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India crece, sus mujeres no

India es el cuarto país del mundo más peligroso para nacer mujer. Desde la fundación Vicente Ferrer emprenden campañas para visibilizar el rol de las mujeres indias como motor de cambio y transformación social.

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Exposición 'El futuro empieza hoy' de la fundación Vicente Ferrer sobre las desigualdades en India.

Exposición 'El futuro empieza hoy' de la fundación Vicente Ferrer sobre las desigualdades en India.

Al hablar de la India en la actualidad se nombra un país de dos velocidades. Por un lado, se vende la imagen de una nación emergente como potencia en las tecnologías de la información, su economía es la tercera mundial; pero por otro, es el país que mayor porcentaje de pobreza extrema concentra en el mundo. Allí 800 millones de personas sufren pobreza multidimensional.

La India es compleja, diversa y contradictoria. De ahí que su emergencia no se traduzca en oportunidades reales para su población. El país experimenta un crecimiento económico intenso, sin embargo, empeoran los indicadores sociales con un aumento de las brechas y desigualdades más acusado en el caso de mujeres y niñas, principales perjudicadas de un sistema que prioriza la supremacía de los varones. Desde la fundación Vicente Ferrer, trabajan por hacer visible esa desigualdad y negación de los derechos humanos de la población india más desfavorecida. Por ello, han querido mostrar en Bilbao los frutos de un trabajo de muchos años a través de la exposición 'El futuro empieza hoy', cuyo objetivo es sensibilizar a la sociedad vasca sobre la vulneración de derechos humanos en la India y plantear estrategias para hacer frente a esta situación.

El país se clasifica también como el cuarto más peligroso del mundo para nacer mujer. Feminicidios, feticidios y violaciones  se producen a diario. Las mujeres sufren múltiples discriminaciones desde pequeñas. “No hay igualdad ni en alimentación, ni en educación porque viven dentro de un sistema patriarcal extremo. Aunque nos parezca increíble, se cree que invertir en las niñas no sale a cuenta”, señala Montse Ortiz, experta en género de la Fundación Vicente Ferrer, desde donde ahondan en el contexto de la mujer en la India más rural, en el estado de Andra Pradesh.

En este escenario, las mujeres luchan a diario por su supervivencia, aunque para muchas el  panorama se vuelve insostenible. “Hay un índice de suicidio alto porque no aguantan las presiones. Muchos de los asesinatos se camuflan con cifras de accidentes domésticos, pero lo cierto es que las niñas tienen un 75% de probabilidades más altas que los niños de morir”, indica Ortiz. Hace ya casi dos años que llegó la noticia de una violación en grupo a una joven en un autobús en Nueva Delhi. “La noticia fue tan mediática que lo único bueno de esa realidad es que el peligro en el que viven las niñas y mujeres se está visibilizando. La sociedad está tomando conciencia. El siguiente paso es que no quede impune y en eso estamos trabajando”, asegura Xabier Orueta, delegado de la fundación en Euskadi y Cantabria.

Las mujeres como motor de cambio en la India

El 95% de las mujeres trabaja en el “sector informal” de la economía. Desarrollan los roles y labores más denostados, por lo que la necesidad de abordar esta situación es inmediata. En la fundación Vicente Ferrer organizan su trabajo en cuatro ámbitos: educación, sanidad, economía y vivienda. “Siempre de forma transversal con la perspectiva de género”, puntualiza el delegado. Lo que buscan es visibilizar el rol de las mujeres indias como motor de cambio y transformación social. Así trabajan en varios proyectos como el préstamo de bicicletas para que las niñas puedan acudir a clases, aumento de la alfabetización y acceso a una formación profesional, seguimiento a mujeres embarazadas y asistencia durante el parto o desarrollo de microemprendimientos para que puedan vivir por su cuenta.

“Se ofrecen unos microcréditos entre 400 y 1400 euros para que emprendan sus propios negocios, desde montar un kiosco hasta comprar búfalas para montar pequeñas campañas de leche. Es decir, les damos formación para la generación de ingresos. El 95% de los préstamos se devuelve en el tiempo fijado. De esta forma se revaloriza su situación y ellas también aumentan su autoestima porque hacen un actividad dentro de la comunidad”, cuenta la experta en género sobre unos micronegocios cuyos productos ya se pueden comprar tanto en España como en India mediante los establecimientos de comercio justo.

Ramadhevi Rapthadu asegura que trabajar para la fundación cambia la vida de las mujeres en la India. “Tomando autosuficiencia y conciencia de nuestras propias vidas, ganamos todas”, cuenta la cooperante india sobre su labor, que se basa en la concienciación de las mujeres a través de la música o el teatro para que adquieran libertad. “La mujer respeta a los hombres, pero los hombres a ella no”, asegura sobre una situación que luchan a diario por cambiar mediante la generación de oportunidades “para que ellas puedan coger las riendas de sus vidas”. “Para nosotros Vicente Ferrer es el segundo Gandhi de la India”, asegura la trabajadora de visita en España, con el objetivo de trasladar la realidad de su país para evitar que nuestra sociedad caiga en la apatía del “no hago nada porque hay demasiado por hacer”.

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