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Frente al incordio LOMCE: profundizar en el acuerdo educativo

Según el calendario previsto, este nuevo curso escolar comienza con la aplicación de la ley Wert. La “inevitable” contestación a la aplicación de la LOMCE en Euskadi ha tenido su reflejo en los malabarismos del Gobierno vasco que, sin renunciar al recurso de inconstitucionalidad, ha procurado minimizar su incidencia. Un hecho loable que ha contado con la comprensión de la oposición que, en el fondo y en la forma y a pesar de las apelaciones a la insumisión -incluso a la independencia y soberanía educativas- están de acuerdo en que ésta es una ley innecesaria, retrógrada, recentralizadora, clasista, sexista, segregadora, discriminadora…etc. En definitiva, que esta ley en el conjunto de España y en Euskadi,  es un incordio y en cuanto el PP pierda el gobierno será derogada.

La consejera actual, que a su llegada al cargo dio a entender que un contacto bilateral con el ministro podría desactivar la aplicación de la LOMCE en Euskadi, habrá podido concluir que la contundente oposición de la consejera socialista Isabel Celaá estaba más que justificada. No solo por invadir las  competencias curriculares y reducirlas tal y como estaba acordado con las CCAA desde la LOE sino y, sobre todo, por lo que tenía de retrógrada (reválidas, religión impuesta, eliminación de educación para la ciudadanía, evaluaciones añadidas a las de diagnóstico, FP básica…etc…) y recentralizadora,  al quedarse con el diseño curricular de las asignaturas troncales y de los estándares de evaluación de las reválidas el gobierno del Estado y el ministerio.

Esto no es óbice para constatar que algunos están alimentando  debates falsos e “interesados”.  Porque si  el PP, por un lado, nos pretende hurtar parte de nuestras competencias curriculares y condicionar lo que estudia nuestro alumnado quedándose la configuración de las reválidas como competencia exclusiva, por otro,  hay quien pretende imponer su currículo vasco a los navarros y a algunos franceses que se escolarizan en euskera. Si lo nuestro es invasión de competencias no sé cómo se debería catalogar esto.

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Los burócratas

La gente que en España quiere liquidar el Estado del bienestar vive a cuenta del Estado, tal vez porque España es un país de individualistas retribuidos por el Estado. Este es el carácter nacional. Lo mismo da que residas en la cuenca baja del Segura, en las tierras vascas, en las laderas del sistema penibético o en las islas adyacentes porque lo que realmente define el carácter de un español es su capacidad para vivir a cuenta del Estado. Cierto que también tenemos otras características que nos distinguen del resto de los habitantes de este planeta – la manía de hablar a gritos, por ejemplo, - pero honradamente creo que aquello que mejor nos define es esta legendaria y sempiterna aspiración nacional por lograr que alguien de la familia se haga un hueco, como sea, dentro de la administración pública. Todo lo demás siempre nos ha parecido que son chorradas, o lo que es lo mismo intentos vanos de procurarse una vida, porque solo dentro de la red administrativa del Estado se garantiza la supervivencia de los individuos – o sea, de los funcionarios - mediante los sueldos, las dietas, los extras, las subvenciones, las gratificaciones, las bonificaciones, las pensiones, los retiros, las excedencias, los gastos de representación, etcétera, etcétera...

La burocracia en España ha aumentado considerablemente durante las últimas décadas, pero no se puede decir que haya mejorado en ningún sentido, tal vez porque el estado de las autonomías ha propiciado el gigantesco desarrollo de una institución donde predomina el enchufismo, la ineptitud, la dejadez y la resolución de los asuntos atendiendo a las tres categorías que el escritor ampurdanés Josep Pla estableciera: a) asuntos por resolver, b) asuntos que el tiempo resolverá y c) asuntos que el tiempo ya ha resuelto.

La mayoría de las personas que hablan de reducir las prestaciones sociales, todos aquellos que diariamente se llenan la boca con la necesidad de liberalizar el mercado del trabajo, de limitar las asistencias de la sanidad pública, de restringir los derechos de los inmigrantes, de ampliar el tiempo cotizado para percibir las pensiones o de inculcar en nuestros jóvenes el bizarro espíritu de los "emprendedores", reciben un salario por pertenecer a alguna de las numerosísimas administraciones públicas que coexisten dentro de nuestro insolidario estado de las autonomías: políticos, periodistas, técnicos, sacerdotes, secretarios, subsecretarios, todos, absolutamente todos tienen una opinión de cómo se debe organizar el Estado, aunque, curiosamente, todos viven a cuenta del Estado. España ha sido siempre así. O sea un disparate. O lo que es lo mismo un Estado descomunalmente burocrático donde la mayoría de los hombres y las mujeres han aspirado, siempre, a vivir de la riqueza nacional que el Estado distribuye entre los burócratas tras recaudar los tributos de los agricultores, los albañiles, los profesionales, las costureras, los empresarios o los pobres periodistas independientes que, sin tener demasiado conocimiento de nada ni de nadie, dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo a relatar obviedades como esta.

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Madrazo, déjalo

¿Y quién soy yo para decirle a Javier Madrazo lo que tiene que hacer? Nadie. No soy nadie. Bueno, solo alguien que reflexiona desde la libertad (la que me permite mi ignorancia) y que tiene muy claro que hay un amplio sector de la ciudadanía muy interesado en la política como servicio público y muy, muy harto de lo que ha ocurrido y está sucediendo en España.

De ahí el éxito de Podemos; de ahí el éxito inesperado de algo nuevo que nace de abajo y que parece no tener ataduras ni pasado, pero que quiere regenerarlo todo. Por eso- y aquí me explico- le pido a Madrazo que lo deje.

El que fuera antaño portavoz de Gesto por la paz; quien ocupó el punto central de la cúpula de Izquierda Unida como coordinador general de Ezker Batua; quien durante dos legislaturas formó parte del Gobierno vasco en calidad de consejero no puede aducir ahora mero interés cuasi informativo sobre la nueva opción. ¡Vamos!, que su dilatada experiencia política le habrá enseñado a no caerse del guindo, pero suponer que los demás lo hacemos a diario es mucho suponer…

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Legislar 'ad hoc' frente al interés común

Nunca antes unas elecciones europeas tuvieron tanta repercusión en la realidad política de España como las últimas. Y no es ajeno a esto el surgimiento del fenómeno Podemos, aldabonazo definitivo a la creencia de que es posible un final de ciclo del bipartidismo, pero desde fuera del estamento político. Hasta ahora la sensación era más leve y su origen estaba dentro de un cierto ‘establishment’, fuera este el de UPyD o el de Izquierda Unida. No eran ni mucho menos agentes novedosos en el tablero de nuestra política.


El resultado llevaba ‘recados’ para todos los agentes. Desde el jefe del Estado en aquellos días, hasta el último de los partidos y coaliciones. Sin entrar a valorar el carácter de las nuevas fuerzas emergentes, esencialmente Podemos, con sus claroscuros que el tiempo irá ubicando en su verdadera dimensión, quería someter hoy a cierta observación la forma en que los agentes previos del sistema han reaccionado ante este nuevo escenario.

La reacción de la jefatura del Estado es conocida por todas y todos. Abdicación del viejo rey, para que el nuevo rey permita que la institución monárquica repunte en las encuestas. Lo que tradicionalmente han hecho los partidos políticos mayoritarios en todos los años de la reforma democrática: cambiar para que nada cambie. Por su parte están, los partidos más pequeños que, aún obteniendo un buen resultado, no han visto llegar el momento en que el desencanto ciudadano con lo que Podemos denomina "la casta" les haya reportado un aumento significativo en sus votos. Por más que UPyD pasara de uno a cuatro eurodiputados, que IU tuviera un significativo aumento de votos o que otras fuerzas como Ciudadanos entraran en el Europarlamento.

Así, IU se encuentra completamente perdida intentando sumarse a la ola Podemos sin poder. Sus estrategas decidieron no sumar con Podemos porque no evaluaron adecuadamente lo que el fenómeno llevaba detrás y ahora les ha nacido un monstruo. Inicialmente solo les ha restado crecimiento, pareciendo que el PSOE ha sido el gran perjudicado, pero indudablemente los mayores riesgos de futuro que Podemos representa para sus adversarios se aplican a IU. Sin duda. Veremos en qué queda el experimento Ganemos que, fabricado en parte desde cúpulas, podría terminar de perjudicar más que servir a la coalición del PCE.

Toqueville se refería al sistema democrático municipal como la base del sistema democrático. Hacia él lanza su reacción postelectoral y preelectoral el Partido Popular en forma de torpedo antidemocrático.

Por su parte UPyD ha entrado en barrena a través de su diario de cabecera, El Mundo, con artículos y declaraciones cruzadas entre sus líderes que apuntan directamente a la cabeza de Rosa Díez, incapaz de renunciar a su autoritarismo personalista, para buscar puntos de encuentro con Ciudadanos, con menos peso en España que UPyD, pero sin el lastre de una Rosa Díez con un pasado político conocido y con un presente de expulsiones, dimisiones, disensiones y, ahora, críticas duras incluso de las personas de su máxima confianza. Ciudadanos puede terminar convirtiéndose en el Podemos del liberalismo español de tercera vía. Veremos. Su petición de confluencia electoral con UPyD es algo más que inteligente. Es todo un ejercicio de estrategia política sin nada que perder y con mucho que ganar.

Una de las reacciones más rápidas y potentes desde el punto de vista mediático fue la del PSOE de Rubalcaba, que enseguida entendió que estábamos ante un nuevo tiempo y que él mismo y lo que encarnaba se estaban convirtiendo en un tapón. Las primarias han sido un revulsivo, indudablemente, rompiendo una tendencia al descalabro, que en las europeas tuvo un nombre propio: Podemos. Si detrás de estas primarias hay una reflexión colectiva de modernización de la socialdemocracia española, alejándola de la comunión servil con los poderes establecidos se verá con el tiempo. Por el momento el cambio cosmético es bueno, la valía del líder tanto en lo intelectual como en la fotogenia para los carteles y su profunda voz para los debates, marcan enormes diferencias con lo que había.

Algún gesto político de pequeña escala como la oposición al candidato de la derecha europea ha estado bien, pero es pronto para saber si la nueva dirección está en disposición de dar un giro económico a las acciones del partido, como Zapatero lo hizo en los asuntos sociales, dejando de predicar y comprometiéndose con medidas en el BOE en futuros gobiernos. La primera prueba con el asunto de la corrupción, apoyando a los dos ex presidentes de la Junta de Andalucía, no envía buenas señales de cambio profundo, libre de lastres. Vaya, que el PSOE no está en una refundación, ni mucho menos.

Y por último el papelón del PP. Vistos los resultados su gabinete de análisis, caso de que lo tuviera, se ha puesto a echar leña al fuego de la caldera del tren de la legislación ‘ad hoc’. Han decidido golpear al sistema con una modificación de la ley electoral para elecciones municipales, blindándose de posibles alianzas de la izquierda o entre la izquierda y nuevos movimientos ciudadanos o plataformas o nuevos partidos o lo que surja de aquí a las municipales. Rajoy, que en 2013 negó rotundamente que tuviera intención de hacer lo que va a hacer, si no obtenía previamente consensos amplios, ahora, desesperado por la sangría que con la actual ley supondrían para su poder municipal las elecciones de 2015, se dirige a dar todo un golpe institucional antidemocrático.

Ya con anterioridad el PP, incluso con el apoyo del PSOE ha legislado para una situación concreta. En situaciones de casi excepcionalidad democrática buscando el bien común, como con la Ley de Partidos. Pero es la primera vez que de una manera tan descarada se inicia una maniobra política, al estilo de regímenes políticos con pseudo democracias o democracias cuestionadas cuando menos, como el caso venezolano y otros, va a legislar para mantenerse en el poder. Como bien ha dicho el líder del PSOE, proponen cambios para seguir en el poder. Esta es su reacción ante el resultado.

Como se puede observar, distintas maneras de afrontar un resultado electoral que ha movido los cimientos de los partidos y del sistema en su conjunto. Me pregunto hasta qué punto puede llegar la desilusión ciudadana, cuando más pluralidad se reclama, más necesidad de opciones distintas se necesitan, el mal gobierno coarta ese deseo, legislando para que haya menos donde elegir, aludiendo al sistema proporcional como el colmo de todos los males. Toqueville se refería al sistema democrático municipal como la base del sistema democrático. Hacia él lanza su reacción postelectoral y preelectoral el Partido Popular en forma de torpedo antidemocrático.

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PP contra PNV: Sembrar dudas sin pruebas puede ser un delito

La libertad de expresión tiene unos límites que dependiendo de quién los cruza (y de quién la juzga) puede llegar a ser un delito o quedarse en agua de borrajas.

-Tú eres un corrupto.

-Y, tú, un nazi.

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Lo nunca visto: 50 millones de refugiados

La cifra es apabullante. Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, son mas de 50 millones las personas que piden asilo. El alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, el portugués Antonio Guterres, advirtió el pasado junio que el coste de esas guerras interminables y los fallos en la prevención de conflictos están avivando movimientos de refugiados y desplazados internos como nunca antes se habían vivido.

Es de tal magnitud la situación, que Naciones Unidas ha declarado el máximo nivel de emergencia humanitaria en cuatro de esas crisis que alternativamente cobran protagonismo ante nosotros como son las de Siria, Sudán del Sur, Irak y Republica Centroafricana.

La organización Save the Children ha denunciado hace apenas dos días que más de 400.000 niños desplazados y "cientos de miles" de estudiantes perderán el inicio del nuevo curso escolar por el uso de 1.000 escuelas como refugio para las familias desplazadas por la violencia generada por Estado Islámico en el norte de Irak.

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El virus del Ébola: otra herida más en la salud de África

Este verano estamos mirando de reojo a África Occidental con motivo de la aparición de una epidemia, otra más, debida al Ébola. Y miramos, porque este virus preocupa por varios motivos: primero y fundamentalmente, porque es una enfermedad con una alta mortalidad (el 60% de los enfermos mueren) y, segundo, porque no hay cura conocida. Si a esto le sumamos que tiene una alta capacidad de contagio entre las personas y que ha aparecido en una zona de África donde antes no se había dado, la cosa se complica.

La comunidad internacional ha respondido rápidamente y está haciendo frente a esta enfermedad infecciosa junto a los frágiles sistemas locales de salud, intentando atajar su expansión. Pero desde marzo hasta la fecha alrededor de 1.000 personas han muerto, y da la sensación de que su control tardará al menos unos meses más. La OMS acaba de declarar una emergencia de salud pública internacional, y es urgente que se disponga de todos los medios materiales y humanos necesarios para que el ébola no llegue a ser una nueva plaga que asole África. 

Hasta aquí, lo normal cuando se trata de una epidemia que se desata en un país 'pobre'. Lo diferente en esta ocasión ha sido que, sorprendentemente, en los países 'ricos', también llamados países del Norte, se ha generado una gran alarma social, quizás porque en esta ocasión nos hemos dado cuenta de que la enfermedad puede 'viajar' a otros países y regiones y, sobre todo, por el miedo a la posibilidad de que nos afecte. Y es que las enfermedades nos recuerdan constantemente que no tienen fronteras, y más en un mundo tan globalizado como el nuestro. Pero aunque podemos denominar a la de 2014 como la peor epidemia debida al virus Ébola hasta el momento, no la podemos comparar con las cifras de muertos por otras enfermedades como la malaria, que mata a más de medio millón de personas al año -la mayoría niños y niñas-, pero que no copan las portadas de los medios de comunicación de nuestros países, seguramente por no ser una amenaza presente para nuestra salud.

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Las fiestas: pretexto para que algunos hombres desaten su violencia contra las mujeres

En los últimos días, con apenas unas horas de diferencia, tres mujeres han sido víctimas en Euskadi en dos casos de agresiones machistas. Uno de ellos relacionado con la celebración de las fiestas; el último pretexto para que algunos hombres desaten su violencia contra las mujeres.  El último ataque ha ocurrido en San Sebastián, antes hubo otros en Algorta y Pasajes.

Mientras, no se puede olvidar que en solo 10 días, 5 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en España. Y, son 35 las muertes por violencia de género en lo que va de año.

 ¿Ha llegado el momento de pasar a la autodefensa feminista como proponían las convocantes de la manifestación contra la agresión a una joven en las fiestas donostiarras?

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¿La inmediatez o la ideología?

Esta derecha española puede llevarse por delante todas las teorías políticas, dejar en meras páginas de los Tratados a las grandes ideologías, y convertir el debate político en una mera porfía entre propuestas que, en algunos casos, no pasan de ser ocurrencias. No debemos poner toda la responsabilidad en la derecha, porque la izquierda también está poniendo su granito de arena: el PSOE desplazándose hacia ese centro deshabitado que siempre está en el ámbito del conservadurismo, e IU desvinculándose del viejo socialismo con la única intención de que nadie les vuelva a diagnosticar como comunistas, a la vez que el socialismo del PSOE se les quede a la derecha. Pero, en medio de este corrimiento de ideas las estrategias están claras: dar prioridad a lo inmediato. La derecha, aprovechando la crisis, ha reformado todo sin medir las consecuencias, ha dejado desprotegidos a muchos para, de ese modo, enriquecer a unos pocos. ¿Qué ha hecho entre tanto la izquierda?

Desde luego que la lectura de la nueva y problemática situación ha sido infalible, porque ha detectado las carencias con rigor, pero no ha puesto sobre la mesa suficientes respuestas. El PSOE ha venido construyendo el Estado de Bienestar que disfrutamos, pero no ha inventado casi nada para reducir las consecuencias de su destrucción por parte de esta derecha desalmada, ni siquiera la ha contrarrestado actuando desde las Instituciones inferiores en las que ha conservado el poder. Ahora asiste asustado a esa desbandada de votos hacia PODEMOS, que es una opción tan legítima como oportunista, cimentada en slogans muy cortos e incisivos, mucho más propios del diálogo asustadizo e impersonal de algunas redes sociales que del clásico debate político. Sus frases impactantes, y no por eso erradas, encolerizan y encienden la mecha para provocar esténtores, pero no siempre pensamientos juiciosos. Aprovechando el descontento y los miedos infligidos a los trabajadores y a las gentes de las clases más humildes y desprotegidas, las voces estentóreas de estas nuevas formaciones políticas suscitan parecido odio a lo conocido como esperanza en lo que se anuncia, aunque sea desconocido. En este caso no vale más lo malo conocido que lo bueno por conocer.

Las encuestas del CIS que se han publicado estos días han anunciado algo obvio: que la derecha baja poquito; que la izquierda más conocida (PSOE e IU) desciende considerablemente como contrapeso a dicha derecha depredadora; y que esa otra opción, aún desconocida en el aspecto práctico que es Podemos sube como la espuma. Sí, al fin y al cabo es espuma, siempre atrayente, pero habrá que ver lo que se oculta debajo, es decir, si es oro todo lo que reluce, porque importa mucho lo que se quiere hacer, pero importa mucho más estar seguro de que se puede hacer y el modo como se va a hacer. En este aspecto el PSOE está pagando las consecuencias de los dos riesgos que acechan a una fuerza política de sus características: haber sido atacado de forma alevosa y desproporcionada y no haberse sabido defender.

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Lecciones palestinas para Europa

El ataque de Israel sobre la franja de Gaza, con toda su carga de acciones indiscriminadas contra la población civil, así como el consiguiente posicionamiento de los diversos actores políticos ante el mismo, aporta nuevas lecciones de geopolítica mundial. Sin embargo, en este contexto interesa ahora, por su cercanía y afección, un sencillo análisis sobre los discursos y posicionamientos de la Unión Europea y, por lo tanto, la práctica totalidad de los gobiernos de este continente, que se ha autoerigido históricamente como cuna de la democracia y del establecimiento y desarrollo de los derechos humanos como base de las relaciones internacionales entre los estados.

Pero, aunque suponga adelantar las conclusiones de este escrito, establecemos desde ahora que el ataque israelí contra Palestina, ha puesto de manifiesto el doble rasero y la hipocresía europea. Estos calificativos vienen demostrados, además de por la ya característica falta de acción política exterior conjunta, por las reiteradas y evidentes contradicciones entre el discurso de los derechos humanos, como seña de identidad europea y su práctica, cuando menos en lo que se refiere a la defensa de los mismos en todos los foros y circunstancias. De modo especial, se dejan patentes estas contradicciones si, en el aspecto externo, las comparamos con otros posicionamientos claros ante este conflicto por parte de diferentes países, especialmente aquellos ubicados en el continente latinoamericano.

Europa siempre se ha pretendido como la campeona de la teorización y ejercicio de los derechos humanos. Desde los primeros pasos de la revolución francesa, allá por los finales del siglo XVIII, hasta las décadas posteriores a la II Guerra Mundial caracterizadas por la llamada "guerra fría", este continente se ha presentado ante el mundo como tal defensor. Y esto no solo para si mismo, sino también para todo el mundo; así el desarrollo de los derechos humanos como instrumentos internacionales tiene mucho que ver con las actuaciones de los países europeos en muchos y diversos organismos de este tipo y alcance. Ello, aunque históricamente, ya desde esos primeros pasos, muchas de sus actuaciones no encajaban en coherencia con la teoría que decían defender; especialmente revelador en este sentido es la práctica totalidad de la actuación colonial a lo largo de los dos últimos siglos.

El ataque israelí contra Palestina ha puesto de manifiesto el doble rasero y la hipocresía europea

Incluso una vez concluida la guerra fría, las últimas décadas también fueron propicias para que Europa siguiera enarbolando la bandera que ya la caracterizaba, queriendo cubrirse así de un halo de ética y cierta superioridad moral sobre otras civilizaciones y culturas del planeta. Hasta hace escasos años, las declaraciones de la Unión Europea en las que se hacía una encendida defensa de los derechos humanos, o se hacía especial alusión a la violación de éstos para condenar regímenes y actuaciones de terceros, eran una constante.

Sin embargo, el desarrollo desenfrenado de la democracia neoliberal y la crisis civilizatoria que vive este continente, así como la supeditación absoluta de su política exterior a la definida por Estados Unidos, además de las mencionadas contradicciones internas o falta de acción colectiva, han hecho desaparecer de la práctica geopolítica de Europa el discurso de los derechos humanos. Para este nuevo contexto ha incidido también, aunque normalmente se niega o se soslaya, el hecho de la toma del poder real por parte de los lobbys económicos y las transnacionales, las cuales han cooptado a la mayoría de la clase política redefiniendo sus actuaciones y discursos. Y el poder económico nunca se ha caracterizado por su especial consideración, respeto y defensa de los derechos humanos, si entiende que éstos son un obstáculo en la búsqueda perpetua de beneficios.

En todo este marco, el último ataque de Israel contra el pueblo palestino, el cual ha sido condenado sobre el mismo terreno por parte de altos funcionarios de Naciones Unidas por su carácter violador de las más elementales normas del derecho internacional, en especial el humanitario, ha puesto nuevamente de manifiesto estas contradicciones que señalamos en la política europea, incluida la más absoluta hipocresía. El propio secretario general de este organismo, Ban Ki-moon, ha ido más allá que Europa en la condena y definición de los indiscriminados bombardeos israelíes como "actos criminales" y "ultraje moral". Así, valores e ideas básicas para la dignidad de las personas y pueblos, aquellos que Europa defiende con prestancia en otros lugares del planeta, en este caso son ignorados y, por el contrario, sus declaraciones y acciones han dado continua cobertura a quienes los violan de la forma más flagrante. Las masacres diarias de civiles (más de 1500), los reiterados bombardeos de hospitales y de escuelas refugio de la población desplazada, así lo demuestran de forma incontestable. Como una evidencia más del cambio de discurso y de acción, el doble rasero aplicado a la constante y más firme condena del lanzamiento de cohetes por parte de Hamas (3 muertos civiles), mientras se hace un alarde insultante de condescendencia hacia Israel y de su derecho a la defensa, mismo derecho que se niega a la parte palestina.

Porque llamamientos hipócritas a las autoridades de Israel para la "contención" de sus ataques, sin la más mínima medida de presión política o económica no son sino respaldos evidentes a la continuación de dichas masacres hasta alcanzar aquello que ya se puede calificar como genocidio.

Como se señalaba al principio, toda esta acción europea se pone más en evidencia, cuando se hace una sencilla comparación con las de otros países, a los que la primera siempre consideró, y en cierta forma todavía así los entiende, como países de segunda que tienen mucho que aprender del modelo europeo, por su escaso desarrollo institucional y democrático, ya hablemos de política, sociedad, economía o cultura. Brasil, Chile, Perú, El Salvador, Argentina, Ecuador, Venezuela, Cuba, Bolivia, son países latinoamericanos que han retirado de Tel Aviv a sus embajadores o han tomado otras acciones como forma de protesta, más allá del discurso vacío, ante la brutal campaña bélica contra Gaza. Es una forma de ejercer cierta presión diplomática internacional que, aunque hay quienes la pueden calificar como irrelevante y testimonial, Europa ni tan siquiera ha sido capaz de dar ese paso como denuncia a tan evidentes violaciones de los derechos humanos de población civil desarmada que ésta dice defender, mientras se queda en discursos vacíos que ya nadie cree, salvo como explicación de su inoperancia.

Por otra parte, y como última prueba de lo sustentado hasta aquí, señalar que mientras la anterior es la línea de acción hacia Palestina, esa misma Europa impone sanciones económicas y diplomáticas cada vez más agresivas contra Rusia, exigiendo que ésta deje de apoyar a los separatistas prorrusos de las provincias del este de Ucrania. Sin entrar ahora en el análisis de este conflicto pues no es objeto de este texto, si hay que subrayar que aquí Europa si se muestra beligerante en su accionar diplomático, político y económico, mientras, como ya se ha señalado, no es capaz de hacer lo propio ante Israel para defender los derechos humanos del pueblo palestino.

Lo que se produce diariamente en Palestina es una constante violación de los derechos humanos individuales y colectivos y la postura de Europa en este conflicto, además de dejar cada día más patente su irrelevancia como actor político en la escena internacional, sus contradicciones y su doble rasero respecto a los derechos humanos, debe de tener como consecuencia inmediata un grito de denuncia de la hipocresía de sus clases gobernantes por parte de los pueblos europeos. Europa debería recuperar la coherencia política entre la teoría y la práctica respecto a esos derechos que se pretenden universales, pero quizás la clase política y económica, en su gran mayoría, ya no conoce el significado de esas palabras ni de esos derechos.

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