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La perra de asistencia Rita ayudará a una niña vasca de tres años con autismo a integrarse mejor en la sociedad

Rita, una perra labrador de asistencia que ha sido entrenada en la fundación Bocalán en Madrid, ayudará a Saioa, una niña vizcaína de tres años con trastorno del espectro autista, a integrarse mejor en la sociedad. La convivencia con estos perros produce "efectos socializadores muy efectivos" y fomenta el aumento de las habilidades sociales, la atención, concentración, autoestima y la comunicación.

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La perra de asistencia Rita ayudará a una niña vasca de tres años con autismo a integrarse mejor en la sociedad

Responsables de la Fundación Bocalán, del Rotary Club San Sebastián --entidad que ha financiado la compra y adiestramiento de este perro con un coste de 15.000 euros dentro de su programa 'Regálame una sonrisa'--, y el director foral de Cooperación, Fernando San Martín, han presentado en el Aquarium el proyecto, acompañados de la pequeña Saioa y su familia y del propio can. Se trata del primer caso de estas características en Euskadi.

El cachorro de labrador ha sido entrenado en la Fundación Bocalán para ser "fiel compañera" de la niña, a la que protegerá y servirá de guía tanto de día como de noche. La perra dormirá con Saioa para tranquilizarla, ya que "los niños con autismo suelen relajarse al escuchar los latidos del perro". Además, en sus salidas la menor "irá sujeta por un arnés a la perra que le ayudará a pasear correctamente".

La madre de la niña, Inga Aguirreamalloa, ha explicado que contar con Rita supone para la familia "poder salir a la calle un poco más tranquilos, saber que Saioa no se va a ir a la carretera y no le va a pillar un coche". Además, ha destacado que la perra ayudará a la pequeña a calmarse "cuando tenga una rabieta". "Es uno más de la familia ya", ha añadido.

Por su parte, la coordinadora de la Fundación Bocalán, Pilar Bustos, ha explicado que, para poder conseguir un perro de asistencia es necesario encontrar patrocinadores, como ha sido el caso de esta familia con el Rotary San Sebastián, para que el proceso "se acelere". "Si no, se entra en una lista de espera y según vamos recibiendo ayuda de patrocinadores poco a poco vamos entregando más perros", ha explicado.

La convivencia con estos perros produce efectos socializadores y fomentan el aumento de las habilidades sociales, la atención, concentración, autoestima y la comunicación. La mejor edad para empezar a convivir con estos canes suele ser a partir de los tres o cuatro años, ya que hasta los seis se mantienen las conexiones internas del cerebro.

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