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El compromiso de Bilbao con la accesibilidad, una “garantía” para la igualdad de oportunidades

La capital vizcaína se adhirió en diciembre a la red de ciudades para la accesibilidad compuesta por 60 municipios de todo el Estado.

FEKOOR cree que el Ayuntamiento ya ha asumido que debe facilitar los desplazamientos de las personas con movilidad reducida porque es un problema que “tarde o temprano nos afecta a todos”.

La federación de personas con discapacidad ha premiado su trabajo en los barrios altos pero opina que todavía queda mucho por hacer, como la renovación de infraestructuras obsoletas o la regulación de las terrazas.

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En diciembre del año pasado, hace poco más de un mes, Bilbao se adhirió a la red de ciudades para la accesibilidad, compuesta por 60 municipios y organismos de todo el estado. El Ayuntamiento adoptó así el compromiso de velar porque todos los proyectos que impulse tengan un diseño universal y abierto para todo el mundo. Otra de las obligaciones explícitamente recogidas en el acta de constitución de la red es asegurar los derechos de ciudadanos con discapacidad. Para la Federación de personas con discapacidad de Bizkaia (FEKOOR), sin embargo, la accesibilidad no es algo que beneficie exclusivamente a los individuos con problemas de movilidad. “Es una garantía para la igualdad de oportunidades”, define su director, Juan Carlos Sola.

Sola cree que durante los últimos años el consistorio de la capital vizcaína “ha mejorado mucho” en su visión de la accesibilidad. “Ha calado y forma parte de la dinámica habitual del Ayuntamiento, especialmente de los técnicos que trabajan en él”, explica el director de FEKOOR. De hecho, recientemente la entidad que dirige ha reconocido su labor con un premio por su trabajo en la eliminación de barreras arquitectónicas en los barrios altos de Bilbao.

El caso de los barrios altos parece ser paradigmático del tránsito que ha hecho Bilbao hacia una visión más universal de la ciudad. La apuesta que hace años se hacía desde el Ayuntamiento para salvar los importantes desniveles que existen en Otxarkoaga, Kobetas, Arangoiti o Uribarri Goikoa eran las escaleras mecánicas. “Pensaban en las personas que no tienen problemas de movilidad, si vas en silla de ruedas o con un andador las escaleras mecánicas no sirven de nada”, comenta Sola. En la actualidad esta solución fallida está siendo sustituida por los ascensores y elevadores, que sí garantizan la accesibilidad.

En este sentido, el Ayuntamiento aprobó a finales del año pasado una modificación urbanística que permitirá seguir haciendo mejoras en las zonas altas de otros cinco barrios. En Torre Urizar, Torre Madariaga, Altamira, Párroco Unzeta y Uribarri, más concretamente. Se trata de un plan de accesibilidad especial similar al aplicado en Otxarkoaga en 2006 y que permite ocupar suelo no urbanizable para la construcción de ascensores exteriores en aquellos casos en los que sea estrictamente necesario. El equipo de gobierno dará hoy mismo más detalles sobre este plan.

Desde el punto de vista del director de FEKOOR la falta de sensibilidad con estas situaciones no ha afectado únicamente al Ayuntamiento, ha sido algo “muy extendido” en la Sociedad. “Por ejemplo, cuando la gente va a abrir un nuevo negocio no debería ver las normas de accesibilidad como una obligación sino como una garantía para sus clientes”, apunta. “Por suerte, poco a poco se han ido dando cuenta de que con la esperanza de vida actual tarde o temprano todos vamos a pasar por una situación de movilidad reducida”, añade.


Camino por recorrer

A pesar de la mejora de los últimos años, Bilbao todavía tiene un importante camino por recorrer para garantizar el tránsito universal por toda la ciudad. FEKOOR cree que los retos más representativos están en la renovación de infraestructuras obsoletas y en la mejora de algunas ordenanzas que afectan a la vía pública. “Todavía tenemos varios polideportivos y piscinas, sobre todo los más viejos, a los que las personas con movilidad reducida no podemos acceder”, ilustra Juan Carlos Sola.

La multitud de terrazas adyacentes a establecimientos hosteleros tampoco le agradan. “Están generando muchos problemas en los desplazamientos a todo el mundo, nosotros las sufrimos más, pero los aitites con niños, por ejemplo, también lo pasan mal”, se queja. Recientemente el director de FEKOOR aparcó en un aparcamiento reservado para personas con discapacidad situado junto a una terraza. “Bueno, pues las mesas estaban tan pegadas que no pude salir del coche”, ilustra con indignación.

Analizando otras infraestructuras que no dependen exclusivamente del Ayuntamiento, Sola también ve algunas deficiencias en un medio de transporte tan importante para Bilbao como el metro. En su momento, se apostó por los ascensores para facilitar los desplazamientos de personas con discapacidad. El problema es que con el tiempo se ha demostrado que mucha gente monta en ellos aunque no tenga un problema de movilidad con lo que se forman colas muy grandes que acaban perjudicando a todos los usuarios.

“Algunos socios se enfadan por tener que hacer cola, pero a mi me parece normal que todo el mundo quiera usarlos porque ganan calidad de vida”, argumenta el director de la federación de discapacitados de Bizkaia. En su opinión, la solución podría estar en ampliar su capacidad “hasta ajustarla a la demanda”. Un lavado de cara que él también aplicaría a otros lugares emblemáticos de Bilbao como el Guggenheim, cuyas escaleras de entrada “deberían desaparecer porque no son cómodas para nadie”.

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