Opinión y blogs

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Atrapadas en las redes (Ernai)

Las redes sociales se han convertido en herramienta indispensable en la estrategia comunicativa de cualquier organización o movimiento político o social, por una simple cuestión: "nuestro mensaje debe estar donde está la gente". En los últimos tres años ha habido un desembarco general de políticos profesionales en las redes. Digo de políticos profesionales, porque política en la Red se hace desde mucho antes de que dichos profesionales se inscribiesen en ellas. Siempre desde mi experiencia personal, las redes sociales virtuales casi desde su principio han sido espacio para la conspiración política. Creo conveniente decirlo. No debemos olvidar que todas las personas somos sujetos políticos y caemos en el error de centrarnos demasiado en la "política profesional" al analizar temas como este.

Uno de los elementos que marca este mundo postmoderno es la velocidad en la que vivimos: comida rápida, transportes rápidos, relaciones fugaces, información instantánea... -ya nos estrellaremos si no espabilamos-. Las redes sociales son parte de este mundo rápido y evolucionan casi a la velocidad de la luz. En consecuencia, las tendencias de las redes, en cuanto a modos de uso, incluso de tipo de gente que hay en ellas evolucionan a tal velocidad que cuando creemos estar en los últimos metros de la carrera, tenemos otros cien metros más que correr.

Twitter es hoy en día la red social más popular para tratar temas políticos. Es el ejemplo más claro de lo que comentaba. La gestión de las redes no es tan simple como parece, siendo nuestro objetivo llegar con un mensaje claro a ese grupo de personas que hemos marcado como nuestro receptor. Se han creado hasta puestos de trabajo para esta única gestión: las community managers. Y aquí una de las claves: al ser un personaje público es importante gestionar tu persona como una marca, un portador del mensaje de la organización o movimiento que representas, y eso requiere estrategias muy claras.

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Ciudadanos en red (EB-Gazteak)

Es innegable e incuestionable la importancia hoy por hoy de las redes sociales y de su impacto en prácticamente todos los ámbitos de nuestra vida, y por lo tanto, el especial atractivo que despiertan estas herramientas tanto para empresas, administraciones, asociaciones y colectivos y por supuesto para las organizaciones políticas. Las redes sociales se han convertido en una herramienta más de comunicación e interactuación, y la revolución que han supuesto en el campo de las relaciones interpersonales y la comunicación es algo patente en el día a día.

Su presencia, también en el ámbito político, ha sido objeto de análisis desde muchos ámbitos, y no es raro encontrar de vez en cuando en los medios estadísticas de los perfiles de redes sociales de distintos políticos y partidos en cuanto a número de seguidores, actividad... Sin duda alguna, se han convertido en un indicador más a la hora de valorar el alcance y la llegada de los mensajes que defienden. Son varias las referencias (y además, fáciles de obtener) los perfiles de aquellos grupos que utilizan las redes de forma habitual y quienes lo utilizan sólo a modo de "una vía más de propaganda" en época de campaña.

La gestión de las redes sociales, se ha convertido, pues, en un elemento más al que prestar especial atención por parte de los partidos, especialmente los perfiles más corporativos, principalmente por dos factores: por su potencial de llegada a numerosos sectores de forma fácil y directa, y a la vez, por el efecto (positivo o negativo) que pueden tener el más mínimo comentario en dichas redes, amplificado por la velocidad de difusión de este.

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Red de políticos (Nuevas Generaciones)

Ni bueno ni malo, como el talante. Que la política esté en las redes sociales es tan lógico como necesario. Habitualmente tiendo a salvar a las redes porque, en la medida en la que han transformado nuestra forma de relacionarnos, lo han cambiado absolutamente todo. Pero hoy no voy a hacerlo. No voy a hablar de la revolución que suponen, o de que el futuro, en ámbitos como la transparencia y la participación directa, es mucho más esperanzador gracias a Internet y sus vías. 

Salvarlas sería una vaguedad, como decir que hablando se entiende la gente y poner el acento en hablar, en vez de ponerlo en que la gente quiera entenderse. Hay muchos tipos de políticos, en la calle y en las redes: los que interactúan con todos; los que transmiten algo más que unas ideas; los que se despreocupan hasta que llegan unas elecciones; o los que utilizan las redes como cualquier otro medio, para confrontar y ganar. Estos últimos suelen ser todavía los más.

Y en esa misma línea, demasiado politiqueo. No se malinterprete, me refiero a esa política de discurso de gabinete de comunicación. Me refiero a esas posiciones inamovibles para marcar el signo. Mucho 'fake', y muy poca naturalidad. Todo en etiquetas: derecha, izquierda, católico, ateo, feminista, centrista, moderado, liberal, humanista, nacionalista o no nacionalista; y muy poco discurso propio.

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Ciudadanos de a pie y en'Red'ados (EGI)

Cuántas veces hemos dicho que las mujeres y los hombres que están en la política, aquellos que deciden involucrarse en el servicio público, han de ser no solo ejemplo para los ciudadanos, sino que también deben trasmitir que son ciudadanos de a pie.

Cuántas veces habremos puesto en duda los quehaceres de nuestros políticos, debido a sus tareas demasiadas veces opacas, despachando horas y horas, sin que los ciudadanos sepamos ni con quién están y ni lo que hacen.

Cuántas veces hemos visto a nuestras representantes inaugurando obras, ofreciendo ruedas de prensa, en mítines o de visitas que únicamente buscan una foto. O eso es lo que realmente creemos. Y parece que hoy, de fotos va la cosa. De las fotos y los comentarios que hacen las caras públicas o los perfiles oficiales de nuestros partidos políticos y organizaciones juveniles en las redes sociales.

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Lo que pasa en Las Vegas, ahora se queda en Twitter (JSE-Egaz)

Voy a empezar provocando: El PSE-EE fue el primer partido vasco que llegó a las redes sociales. Y no fue por estrategia, fue por convicción, fueron valores los que nos llevaron ahí.

Lo digo con la convicción de ser el primer socialista vasco que tiene blog (aquellos Spaces del Messenger), el primero que hizo videologs, de los primeros que tuvo Facebook, el primero que tuvo Twitter. Estar ah í como oportunidad de interaccionar con la gente a la que quieres representar, a la que quieres contar algo, a la que quieres escuchar. Y dado que los/as socialistas tenemos los que más dificultades para colocar en medios de comunicación mensajes, ¿qué mejor oportunidad de llegar al ciudadano/a que las redes sociales? Pero para llegar con credibilidad, hay que ganársela, y para ganársela, basta con ser uno mismo, y que ese "uno mismo" sea digno de generar por sí mismo, valga la redundancia, credibilidad.

Y en estas, recuerdo que fue Txema Oleaga el primer cargo público que en 2007 empezó a hacer videologs como candidato a alcalde de Bilbao. Fue Patxi López el primero que gestionó toda una estrategia de comunicación, paralela a la tradicional, en las redes sociales en la campaña a la lehendakaritza de 2009. Y tras ellos dos, que tenían la convicción y también los mismos ideólogos detrás, llegaron muchos otros y otras.

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Equo también se escribe con #

A veces me paro a pensar cómo sería Equo si no existieran las redes sociales. Creo que la respuesta es clara y compartida: no podría existir. Un proyecto sociopolítico con la ecología política como tronco vertebrador no es demasiado admirado por los medios tradicionales. Seguramente si no estás dentro de una de las cuatro corrientes políticas clásicas de este país estás condenado a ese espacio de "Otros" y a no aparecer más de 10 segundos en televisión. Pero esto está cambiando gracias a las redes sociales y a los medios online.

Las redes sociales son un apoyo fundamental para Equo. Tanto en la transmisión de ideas y de programa como en la comunicación hacia el exterior. Desde las principales redes, Facebook y Twitter, se envían diariamente cientos de mensajes que intentan suplir ese vacío mediático al que estamos sometidos por los medios tradicionales. Desde las cabezas más visibles hasta la última activista trabajamos por compartir un mensaje nuevo, diferente y muy necesario. En su día decidimos no contar con financiación bancaria, por eso no pedimos préstamos porque no queremos hipotecarnos con los intereses privados de la banca. Esta situación nos lleva a optimizar al máximo los pocos recursos que tenemos por lo que no nos podemos permitir (ni queremos) activar las redes sociales sólo para hacer campaña. Hacemos un trabajo día a día, idea a idea y mensaje a mensaje.

La importancia de las redes es cada vez mayor y los partidos políticos lo saben. A ninguno se le ocurriría montar una campaña sin un equipo de redes (o varios) y destinar grandes recursos a la gestión de las mismas. Pero las redes hay que saber gestionarlas. Los mensajes son tan directos que enseguida se sabe si quien realmente escribe es la persona titular de la cuenta o es su equipo de comunicación. Un error muy común es llenar de mensajes las cuentas de líderes políticos en período electoral mientras que el resto del año están inactivas. La ciudadanía quiere interactuar directamente con sus representantes políticos, no escribir a un contestador (equipo de campaña).

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Del arte a la política (Nuevas Generaciones)

Es difícil de creer que el arte, en lo que se refiere a cultura y pensamiento, que se promueve desde las instituciones, no tenga un marcado perfil ideológico. Sencillamente porque es una herramienta potente; un medio para generar opinión. Por no decir que, filtrado convenientemente para la ocasión de cada cual, puede servir para adoctrinar, controlar y manipular.

Empezaré diciendo que para mí el arte se representa de muchas maneras. El propio concepto es lo suficientemente abstracto como para que cada uno lo coja por donde quiera. He estado en algún museo. Sobre todo en esas excursiones del colegio cuando éramos unos enanos. Estaban destinadas al aprendizaje, o eso nos decían, pero para nosotros eran como vacaciones con amigos. Luego he tenido oportunidad de viajar un poco. He estado en París, por ejemplo, y no me metí en un museo ni loco. Soy más del a pie de calle, y sus gentes y cultura. Le doy tanta importancia al entorno del creador y al contexto de la obra, como a la propia obra. Y también soy de los que cree que el original ha perdido su valor. Tal vez por eso, no tenga problema en consumir arte, como mucha gente que conozco, por Internet.

Las posibilidades son inmensas, solo hay que teclear bien el nombre del autor, y a veces ni eso, en Google para conocer la obra, el contexto, y hasta alguna coletilla extravagante a la que no le darás mucha fiabilidad pero que es indispensable para acabar generando esa magia del mito. Internet es, en esto, libertad. Pero hay quien ve un cuadro de Francis Bacon y piensa: ese está pirado. Y lo entiendo. También a todas esas personas que cuando van al cine prefieren una de esas comedias, porque dicen que no quieren pensar, solo pasar el rato. Por eso no me preocupa cuanta gente consuma esto o aquello. O si la gente lee a Nietzsche o prefiere Las cincuenta sombras de Grey. Me da, más bien, igual.

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Welcome to Bilbao, please open their wallets (EB-Gazteak)

Según el diagnóstico de la Fundación Contemporánea, Bilbao es la tercera capital cultural del Estado seguida por Donosti. ¡Alcemos la cabeza y saquemos pecho hinchado de orgullo, Euskaldunes! Esta noticia, publicada el pasado sábado 22 de marzo en la Web del diario DEIA, comentaba que, pese a la directa relación entre la variedad y nivel de la programación cultural y el número de habitantes de una localidad, tanto Bilbao como Donosti destacaban sobre ciudades con mayor población debido en gran parte a el Guggenheim, el Euskalduna y el Arriaga en el caso de Bilbao; y al festival de cine en el de Donosti.

Esto me hizo pensar en cuantas veces he ido a estos pilares del ocio y la cultura y, por que no decirlo, de la economía y el turismo, de nuestro pueblo. Pues no diré que pocas, ya que sin ser un gran entendido en ninguna de las áreas, no es menos cierto que soy un enamorado del teatro, disfruto muchísimo con el arte, la opera, conciertos de música clásica, pero sin saber si soy objetivo o no en cuanto a qué es mucho o poco, lo que puedo garantizar es que no ha sido tanto como me hubiese gustado, y el problema el precio, algo que es mas gravoso cuanto mas joven eres.

Teniendo en cuenta que los precios de los museos oscilan desde la gratuidad como en el caso del Museo de Bellas Artes de Álava o la voluntariedad del Museo Artium, hasta los 13 eurazos que te casca el Guggenheim (el doble de la media de los museos del estado), podría decirse que el acceso al arte no es algo prohibitivo en el caso de las pinacotecas, que además algunas de ellas, tienen días de entrada gratuita o precios reducidos y el servicio Amigos del Museo. Ahora bien, una media de 7€ tampoco es “moco de pavo” en el presupuesto de un joven, más en esta situación de crisis en la que la mayoría está en paro o con un trabajo precario, por lo que sí se echa en falta una política museística orientadas a los jóvenes como en el caso del Louvre, que no cobra la entrada a menores de 18 años ni a jóvenes de hasta 25 cuando se trata de ciudadanos comunitarios.

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Que dejen el paso libre (Ernai)

Recuerdo que hace unos diez años, hubo una gran lucha en mi pueblo, Soraluze, para poder conseguir locales de ensayo para grupos de música. Durante algunos meses cada semana los grupos que necesitaban un local se plantaban delante del ayuntamiento con sus instrumentos para sacar ruido y de ese modo hacer patente la necesidad de locales de ensayo en el pueblo. Al final, el PNV tuvo que ceder y prestaron unos locales que en su época fueron de la Ikastola. Locales precarios y con mucha humedad, todo hay que decirlo.

Gracias a esa lucha en el pueblo hubo un florecimiento de grupos de rock que no se conocía de muchos años atrás. Yo también tuve la oportunidad de crear con otros cuatro amigos de la infancia un grupo de punk, pero esa es otra historia. A consecuencia del florecimiento, al año y pico tuvimos que luchar de nuevo para que nos cedieran más locales. Fué una epoca muy enriquecedora para mí, ya que tuvimos que hacer obras en auzolan -trabajo en común-, para insonorizar y partir el local en dos, para así tener tres locales de ensayo y no dos.

Esta pequeña historia es una diminuta demostración de lo que ha sido el movimiento juvenil y cultural autogestionado en Euskal Herria. Al menos desde los años 70, siempre ha habido un movimiento vivo y dinámico que ha sabido sacar las castañas para poder realizar su capacidad creativa. Quizá sean los Gaztetxes el ejemplo más claro de todo ello, pero no son el único ejemplo. Podriamos hablar de cientos de locales y asambleas que cogen forma de ateneo, casa de cultura, salón creativo, librería, radio libre e incluso salones de conciertos más profesionales como el Kafe Antzokia.

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Pantoja, Su ta Gar y otras extravagancias musicales (Equo)

Recuerdo que cuando éramos adolescentes nos producía una mezcla entre inquietud y emoción conocer cuáles serían los grupos que vendrían a tocar en fiestas. En cuanto oíamos rumores, corríamos a mirar el periódico para buscar el cartel de aquel año. Por lo general siempre había un par de grupos de moda, de esos que se oían en la radio y que por aquel entonces gustaban. También estaba el típico grupo o solista enfocado al público más mayor que luego resultaba que era el concierto con mayor asistencia. Pero ese concierto no estaba pensado para nuestra cuadrilla. Por suerte, la oferta musical iba más allá del cartel oficial y, si no comulgábamos con los conciertos del ayuntamiento, siempre nos quedarían los alternativos.

Esta situación se repetía año a año hasta que, no sé si por la deriva catastrófica que ha tenido la música comercial o porque ya nos hemos hecho mayores, a estas edades asumimos que la oferta musical de fiestas no es para nosotras. Admito que es complicado elegir diferentes grupos y que nunca llueve a gusto de todo el mundo pero hemos vivido algunas situaciones realmente extravagantes. La que mejor recuerdo es cuando Encina Serrano, en aquel 2002 concejala de cultura del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, eliminó del cartel de fiestas a Su ta Gar para introducir a la recién llegada 'triunfita' Chenoa con la consecuente polémica y cruce de acusaciones. Finalmente no actuó ninguno.

Fiestas y anécdotas aparte, la programación cultural que realizan las instituciones no suele estar enfocada hacia la juventud. Parece que es un colectivo que no importa demasiado a nivel político, somos una molestia para el sistema y, en lo referente al ámbito cultural, aún más. Algunas administraciones han puesto en marcha iniciativas positivas que permiten a la juventud desarrollar sus inquietudes culturales. Por ejemplo, locales de ensayo públicos a precios asequibles, programas alternativos de ocio, reconversión de antiguos espacios industriales en espacios culturales. Son pequeñas iniciativas que se van multiplicando mientras esperamos un verdadero plan de fomento de la cultura juvenil por parte de la administración.

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