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Libertad o miedo

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El valor más importante como seres humanos es haber logrado la libertad. Es nuestro gran logro, nuestro mejor triunfo. Ser libres para escoger lo que pensamos, para reconocer lo que sentimos, incluso para responder lo que deseamos, esa es nuestra principal fuerza, nuestro valor más preciado. Pero tenemos creencias que nos limitan, es fascinante que el inconsciente, esa máquina perfecta, nos devuelva cada día una carta de miedos y límites condicionados por el pasado que nos impide vivir nuestros sueños de futuro de forma plena.

Siendo la libertad, como digo, el logro vital más importante, sobre todo si repasamos la historia de hazañas por conseguirla, es curioso que, después de todos esos esfuerzos por obtenerla, la hemos acompañado por la experiencia del miedo. No hemos sabido ejercerla plenamente, utilizarla con más convicción para crecer y fortalecernos personalmente. Es por eso, que de alguna manera, seguir las pautas convencionales nos da seguridad, alivia nuestras dudas y reduce nuestros miedos. Parece no importarnos ser cada vez más dependientes y menos libres. Es por ello, por lo que nunca he apreciado a quien fundamenta su estrategia política en el “miedo”. Creo que no inspira confianza, que cada vez gusta menos y que es una manera de presentar carencias de tipo ideológico, también muchas dudas en relación a si ha cumplido.

Y digo esto porque al hilo de la campaña educativa, “Para que puedas elegir en lo que más te importa”, el candidato Esparza manifestó que le sorprendía no hubiese levantado polémica el hecho de que que podría saltar por los aires el sistema educativo de nuestra comunidad cuando se pone en cuestión la libertad de elección de centro y existía quien deseaba que la concertada fuera a la basura. Si recuerdan, les dije que no tendría una segunda oportunidad de causar una buena primera impresión , como ven, la segunda tampoco ha sido muy afortunada, potenciar el mal uso de la libertad no es lo más recomendable.

Decía Gerardo Schmedling que “la mejor defensa es no sentirse atacado”, porque cuando nos sentimos atacados nos aflora la visceralidad. Le ha debido ocurrir eso. Parece que se ha sentido legitimado para contraatacar, y en este caso no ha reparado que una acción política educativa de carácter fundamental debería ser adoptar medidas que aseguren una equilibrada distribución del alumnado entre los centros escolares. Se le ha pasado por alto que la normativa de escolarización que se ha aplicado y se aplica en Navarra ha permitido y permite a algunos centros decidir sobre las características del alumnado que nutre sus aulas, consiguiendo que los centros escolares sean más diferenciados en relación con el alumnado que acogen y estén más desvinculados de su entorno físico y social.

La libertad de elección de centros es absolutamente posible, siempre y cuando garantice que todos los centros sostenidos con fondos públicos asuman la responsabilidad social en la escolarización de todo el alumnado, evitando la fragmentación social

Miren, aludir a la libertad de enseñanza para justificar estas acciones es un concepto muy discutible, sobre todo en la medida en que se diseña un sistema que utiliza criterios para beneficiar a unos pocos. La libertad de elección de centros es absolutamente posible, siempre y cuando garantice que todos los centros sostenidos con fondos públicos asuman la responsabilidad social en la escolarización de todo el alumnado, evitando la fragmentación social. No es posible aceptar un modelo de enseñanza que no sea inclusiva porque es contrario al modelo de sociedad del siglo XXI.

No se trata de poner en cuestión la libertad de elección de las familias. Se trata de que los costes económicos de cualquier elección no se sufraguen con fondos públicos. En todo caso, los poderes públicos tienen la responsabilidad de organizar el sistema de enseñanza público respecto a la población en general; mientras que las familias tienen una responsabilidad de carácter individual, respecto a sus hijos e hijas. El candidato, al igual que su partido, antepone la individualidad a la universalidad, confunden ambos ámbitos de responsabilidad y de decisión configurando una red caótica de centros subvencionados con fondos públicos.

La institución escolar tiene una función socializadora que es esencial, en tanto transmisora de los elementos culturales y conocimientos necesarios para que los futuros ciudadanos puedan integrarse y desenvolverse con autonomía en la sociedad y actuar sobre ella. En este sentido los centros públicos han de ser el reflejo de la composición de la sociedad y han de estar abiertos a toda la ciudadanía, sin excepción. Los centros privados, si están concertados, también.

Decía la mejicana Julieta Venegas en su canción titulada Libertad "que hacer lo que en verdad sentimos y sentir lo que hablamos rendirá nuestras almas a su propia justa y libre libertad". Fomentar en nosotros mismos la contradicción, cuestionar nuestras creencias no es malo, básicamente porque somos seres contradictorios, las dudas siempre afloran, todos sabemos que cada día, cuando nos levantamos, somos un mundo lleno de posibilidades que se reducen cuando recordamos quiénes fuimos ayer. A la postre, todo depende de las decisiones que tomemos, la que se produzcan ahora y aquí. Hay otras opciones, mañana tal vez sea otra historia o continuemos con la misma, la que nos intentan obligar a elegir.

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