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“Las víctimas de la trata de mujeres sufren una desprotección absoluta por parte del Estado”

Beatriz Ranea, miembro de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres, reclama que la Ley de Violencia de Género integre a las víctimas de la trata con fines de explotación sexual.

La experta y politóloga participa en las ‘Jornadas informativas y de sensibilización sobre la prostitución’ que se celebran en Vitoria organizadas por la Asociación Gizarterako.

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Un tercio de las personas que ejercen la prostitución en España podrían ser víctimas de trata

Beatriz Ranea, miembro de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres, una ONG consultiva de la ONU, ha investigado la situación real de las víctimas de la trata con fines de explotación sexual, “una realidad muy difícil de la que saber toda la verdad” confiesa. Pero lo que sí ha podido constatar es que estas mujeres sufren “una absoluta desprotección” por parte del Estado que obliga a estas mujeres a denunciar a sus proxenetas o corren el riesgo de ser deportadas.

Ranea que ha participado en Vitoria en las ‘Jornadas informativas y de sensibilización sobre la prostitución’ que organiza la Asociación Gizarterako, aboga porque se aplique la Ley de Violencia de género a las mujeres que están sometidas a estas mafias, y denuncia que existe "un interés económico muy alto" que inhibe la actuación del Estado en esta cuestión.

Pregunta: Los últimos datos que ha proporcionado la Policía Nacional contabilizan más de 12.000 víctimas potenciales de la trata, es un tercio de las personas que podrían ejercer la prostitución en España. ¿Cree que las instituciones y la propia sociedad son conscientes de la magnitud de este problema?

Respuesta: No hay datos reales porque al ser una actividad criminal no sabemos exactamente cuál es el porcentaje real. Como tú dices las cifras de la Policía Nacional hablan de un tercio, pero cifras de las ONGs hablan de un 80% o 90%. Son datos como para preguntarnos qué está pasando e intentar buscar soluciones. La sociedad no puede permitir que eso esté pasando a la vuelta de la esquina, porque hay mujeres que probablemente estén en situación de trata en las rotondas o en el polígono industrial de aquí, de Vitoria. Habría que plantearse qué está pasando y quién está detrás.

P: Con estas cifras, la trata de mujeres se ha convertido, tal y como denuncia, en una industria que incluso ha desbancado al tráfico de armas o de droga ¿cómo se puede atajar?

R: No hay soluciones mágicas, pero si hay interés por parte de los gobiernos o los estados se puede intentar reducir. El ejemplo de Suecia demuestra que si se amplían los esfuerzos a nivel, por ejemplo policial, o si se hacen políticas de igualdad efectivas, se reduce tanto el papel que tienen las redes de trata y la libertad de movimiento que poseen. Y por otro lado la vulnerabilidad de las mujeres que puedan caer en ellas.

P: Por otro lado a la hora de dar una salida a estas mujeres la legislación no es clara. Las víctimas que quieren salir de este mundo tienen que denunciar a los proxenetas o corren el riesgo de ser deportadas. ¿Qué efectos tiene este sistema?

R: Hay una desprotección total. El año pasado realicé una investigación junto a Esther Castellanos y era sobre la situación de la trata de mujeres con fines de explotación sexual. Una de las principales conclusiones cuando hablamos tanto con víctimas de trata o con expertos, sobre todo del ámbito jurídico, era que hay una desprotección absoluta. Porque por un lado, para acceder a ciertos recursos la víctima tiene que denunciar, y al denunciar se expone a muchísimos más peligros que los que tenía cuando estaba sido sometida por la red de trata. Hay muchos tipos de redes: hay algunas pequeñas, pero hay otras muy poderosas que no solo las tienen a ellas amenazadas aquí, sino que tienen amenazadas a sus familias en origen. Entonces las estás exponiendo a una mayor desprotección y vulnerabiliad,.

P: ¿Y cuál puede ser una solución efectiva?

R: En derecho existen lo que son pruebas notorias de un delito de manera que no es necesaria la declaración testifical, que no sea obligatorio que la testigo tenga que pasar por eso. Es una de las propuestas de algunas ONGs para minimizar ese estado de desprotección al que se ven abocadas.

P: ¿Cuál es el perfil de las mujeres que son víctimas de las trata?

R: La realidad en la que nos encontramos es que la mayoría de las mujeres en situación de prostitución son mujeres migrantes y muchas de ellas en situación administrativa irregular,  lo que las convierte en invisibles para las autoridades, y además parece que tampoco importa lo que les pase, incluso podemos no enterarnos. Por eso los proxenetas al final tienen muchísimo más control del que tendrían sobre una mujer en una situación regular.

P: Entonces ¿debería existir una ley integral que ampare a estas víctimas?

R: Eso es lo que solicitamos muchas de las ONGs que trabajamos en el ámbito de la trata de mujeres con fines de explotación sexual. Existe  el ‘Plan Integral de lucha contra la trata’, pero al final un plan es casi una mera declaración de intenciones. Se llevan a cabo algunas de las acciones, pero tampoco se destinan recursos reales, y de hecho este año los recursos se han reducido medio millón de euros. Algunas ONGs proponen integrar la trata de mujeres dentro de la Ley de Violencia de Género, se podrían dar esas dos vías, pero creo que debe ser entendida como violencia de género porque claramente es una violencia contra las mujeres. De hecho si miramos las definiciones de violencia de género, encaja perfectamente, incluso puede considerarse una vulneración de los derechos humanos y de los derechos fundamentales. Tendrían mucha más protección si fuesen entendidas como violencia de género.

P: ¿Crees que el Gobierno tiene alguna disposición para atajar este problema?

R: Bajo mi punto de vista no hay un interés político por atajar el problema porque hay mucho interés económico detrás. Yo creo que los que tienen un interés real por atajar el problema son los municipios, pero algunos no lo hacen desde el punto de vista de género y de los derechos humanos, sino para quitar a las prostitutas que estorban de la calle. Y creo que habría que atajarlo desde una política de género y de derechos humanos.

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