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Vhaldemar, o cuando buscas fuera lo que tienes en casa

Los baracaldeses Vhaldemar han firmado un estupendo disco de Heavy Metal clásico, con todos los galones que marca el género, y se sitúan como aspirantes a ganar el título de disco vasco del 2017

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Vhaldemar

He dejado reposar este “Against all kings” durante algunos días, hasta que me he decidido a escribir sobre él. La razón es que desde que han proliferado webs a mansalva, blogs y redes sociales, parece que cuanto antes se escriba el comentario de un disco recién salido, más influencia se tiene. Y, la verdad, en la mayor parte de ocasiones conviene que los trabajos descansen, den vueltas en el reproductor, y nos permitan saber cómo evolucionan con las escuchas. Pues bien, pasado ese tiempo prudencial, me reafirmo en la primera impresión que tuve al escucharlo: es un disco sensacional.

¿Qué hacen Vhaldemar para encandilar con su quinto trabajo? Ante todo, conviene decir que esto debería ser el premio a la constancia y la tenacidad, porque no son unos recién llegados y, además, han mantenido con una fe inquebrantable los principios en los que creen. ¿Cuáles son? Heavy Metal puro, con variaciones de Power. Es decir, dos corrientes que no viven, precisamente, su época dorada. Una está considerada fuera de moda (esto no es nuevo), y la otra vivió su apogeo a mediados de los 90. Dicho esto, tenemos el principal escollo para que Vhaldemar puedan llegar a grandes audiencias. Eso, si pensamos en nuestras claves, porque en Japón, donde viven el Metal aislados del ruido opinativo, gozan de una cierta popularidad, y ya tienen cerradas varias fechas en su próxima gira.

Al margen de esto, en cualquiera de los indicadores que miden un disco puntúan alto: han facturado muy buenas canciones, directas, sin florituras –no llega ninguna a los cinco minutos-; están bien grabadas, cosa cada vez menos frecuente hoy en día, a pesar de que tenemos una tecnología infinita; rebosa energía y velocidad; y, finalmente, hay calidad. Es cierto que el suyo es un género ya explorado, pero precisamente por eso es interesante “Against all kings”: entra poderosamente refrescando un área que no pasa por sus mejores días, pero que puede revivir, porque sus seguidores siguen ahí, no han desaparecido.

Entre las once canciones, hay algunas fabulosas, como “Howling at the moon”, y una tarjeta de presentación que lo dice todo de ellos. Hay que tener el pecho de cemento armado para salir hoy con una canción titulada “Metalizer”, en la que la palabra Metal se repite diez veces. Esos son los baluartes que defienden, y si crees que no forman parte de tu ser, no les entenderás. “Eye for an eye”, “The last to die” o “I will stand forever” son títulos que podrían firmar Accept, Judas priest o Manowar, tres bandas cuyo espíritu sobrevuela todo el disco. Homenajeados, que no copiados. No confundamos.

Hay ramas del Heavy Metal en las que la frontera entre el ridículo y la brillantez es muy fina. En el Industrial, entre emular a Rammstein, y parecer duendes zombies mal maquillados, hay poca distancia; en el Black Metal, entre dar miedo y causar una risa compasiva, hay apenas dos gestos; en el Metal powerizado, entre molar cantando a reyes, guerreros, espadas y corceles negros, a parecer los protagonistas de “Los visitantes” cantando coplas medievales en la Europa de hoy, hay apenas dos pasos. Ahí, también, reside el mérito de Vhaldemar: tienen credibilidad.

Si hay que pensar en un buen disco elaborado en Euskadi en este 2017, este “Against all kings”, cotiza muy al alza. Con que sean capaces de trasladar un cuarto de esta energía al directo, el 2018 será –o debería ser- su año. Excelente retrato de lo que es el Heavy Metal en 2017, con esfuerzo por ofrecer nivel y energía. El tópico de que buscamos fuera lo que tenemos en casa se cumple en este caso con creces. Zorionak Monge, Escudero y compañía!

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