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Heavy Metal contra Islam

¿Por qué las bandas de Metal, cuya bandera es la bandera y la rebeldía ante cualquier poder o religión, apenas combaten el fanatismo yihadista?

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metalbitácora

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La reciente matanza cometida por el Estado Islámico en París y, más concretamente, en la legendaria sala de conciertos Le Bataclan, donde tantas bandas metaleras han descargado durante las últimas cuatro décadas, ha llevado a plantearme una pregunta que me hago desde hace tiempo: ¿Por qué las bandas de Metal, cuya bandera es la bandera y la rebeldía ante cualquier poder o religión, apenas combaten el fanatismo yihadista? El ISIS ha tenido que atacar una sala de conciertos para que algunos comprendan que su esencia es totalitaria, y sus objetivos son todos aquellos que representen la modernidad y el progreso: feminismo, igualdad, libre pensamiento, arte, creación y, por supuesto, música.

Desde su origen, el Heavy Metal ha coqueteado con el ocultismo y ha rechazado, salvo contadas excepciones, la imposición religiosa. La primera banda del género, Black Sabbath, ya llevaba eso en su propio nombre, y las cruces formaron parte del imaginario desde el principio. Es curioso, pero sin la religión probablemente la mitad de canciones de Metal hoy no existirían, pues están inspiradas en motivos religiosos. Incluso hay una rama del estilo, el Black Metal, cuya esencia es el rechazo a la religión, y el ensalzamiento del satanismo como refugio ante la imposición de valores religiosos.

Pero históricamente el Metal sólo ha rechazado una religión: el catolicismo.

¿Por qué no cantar contra el Islam? ¿Por qué no contra la yihad? Es algo paradójico, y más si tenemos en cuenta la creciente secularización de las sociedades europeas que, a la vez, cada día que pasa se sienten más amenazadas por el terror global. Es cierto que ha habido algunos casos, pero son muy pocos aún.

El Heavy Metal es prácticamente inexistente en Oriente Medio. Sus países, aún muy dependientes del peso de la religión en la vida pública, no permiten libertad de expresión plena, y menos que se cante contra Alá. El documental Global Metal de Sam Dunn ya recogió de manera excelente cómo, para muchos jóvenes árabes, la música es el único camino hacia la libertad.

Aún así, he recogido algunos ejemplos de infieles que desafían la sharia, y que hoy tienen más mérito que nunca:

Janaza: Anahita se hace llamar una joven irakí que encarna la blasfemia pura. Ella sola interpreta los instrumentos y canta en un proyecto que llama a quemar las páginas del Corán, o clama contra las mentiras de la religión. Hay quienes dudan de que su historia sea real, dado que es imposible saber quién es. Unos creen que es un montaje, y otros que su extrema cautela y su bajo perfil responden al temor a posibles amenazas. La música merece la pena. 

Seeds of Iblis: también desde Irak, y también integrada por mujeres, publicaron una primera grabación en 2011 bajo el título “Jihad against Islam”. Tampoco es sencillo recopilar datos sobre ellas, sus letras son capaces de afeitar al más integrista.

Taake: estos noruegos fueron de los pocos que se han atrevido a meterse con el Islam abiertamente en su tema “Orkan”, en el que llaman a lanzar al infierno a Mahoma y sus seguidores. La canción generó bastante revuelo, e importantes medios del mundo musulmán se hicieron eco de sus andanzas. Que se sepa, nadie les ha invitado a tocar por allí.

Al-namrod: estos black metaleros, procedentes de Arabia Saudí, sí existen, y facturan material de gran calidad, incluyendo cd’s, merchandising y vídeo clips. Si bien, en su país no pueden tocar en directo y, si lo hicieran, serían detenidos. Allí hay tanto petróleo como ausencia de libertades. https://www.youtube.com/watch?v=Trlz9C9vpEM Orphaned Land: Hay otras formas de enfocar el hecho religioso, consustancial al mundo árabe desde el principio de los tiempos, es el de Orphaned Land, quizás la banda de Metal más célebre de Oriente Próximo, y cuyo mensaje central es el de la convivencia entre judíos, cristianos y musulmanes. Sus llamamientos son muy apreciados en todo el mundo. 

 

Hay muchos más ejemplos, pero siguen siendo una inmensa minoría si se comparan con el enfoque sobre el catolicismo que hay en la inmensa mayoría de bandas de Heavy Metal. Hay documentales interesantes como Heavy Metal in Baghdad o libros como Heavy Metal Islam que profundizan más en este fenómeno.

 

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