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Yo confieso

Hontzak, txosna cuya decoración ha sido retirada

Señor Obispo: le confieso que las dos veces que pasé por la txozna de Hontzak me sentí en cierto modo sacudido para mal por la puesta en escena, pues tuve educación católica, he sido una persona muy activa en círculos cristianos, y aunque ya estoy alejado de ese mundo tengo personas que quiero mucho dentro del mismo. De inmediato supe que la decoración gore allí expuesta iba a agredir simbólicamente a algunas de ellas en sus sentimientos más profundos.

Yo habría elegido otro escenario satírico sin tanta beligerancia para con unos símbolos en los que cada cual es libre de creer si son el 'totum sacrosanctum' o se trata de patrañas supersticiosas y magia potagia. Más ironía y menos sarcasmo. Pero dicho esto, mire por dónde que esta sacudida me ha facilitado traer al consciente algunas reflexiones que aquí comparto.

Cada vez que paso por alguna de sus 'txosnas' o sedes religiosas, y en Bizkaia hay aproximadamente trescientas sin contar centros educativos y otras oficinas del sector, me siento ofendido porque son sucursales de un grupo societario que semanalmente expresa que la mujer está en un plano inferior. A pesar de nombramientos puntuales como las directoras del Archivo histórico o de Cáritas Bizkaia, quienes de verdad ostentan el núcleo del poder vizcaíno son usted, los machos del Consejo Episcopal y la corte de vicarios todos ellos machísimos también. No es de extrañar que sea difícil romper con esta tradición discriminatoria, pues a lo largo de los 20 siglos que llevan, el jefe máximo siempre ha sido macho bajo el razonamiento "del todo obvio" de que su fundador lo fue. Próxima a esta cuestión está la del trato ofensivo que su organización hace a los colectivos LGTBI. Por citar un ejemplo hay quienes conocimos el varapalo psicológico que recibió cierto sacerdote, autodeclarado públicamente homosexual, en su reunión con el anterior obispo de Bizkaia, actual presidente de la Conferencia Episcopal Española.

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¡SIENTO PENA!

Dispositivo de los Mossos por el atentado en Barcelona

Siento pena, una pena inmensa y profunda. No sé qué pena es más brutal, si la inmensa o la profunda. Es inmensa porque me abarca entero, me sumerge en un pozo de incomprensión y de tristeza que no me permite reaccionar debidamente. Es profunda porque afecta a mis principios. Yo, que nunca he sabido lo que es realmente el alma, siento que en mi interior hay rincones azuzados por la brutalidad, receptáculos que anidan ansias de venganza. ¿Contra quién? ¡Yo qué sé! De todo ello surge una pregunta que no tiene una única respuesta: ¿qué hay que hacer? Y ante una evidencia que solo se fundamenta en los hechos, y no en las interpretaciones, apenas me queda un recurso: llorar. Habrá quien diga que es una respuesta propia de cobardes, pero la valentía no sirve para casi nada en ocasiones como esta, y la intrepidez no sirve para nada.

Siento pena por los muertos y por los heridos. Siento pena por quienes asistieron a tan macabro espectáculo, aunque salieran ilesos de él. Siento pena por quienes tuvieron que hacer un alto en sus vidas y en su ocio para hacerse cargo de la información, para hacer sonar las sirenas de las ambulancias con estrépito. Siento pena de los que sintieron pena, como yo. Siento pena de los que sintieron miedo, de los que aún lo siguen sintiendo hoy porque temen que el terror vuelva a hacer sonar sus alarmas y llene sus conciencias de tinieblas. Y siento pena de los que voceaban que no tenían miedo en las manifestaciones del viernes, porque sus slogans portaban tanta valentía como falsedad. ¿Si no sentían miedo, a qué venían las manifestaciones con los rostros compungidos? ¿Acaso el dolor por los muertos no iba parejo a la rabia contra los asesinos y al resquemor de que todo aquello pudiera repetirse en cualquier lugar del Mundo?

Siento pena por los niños que han asistido a las imágenes televisivas sin que alguien les haya aleccionado sobre los “porqués”, si es que los hubiera. Siento pena por quienes matan y no dicen por qué lo han hecho. Aunque no les asista la cordura, aunque no puedan hacer gala de ninguna virtud, les falta esa entereza que deben mostrar quienes deciden emprender una aventura como esa, tan brutal e innecesaria, tan desproporcionada e incomprensible, tan perversa…

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El turismo: la ciudad y los derechos de ciudadanía

Pintada contra el turismo en Barcelona

Algunos debates llegan a la esfera de la opinión pública tarde, simplificados y empaquetados en papel de regalo con eslóganes de rápida distribución, asumiendo de antemano que la ciudadanía es, en general,  del gusto por el estilo tertuliano, en el que se manejan con gusto los partidos políticos tradicionales. En el caso que nos ocupa, el tímidamente inaugurado debate sobre el turismo en Euskadi, a propósito de un fenómeno que viene a servir, como es habitual, de guerra de posiciones veraniega servida en un menú que combina con la rapidez de la comida rápida platos precocinados de antemano: turismofobia y turismofilia.

En las ciudades vascas, de forma evidente en los cascos históricos de Donostia, Bilbao y, en menor medida, Gasteiz, así como en algunas localidades costeras, se están comenzando a vivir las consecuencias previstas e imprevistas de la apuesta decidida de las instituciones vascas por vender Euskadi como un territorio de oportunidad en el mercado global de los operadores turísticos. Un mercado en el que las ciudades, los espacios singulares, la llamada oferta cultural se ofrecen como un producto, si bien complejo, que busca atraer inversiones, que se traducen en el aumento de los flujos turísticos hacia el territorio ofertado. Un mecanismo, el del turismo globalizado, de sobra conocido desde hace décadas y que está en relación, en el caso del turismo de ciudades, con las reconfiguraciones geográficas del capitalismo actual y los procesos de deslocalización industrial que en Euskadi parecen repuntar de nuevo ante la inacción institucional.

Las consecuencias que se derivan del aumento en el número de visitantes, algunos de los cuales son turistas en su propia casa, son ahora un motivo lógico de preocupación. La condición-turista, si se nos permite, es causa y efecto de cambios en el paisaje de ciudades y pueblos. Para empezar, el turista es un efecto y, en gran medida, una víctima, de las estrategias comerciales de la industria turística internacional, que favorece el consumo rápido de los lugares visitados en detrimento de otras fórmulas menos rentables. El incremento de la tasa de beneficio es el dogma, no lo olvidemos, de todo negocio capitalista. Dogma que, en el caso que nos ocupa, implica un modo de consumir el territorio cuyas consecuencias sociales, culturales  y medioambientales han sido objeto de análisis académicos y protestas sociales desde hace décadas. Consecuencias que olvidan a sabiendas  los defensores y apologetas del turismo en Euskadi, con especial mención al Gobierno Vasco, como un nuevo maná económico del que brotará progeso y felicidad para todas, olvidando de paso que la terciarización de la economía que ello implica es una buena muestra de su sumisión a los poderes que realmente diseñan el futuro de los países en Europa.

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A veces

A veces creo que mi trabajo no tiene sentido. A veces me siento un intruso, un farsante… Entro en la vida de las personas, de las familias, en un momento especialmente frágil. Sí, soy bien recibido. Y luego el agradecimiento sincero carga mis pilas. De energía. De vanidad. De argumentos…

A veces creo que formo parte de  la rueda que tanto critico. A veces siento que el dolor del otro no me alcanza, no me penetra. Solo lo observo mientras paso tiempo en cosas banales. Aliviar el sufrimiento a veces no es fácil. Casi nunca. Y cuando se profesionaliza, cuando se protocoliza, cuando se convierte en un formulario….

Muchas veces siento que priorizo la atención sobre el acompañamiento, la discreción sobre la palabra, el bosque sobre el árbol. La medicina frente al remedio.

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Dimisiones en el Congreso....y agresiones dialécticas en las redes sociales

¿Qué pasa en el seno del PSOE? ¿Por qué las Redes Sociales se han convertido en un foro nada riguroso en el que unos socialistas, que dicen pertenecer a las 'bases', la emprenden a mamporros contra quienes han venido protagonizando la historia del PSOE a partir de la muerte de Franco? ¿Cómo es posible que la dimisión, o retirada voluntaria, de los congresistas Eduardo Madina y Antonio Trevin haya sido respondida con vítores y muestras de alegría por esos socialistas de base en las Redes Sociales? ¿Cómo es posible que despotriquen del modo brutal e irrespetuoso como lo vienen haciendo, de quienes no han cometido otro “delito” que entender el socialismo del PSOE del siglo XXI de modo diferente? El PSOE acaba de celebrar unas elecciones primarias y un Congreso, es decir, acaba de salir de los “boxes”, y debería haberlo hecho en las mejores condiciones para competir. Sin embargo, ha salido con demasiadas averías mal arregladas, ruidos extraños en el motor y serios desajustes en su sistema de estabilidad.

Lo que diré después, en todo caso, exige una aclaración previa. Desgraciadamente la militancia, y los simpatizantes socialistas, se nutren más de los desordenados debates que tienen lugar en Facebook y otras Redes similares que de los órganos oficiales, folletos o páginas de Internet, que salen de Ferraz. Esto viene al caso porque la proliferación de identidades falsas, o de seudónimos que hablan o escriben con su mayor inquina en contra de todo lo que se ciña al texto “oficial” ha sido espectacular. Es ahí, en ese espacio virtual tan visitado de forma gratuita donde el atrevimiento se desata y las palabras dejan de ser instrumentos útiles que favorecen las relaciones ciudadanas, para convertirse en armas e instrumentos agresivos que solo persiguen el descrédito del adversario, sin que el agresor haya advertido que la agresión se descarga sobre un “compañero” al que puede llegar a ahuyentar de su formación política.

Cuando Pedro Sánchez ganó en las Elecciones Primarias últimas a Susana Díaz y a Patxi López, de forma categórica, no adquirió ninguna licencia para “liquidar” el PSOE. Eso ya lo sabía él. Su victoria le convertía, entre otras cosas, en el guardián de la Historia del Socialismo español hasta su llegada a la Secretaría General. Por tanto, quienes se comportan con otros socialistas no adscritos al “sanchismo”, están poniendo en desventaja al PSOE, que no es un mero club de amigos, sino que debe competir en la lucha electoral frente a otras opciones y formaciones políticas. El debate que ha acompañado a las Primarias, y al posterior Congreso, ha sido tenaz y, en muchos asuntos, contradictorio. Ha dejado algunas heridas que los líderes en litigio prometieron cicatrizar. ¿Han puesto el empeño suficiente para conseguirlo? Creo que no, porque Pedro Sánchez se obstinó y no incluyó a ningún “susanista” en su equipo, del mismo modo que Susana Díaz no ha incluido a ningún “sanchista” en el suyo. ¡Malos presagios!

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Los veraneantes de Sortu

La autodenominada izquierda abertzale ha descubierto un plan imaginativo para combatir el desempleo en Euskadi: atacar de frente la industria turística, fuente de explotación de los jóvenes trabajadores vascos. Es de suponer que, asamblearia como es, habrá consultado antes la decisión con los agentes sociales y recibido finalmente el plácet de todos los implicados: hosteleros dispuestos a renunciar a sus negocios, trabajadores del sector que están hasta el gorro de tener empleos indignos, sindicatos que no desean contar con afiliados a cualquier precio… Todos ellos, con seguridad, han decidido hacer el sacrificio necesario para librar a Euskadi de negocios indeseables que afean y masifican nuestras calles, desvirtúan nuestros valores nacionales y corrompan a nuestros desempleados comprándolos con trabajos precarios.

“Vuestro turismo, la miseria de los jóvenes”. “Detrás de la imagen de postal de Euskal Herria, hay otro pueblo”. Y, por si fuera poco, están los turistas mismos, que son un “grupo de zombis que sacan fotografías allí y aquí”. Con estas denuncias de Ernai (secundadas luego en lo sustancial por sus mayores de Sortu), ya se estaba tardando en reaccionar con la firmeza que requiere esta agresión de las multinacionales a nuestro país. Aunque cueste sacrificios; porque todo sacrificio es poco ante el objetivo prioritario de impulsar una emancipación nacional necesaria si queremos sobrevivir como pueblo.

Sobre todo, cuando este proceso de emancipación –aquí, en Euskadi- está siendo, “pasito a pasito”, abandonado por un PNV que se entiende con Rajoy; y cuando en Cataluña, faro de la Euskadi independiente del futuro,  necesitaba ser reactivado, para arrancarla de tics institucionales, siempre timoratos, como oportunamente ha sabido ver la CUP. ¡Y qué menos que empezar a romper cosas y echar a los turistas de los restaurantes si la independencia de por allá quiere ser tomada en serio! ¡Dónde se habrá visto que un proceso independentista impulsado por las fuerzas populares no tenga, tarde o temprano, su parte de kale borroka!

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Sin industria, no hay futuro

"Objetivamente, nunca habíamos estado tan bien: en paz, creando empleo, con estabilidad  institucional, viviendo seguros, viviendo en una sociedad compacta y cambiando el amargor de la crisis por la ilusión de la recuperación".

Unai Rementeria Maiz (Diputado General de Bizkaia, 21 de julio de 2017)

Una semana después de este discurso, el Grupo Empresarial CEL Technologies & Systems comunicó un ERE de extinción que afecta a tres plantas de Enkarterri y a 230 empleos directos. Enkarterri es la única comarca en la que ha crecido el paro alcanzando casi un 20% con municipios como Lanestosa que con un 26,4% encabezan la lista de municipios con mayores tasas de desempleo de Euskadi, o con otras localidades como Karrantza, Balmaseda, Zalla por encima del 20% (EPA 2016).

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Consejo para Rajoy: ¡Rajoy dimita!

Mariano Rajoy ha declarado como testigo en el juicio de la trama Gürtel. Su declaración, tanto por lo que ha dicho como por el modo de decirlo, provoca cierto bochorno. Hace solo dos meses escribía yo en este mismo espacio que “Rajoy debe aceptar públicamente que vivimos tiempos difíciles, que la corrupción le tiene cercado y desarmado, y que los españoles deseamos que retornen la cordura y la decencia, que no queremos un presidente atribulado por las indecencias de sus compañeros políticos, y que debemos recuperar la democracia como un sistema participativo que involucra a todos. Rajoy deberá protegerse a sí mismo de quienes, haciéndose pasar por sus colaboradores, actúan como sus detractores… De modo que solo le quedan dos posibilidades: o moción (cuestión) de confianza o convocatoria de nuevas elecciones”.

Pues bien, escuchada su declaración ante el Tribunal no le queda otra salida que dimitir, pero no solo porque el PP parezca hoy más que nunca una especie de cueva de malhechores, sino porque da la impresión de que él es un encubridor muy activo, -y descarado-, de la abominable trama. Las noticias relativas a su declaración le delatan como un trilero capaz de decir frases que no se atrevería a decir ningún otro. Su aviso al letrado que le interrogó en un momento (“No sé si se ha confundido de testigo”) solo se distingue de la que pudiera pronunciar un pendenciero de bajos fondos y peores intenciones en las maneras. En todo caso, debería haber obtenido de su Señoría un varapalo contundente. No lo recibió porque el Tribunal tuvo demasiado en cuenta que se trataba del Presidente del Gobierno, y menos que se trata del máximo responsable de la trama criminal Gürtel, lo cual no le convierte en “criminal” pero sí en colaborador y en corresponsable. Sólo un pronunciamiento firme le puede salvar de la quema, pero no está por la labor de pronunciarse.

Todo ha fallado, incluso el tratamiento que se ha dado a la puesta en escena. Aunque no se trate de lo esencial, el hecho de que la disposición del mobiliario de la Sala no fuera asimilable a la de cualquier Juicio, da qué pensar, porque Rajoy aparece en las fotos como si se tratara de un miembro del Tribunal y no como alguien afectado directamente por la causa. Por si fuera poco el testigo Rajoy no accedió a la Sala por la misma puerta por la que hubiera accedido si se hubiera llamado Pepito Pérez, así dicho desde el más absoluto respeto a los “Pepitos” y a los “Pérez”. Y más aún, en previsión de que los fotógrafos buscaran las fotos más espectaculares, dos camiones gigantes de modelo tráiler ocuparon el frente de la Audiencia Nacional. Que nadie dude de la intencionalidad porque ambos camiones habían sido alquilados, no sé bien si por la Institución Pública o por el propio afectado don Mariano Rajoy.

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Europa se debate entre ser o no ser

He leído con atención, y algo de desolación, el denominado  Libro Blanco sobre el futuro de Europa presentado por Jean-Claude Juncker en su calidad de presidente de la Comisión Europea. El documento Juncker presenta -después de un preámbulo con pretensiones de diagnóstico en formato Reader Digest- cinco posibles escenarios para el futuro de la Unión Europea. Un primer escenario plantea seguir como hasta ahora. El segundo sugiere concentrarse solo en el mercado interior. El tercero, que parece que es la opción preferida por sus impulsores ideológicos, propone construir una Europa a dos velocidades. El cuarto formula hacer menos, pero más eficazmente. Finalmente, un último escenario, improbable en las circunstancias actuales, supondría el salto federalista para formar los Estados Unidos de Europa.

La Europa a varias velocidades no es nada nuevo. De hecho, la Unión Europea lleva funcionando así muchos años. En el euro solo participan 19 de los 27 estados miembros. En el espacio Schengen participan 22 países de la UE, más otros cuatro que no forman parte de la Unión. Incluso el tratado prevé un procedimiento de mayorías reforzadas que de alguna manera consagra esta Europa de geometría variable. Es tan proceloso este procedimiento que, en los últimos años, el Consejo Europeo ha optado por firmar acuerdos o tratados intergubernamentales con el objeto de ser incorporados con posterioridad al acervo europeo. El Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), un instrumento para gestionar las crisis financieras de la zona euro, o el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria (Pacto Fiscal) son buenos ejemplos de ello.

Es, no cabe duda, un escenario realista, pero poco ilusionante y, para el ciudadano, un auténtico galimatías de acuerdos, siglas y organizaciones que les aleja cada vez más del proyecto europeo. Al querer superar la división norte-sur, ya se preocuparon los muñidores del proyecto que Mariano Rajoy y Paolo Gentilone (primer ministro italiano) salieran en la foto de la cumbre de Versalles, corremos el riesgo de crear una nueva fractura este-oeste, si los países del centro y del este se quedan al margen de las nuevas iniciativas europeas.

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Fiestas en Vitoria-Gasteiz: Entre la tradición y el cambio

Bajada de Celedón en Vitoria

Toda fiesta se encuentra anclada en una sociedad, no puede disociarse entre sí, el tiempo extraordinario, que eso en definitiva es el tiempo de fiesta, evoluciona y cambia en la medida en la que evoluciona y cambia la sociedad en la que se inserta. Esta realidad objetiva no implica que los cambios que experimente la fiesta han de olvidar la tradición. Si analizamos los “Sanantolines” de Lekeitio observaremos que se han producido cambios en uno de los actos centrales de las mismas durante el “Antzar Eguna”; si la sociedad se muestra cada vez más sensible con respecto al maltrato animal es lógico que se produzcan cambios, pero los mismos no han hecho sino readaptar la tradición y conservar su espíritu actualizado. Así en la actualidad los gansos están previamente sacrificados o se utilizan gansos sintéticos.

La solución mezcla de forma brillante pasado tradicional con futuro respetuoso para con la eliminación del sufrimiento animal.Radicalmente distintas habían sido las consecuencias derivadas de prohibir esa representación simbólica de un pueblo volcado hacia la mar y eliminar el escenario del puerto repleto de barcas y público. En este sentido el cambio realizado, que casa perfectamente tradición y modernidad (o, quizás, debiéramos decir postmodernidad), ha sido un modelo de éxito.

Bien, esto mismo se está buscando en este momento en Vitoria-Gasteiz con respecto a los escenarios más tradicionales de sus fiestas, conocidas como “La Blanca”. Se han eliminado elementos centrales de las mismas: las corridas de toros, la exhibición de fieras en el circo, la carrera de burros, el “paseíllo” de blusas y neskas al coso taurino, etc. y todo ello unido a las discrepancias surgidas en varias cuadrillas de blusas y neskas entorno al papel de la “comisión de cuadrillas ”y a las iniciativas de movimientos feministas o animalistas, han provocado que las fiestas de 2017 se hayan iniciado con un ambiente un tanto enrarecido.

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