escoriaza Esquivel, el Centro de Investigación e Innovación en Ciencias del Patrimonio, Zain,  el albergue de la calle Cuchillería o el Gasteiz Antzokia, entre otros, mucho se ha hablado pero poco o nada ha trascendido de forma oficial, acerca del futuro de estas apuestas del gobierno de Javier Maroto para dinamizar el casco histórico. Los colectivos vecinales no se muestran preocupados por la indefinición de esas propuestas ya que casi ninguna figura entre sus necesidades.

Estas agrupaciones están especialmente preocupadas por el escaso avance en la incorporación de nuevos equipamientos en la colina medieval y por las ayudas a la rehabilitación de los edificios, destinadas a solucionar los problemas de accesibilidad o sus deficiencias estructurales. “La línea de crédito de ayudas es bienvenida, por supuesto, pero la mayoría desconocemos en qué condiciones se tramitan, no nos lo acaban de aclarar”, se lamentan. Se muestran descontentos también porque, pese a las fórmulas de participación ciudadana diseñadas desde el Ayuntamiento, según estas asociaciones, se siguen tomando decisiones sin contar con los residentes del barrio.

"Las calles están muertas entre semana"

Por otra parte, el impulso que tomó la actividad económica con la apertura de nuevos locales hace tres años, hasta una treintena entre la calle Correría y Pintorería, ha perdido fuelle por el cierre de varios establecimientos, entre ellos,  el de las carismáticas tiendas de Adolfo Domínguez.  Y los locales en la calle Mateo Moraza que iban a acoger dos tiendas de la firma textil Hugo Boss, siguen sin abrir sus puertas.

Los comerciantes del casco medieval consideran imprescindible que desde el Ayuntamiento se adopte medidas concretas para la promoción de los establecimientos de la zona.  “Yo prefiero hablar de ralentización en vez de estancamiento. Pero sí es cierto que todo el esfuerzo económico de los comerciantes que apuestan por esta zona no se ve recompensado desde el Ayuntamiento con una verdadera política comercial clara.  Nosotros pedimos la creación de una concejalía de comercio exclusiva, separada de la de turismo y promoción económica, como ocurre en otras ciudades”, propone Jon Gotxon Laburu, de la Asociación de Comercio, Hostelería y Servicios de Correría, Mateo Moraza y Los Arquillos. "Necesitamos más vida comercial en el día a día y eso se consigue dando facilidades a los clientes. Por ejemplo, sólo contamos con un cajero automático. También es necesario que se programen actividades en estas calles, que entre semana, están muertas", añade.

Para paliar esa ausencia de planes de fomento de la actividad comercial este colectivo ha producido su propio vídeo promocional que han encargado a un productora vitoriana. Pagarán por el audiovisual, que mostrará las excelencias de sus establecimientos, 4.000 euros. “Esta tarea la tenían que hacer ellos pero finalmente somos nosotros los que aportamos nuestro dinero y recursos con la intención de que se vea el publirreportaje en ferias turísticas y así atraer más visitantes al casco” explica Laburu.

Profesionales vinculados a la desaparecida agencia Arich contemplan también con resignación la deriva tomada en los programas de estímulo del casco medieval. “La revitalización del Casco Histórico es el proyecto estratégico de la ciudad y como tal hay que recuperarlo porque ha quedado de nuevo en el olvido. Si no se entiende la importancia decisiva de esta joya, que es un referente turístico, se está cometiendo una grave equivocación”, aseguran.

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