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Una banda de versiones

Metallica están en proceso de grabación de su nuevo disco, pero su trayectoria de los últimos años nos hace intuir que será algo mediocre

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Concierto de la banda Metallica.

Concierto de la banda Metallica.

Las comparaciones son odiosas, ya me sé ese tópico, pero son también inevitables. Es difícil comparar a los grupos de la Gran Liga del Metal, y a pesar de ello tratamos a veces de equipararlos a ver quién ha llegado más lejos. Es realmente difícil batir a Metallica como la banda que ha alcanzado más marcas record: discos vendidos, espectacularidad del directo, crearon un género, el Thrash Metal, y pulieron la matriz, el Heavy Metal clásico con “Black album”, han llegado en directo a donde nadie había llegado antes, y han sido capaces de entrar en un público transversal y directo que ha ensanchado los límites de nuestra música.

Metallica ha triturado todos los registros: han vendido más de 110 millones de discos, están en el Rock N’ Roll Hall of Fame, han ganado ocho premios Grammy, cinco de sus discos han entrado directamente a la lista de las listas, el Billboard, tienen su propia película, su propio documental, un episodio de los Simpsons, su propio videojuego de Guitar Hero, han tocado en la Antártida y llenan estadios en cualquier lugar del mundo. Según cálculos de Metal injection con siete conciertos en grandes recintos pueden ganar más de 20 millones de dólares. En definitiva, no tienen rival.

Estos días, los integrantes de Metallica están confirmando que trabajan ya en su nuevo disco, que podría llegar en 2016 y del que acaban de dar un tímido avance. ¿Qué podemos esperar de ellos? Pues francamente, nada brillante. Cualquier cosa que contradijera ese pálpito sería una sorpresa.

El momento álgido de Metallica llegó en 1991 con el disco negro y, a finales de los 90 la buena estrella comenzó a declinar. El doblete de los Load, sin ser algo catastrófico, apuntó hacia un agotamiento de las ideas, con St Anger tocaron fondo, y Death magnetic mostró una gran incapacidad para retomar la inspiración de otros tiempos. Sólo su incombustible actividad en directo ha permitido a Metallica seguir siendo los más grandes.

Metallica se han convertido en un grupo de versiones. Eso sí lo continúan haciendo bien. En 1998 publicaron Garage Inc, que incluía algunas versiones realmente notables. Tanto, que aún hoy muchos seguidores no saben que “Whiskey in the Jar” o “Stone cold crazy” no son composiciones de los californianos. A partir de ahí se han revelado como una gran maquinaria capaz de hacer versiones que están a la altura, como mínimo, de los originales. El “Remember tomorrow” de Iron Maiden, “You really got me” de los Kinks o el “Ronnie rising medley” que grabaron para el disco de homenaje a Dio son monumentales, y cualquier banda tributo que aspire a algo debería aprender de cómo hay que atacar las composiciones de otros para que se pueda apreciar su creatividad.

 

Llegados a este punto, Metallica deberían hacer un disco de versiones porque el nuevo material que puedan hacer será sólo una sombra de lo que un día hicieron. El paso del tiempo es cruel y hoy el grupo lo componen un batería malo, fallón y altanero, un guitarrista mediocre que ni siquiera es capaz de clavar sus propios solos en concierto, y un bajista que no encaja en el grupo y apenas aporta nada inspirador. Sólo James Hetfield mantiene el tipo en un grupo que lo fue todo. Tristemente hoy por hoy lo único que hacen bien es copiar.

 

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