Opinión y blogs

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La cultura, un factor de riesgo

Una de las primeras preocupaciones que los padres de la sociología abordaron fue la disociación que se producía entre las estructuras sociales y las  personas. Es lo que el bueno de Marx llamó el proceso de alienación, de pérdida de personalidad o de identidad. También, Durkheim desarrolló el concepto de anomia como el momento en el que la sociedad pierde  la  fuerza para integrar;  y lo relaciona con uno de los tipos de suicidio. Por otra parte, Freud, en su “Malestar en la cultura”, nos describe cómo la cultura hegemónica genera insatisfacción y sufrimiento porque no se adecua a las necesidades humanas. Pensamiento que luego continuarán los de la Escuela de Frankfurt resaltando  la agresividad de las sociedades industriales.

El factor cultural hegemónico de las sociedades provoca malestar en las personas. Y este factor puede vincularse en parte con el  actual aumento del suicidio que evidencian los diferentes estudios de Salud Pública.  Los datos nos muestran  que la tendencia al suicidio sigue en aumento  a pesar de que los devastadores efectos de la crisis económica se van relajando. Recientemente, se conoció que,  en EEUU, los blancos con bajo nivel de cualificación presentan altas tasas de suicidio;  superiores a las de la población afroamericana o latina. Se supone que este grupo social de blancos presenta unas mayores expectativas sociales que luego se ven frustradas. Del mismo modo, la tendencia suicida de los jóvenes de Japón es algo que ha llevado al Gobierno a emprender programas de prevención de alertas. En España, con datos del Instituto Nacional de Estadística, el número de suicidios duplica al de los muertos por accidentes de tráfico. Y son los hombres los que mayor prevalencia presentan, tres cuartas partes de las personas que se suicidan son hombres.  En los últimos años, se ha producido un importante aumento en personas de más de 50 años. Navarra y País Vasco se encuentran en zonas de tasas bajas; en Navarra un suicido por semana y en el País Vasco más de tres por semana dada la mayor población. Siendo Asturias y Galicia las que se llevan la luctuosa palma. Dado el efecto contagio que provoca no se suele incidir mediáticamente en el tema.

Tenemos una sociedad que va mal; que presenta importantes achaques culturales, de valores, que nos impiden la felicidad como pleno desarrollo de nuestra personalidad

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Pacta sunt servanda

Para comprender el encaje de Navarra y de la Comunidad Autónoma Vasca en el conjunto de España hay que recurrir a la Constitución del 78. A través de ella,  desde hace 40 años, nuestro sistema democrático ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales. No es que sea muy afortunada su redacción, pero es la piedra angular de ambos autogobiernos. Conforma gran parte de la naturaleza pactista o paccionada de nuestros espacios. Quizás por ello el independentismo ha tenido menos apoyo social que en Cataluña.

La ciudadanía navarra y vasca  parte del pacto como una herramienta política de primer orden. La aplicamos en nuestra relación con el conjunto de España pero también en el interno de nuestros espacios. En este segundo escenario,  nuestra diversidad política no nos permite otra cosa que el pacto para gobernar.

El acuerdo suscrito por el Gobierno vasco del PNV y PSE con el PP en torno a sus presupuestos es un hecho más dentro de ese carácter pactista. Del mismo modo, el acercamiento entre PP y PNV sobre Presupuestos Generales del Estado (PGE)  también forma parte de ese ámbito. Para dar más complejidad al asunto,  UPN y PNV tienen intereses comunes en la negociación de los PGE.  Existe una confluencia indirecta de intereses entre las dos opciones. Puede parecer anecdótica, pero tiene categoría porque del autogobierno de Navarra se trata.  Tanto PNV como UPN han expresado que condicionarán la negociación presupuestaria del Estado a asuntos de interés para Navarra; tales como la actualización del Convenio; las infraestructuras de alta velocidad ferroviaria o el Canal de Navarra. Una negociación presupuestaria, la del Estado,  que se presume muy reñida dado que la interinidad del PSOE le impide  tomar posiciones firmes. De este modo, cada diputado se convierte en una piedra preciosa.

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Lo subversivo de tener criterio

No sólo en los Oscar se equivocan. Recientemente, la Guía Michelin adjudicó equivocadamente una estrella a un restaurante francés dedicado a  menús del día. El error reportó a ese restaurante un aluvión de selectos e inusuales clientes que salieron muy satisfechos. No tanto por la comida sino por comer en un nuevo restaurante con Estrella Michelin. Valoraron más el criterio gastronómico de la guía que el suyo propio. Y cuando no son los equívocos, son las noticias falseadas a interés del medio empresarial en que se soportan. Por todo ello, no es de extrañar que la tendencia hegemónica de consumo de noticias sea la posverdad. De hecho, la palabra “post-truth” fue entronizada como la palabra del año por el Diccionario Oxford.

Tenemos tanta información que no reflexionamos sobre la misma. Damos por bueno los diferentes rankings que evalúan todo. Damos por hecho aquello que leemos rápidamente y en diagonal. Pero el éxito de la posverdad no sólo se encuentra en la estructura de los actuales medios de comunicación, redes sociales incluidas, también se encuentra en nuestra actual forma de pensar y de leer. En el no querer salir de nuestra zona de confort de pensamiento;  en el no admitir que hay personas que piensan diferente. Es un proceso que nos lleva a la holgazanería mental. Es curioso como en estos momentos en que la información fluye con más intensidad nuestro recipiente conceptual se empequeñece. Asumimos las respuestas sobre aquello que no hemos preguntado y no formulamos  nuestras propias preguntas.

Así pues,  nos encontramos ante una estructura comunicativa nada transparente a la que tampoco queremos cuestionar. Ello nos merma nuestra capacidad de distinguir, por medio de nuestro intelecto, una cosa de otra o varias cosas entre ellas. 

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Burla, burlando...

Uxue Barkos: "en la atención a las víctimas es fundamental que no haya grupos de excluidos"

Como si del soneto de Lope de Vega que le manda Violante se tratara, la legislatura de Navarra va dos por delante. El otro día escuchando que Podemos empezaba a construir la candidatura de Errejón para las elecciones a la Comunidad Autónoma de Madrid me di cuenta de ello.

El tiempo en política es más vertiginoso que en la vida cotidiana. Las victorias son efímeras y las derrotas provisionales. Estamos en pleno ecuador; dentro de dos años, en marzo del 2019, se disolverá el Parlamento de Navarra. Han pasado ya dos años de lo que para unos fue una catástrofe que conducía a Navarra a la ruina y para otros un triunfo que anticipaba un nuevo amanecer. Basta el tiempo y la edad para comprender que no suele ocurrir ni lo uno, ni lo otro. Recuerdo que Labordeta, en sus memorias, relataba que su amigo Mario Gabiria, en una noche electoral de triunfo, animaba ilusionado a los trabajadores a no acudir al día siguiente a trabajar porque había ganado la izquierda.

Por mucho ímpetu que se tenga por cambiar siempre habrá espacios institucionales, políticas estables, inercias administrativas... Además, en este caso, la mayoría social que tiene este gobierno es exigua como para cambios radicales. Por otra parte, con esta legislatura ya todos los partidos parlamentarios de Navarra han acreditado experiencia de gobierno. Todos han gobernado. Todos forman parte del Sistema. Mediante su experiencia en tareas de gobierno han aprendido que las políticas públicas tienen muchos límites y que aquello que se propone tiene que ser viable.

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Lucha generacional

El poeta nicaragüense Rubén Darío se refirió a la juventud como “un tesoro imaginado siempre en un Edén, sin pensar que la primavera y la carne acaban también”. ¿Volvería a escribir el poeta estos versos a la luz de los resultados de la Encuesta Financiera de las Familias del Banco España sobre el impacto de la crisis?

La pregunta es retórica dado que la conclusión principal  del estudio es que los jóvenes han sido los paganos de la crisis. Los  jóvenes, los últimos en incorporarse al trabajo, han pagado los platos rotos de la crisis. La condición social de ser joven no es una panacea precisamente. El estudio afirma que la renta media aumenta con la edad, hasta alcanzar su máximo para el grupo de hogares cuyos miembros tienen entre 55 y 64 años y luego disminuyendo para los grupos de mayor edad.  La  crisis ha abierto una gran brecha generacional en términos de renta, riqueza y consumo. Las tasas de paro de los jóvenes permanecen en niveles del  40%. Mientras, los jubilados han aumentado de renta pero básicamente por reposición. Es decir, porque los nuevos jubilados se incorporan con rentas mejores de aquellos que fallecen.

En estos momentos, hay  algo de Ironía de la Historia en el actual marco laboral. Los nuevos pensionistas entran con una mejor jubilación que sus antecesores  al sistema de la Seguridad Social. Mientras los nuevos trabajadores entran al sistema laboral en peores condiciones que los anteriores.  Este proceso rompe el antiguo equilibrio  del Estado de Bienestar donde las personas trabajadoras soportaban el coste de los servicios públicos. El pacto intergeneracional fraguado en el Estado de Bienestar se ha roto.

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Vuelven las ideologías y quizás las ideas

En cierta ocasión, un amigo mío fue vapuleado jugando al mus. Al acabar la partida expresó como excusa: Una mala gestión. No se encomendó ni a la suerte de los naipes ni a lo malo que era jugando el mus. Simplemente lo derivó a un problema de gestión, como si una partida de cartas fuese una mera administración empresarial.

Algo parecido hizo el sociólogo Daniel Bell cuando hace más de 55 años escribió su libro “El fin de la ideologías” o cuando Fukuyma después de la caída del Muro de Berlín también escribió “El fin de la historia”. Estos dos autores nos trataban de explicar en sus relatos que las ideologías habían perdido el sentido. Que la ideología, y con ellas el motor de la historia, se había desvanecido ante la realidad incontestable de la economía del mercado y del formalismo democrático.Por tanto, ya no quedaba otra cosa que el desarrollo del pensamiento único. En esa línea, surgieron en EEUU los neocon, los neoconservadores. Intelectuales que apostaban por conservar las esencias y los valores tradicionales. Porque como dijo, Kristol, extroskista y proveedor de ideas de Reagan y de Bush hijo: Los progresistas hemos sido golpeados por la realidad.

Tener ideología pasó a ser casi sinónimo de sectario. Lo bien visto era sumarse al pensamiento único que es poco más que no tener ningún  pensamiento. Dar todo por hecho y no cuestionar nada. La única opción posible era la realmente existente. Hasta que llegó el populismo que lo ha cuestionado todo y ha evidenciado que el pensamiento único no es el único posible.

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Un país que nunca existió

Portada de la revista Ajoblanco.

“Los intentos de domesticar lo díscolo y domeñar lo que no tiene freno, de hacer previsible lo incognoscible y de encadenar lo errante son la sentencia de muerte del amor” ( Bauman)

En fechas recientes, en el Archivo General de la Guerra Civil, se descubrió el carnet de afiliación de la CNT del inefable cómico Paco Martínez Soria. Un icono de cine español del que por cierto todavía hoy se visionan películas suyas con gran éxito de audiencia por muy reiteradas que sean. Lo más seguro es que lo hiciera obligado por las circunstancias de la época.

Pero el dato nos refleja la importancia del pensamiento libertario en la península ibérica. Un pensamiento político con más de doscientos años de tradición. Cierto es que de su seno emergieron brotes de violencia política muy llamativos pero fueron minoritarios en el pensamiento libertario. En el caso de España, su organización más señera, la CNT, llegó a tener casi un millón de personas afiliadas. Más que una idea política supuso un universo cultural.

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Lo que no se evalúa se devalúa

Son fechas de ponerse a revisar el año que recién acaba. En muchos hogares, todavía se reúne la familia en torno a la icónica mesa camilla y colocan sobre la misma los diferentes recibos pagados. Entre ellos, los que se han saldado por pertenecer a clubes, sindicatos, asociaciones... Por ello, en  el mes de enero se manifiesta  una pronunciada baja de miembros a diferentes entidades sociales. En estas fechas las personas evalúan la utilidad de pertenecer a las mismas. Si no las han usado, se dan de baja.

En esta tesitura por evaluar y comparar, el Parlamento de Finlandia  aprobó en diciembre un experimento sobre el salario social. Han elegido aleatoriamente a 2.000 personas desempleadas a las que asignará 560 euros al mes durante dos años de forma incondicionada. El propósito es analizar el impacto del empleo en estas personas. Se puede consultar su desarrollo en  la página web de Instituto Social de Finlandia. El experimento comenzará el 1 de enero de 2017.

Sin duda,  una buena medida que puede servir de acicate para que en nuestro entorno más próximo se imponga la evaluación de programas y políticas como algo usual; como una condición antes de implementar nuevas acciones. Además es una exigencia de gobernanza de la propia Unión Europea. La evaluación de las políticas públicas ha ido avanzando de manera notoria en los últimos años. Ante la necesidad de optimizar el gasto público, se ha hecho preciso verificar el logro de los objetivos. Las ventajas de evaluar el impacto que producen los diferentes programas son notorias. Conocer los resultados resulta fundamental no solo para tomar decisiones sino también para rendir cuentas ante la ciudadanía. Supone un proceso de mejora y de legitimidad. Se trata de entender la gestión pública como una estrategia general de proceso continuo cuyo objetivo es lograr un mejor desempeño y unos resultados demostrables.

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Casandra

Comisión del Parlamento de Navarra

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Más promesas y menos realidades

En cierta ocasión, un candidato comenzó su mitin dando cuenta de las múltiples cosas que había realizado en su  mandato. Sin embargo, no provocaba entusiasmo en el público. Un espontáneo intentando ayudarle le recomendó: Más promesas y menos realidades.

En estos tiempos políticos se está imponiendo con fuerza un discurso falsario que huye de la realidad hacia la ensoñación. Es lo que definimos como populismo; un pensamiento que propone soluciones sencillas a problemas complejos y que siempre encuentra al culpable en el otro.  Ya sabe que el mejor amigo del hombre no es el perro, sino el chivo (expiatorio).

Este pensamiento tiene una alta  fuerza comunicativa. Por la sencillez de su lógica, todo es blanco o negro. Por el poco esfuerzo que exige escrutar lo que se dice dado su lenguaje coloquial. Y porque te exime de responsabilidad. Esa  fuerza comunicativa prende con facilidad cuando son muchas las personas frustradas en sus expectativas. El modelo social que alumbramos en los años 60 del siglo pasado se ha quebrado y está siendo sustituido por otro sin consenso social. La brecha social se agranda. El sociólogo David Harvey ha llegado afirmar que en esta ocasión la lucha de clases la han empezado los poderosos.

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