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Retos y oportunidades de la Red Natura 2000 en Navarra

La Red Natura 2000 en Navarra permite redoblar los esfuerzos de conservación en los espacios de la red protegidos, sin olvidar el resto del territorio,

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Hace miles de años que el ser humano (Homo sapiens) viene modelando la superficie terrestre, aprovechando los recursos naturales del planeta. En esta convivencia ancestral entre el ser humano y el medio, la inteligencia del primero no ha supuesto en el tiempo un impacto negativo en el segundo; al contrario, la especie más evolucionada, el bípedo, ha mantenido con su Aldea Global una relación por lo general muy bien avenida.

Sin embargo, en el último siglo las cosas han cambiado drásticamente. La contaminación atmosférica y la de los ríos y océanos, la desertización, la deforestación, el derroche energético, el incremento del ruido, los residuos urbanos e industriales, la ocupación desordenada del suelo…son sólo cabecera de un largo listado, triste, absurdo, insostenible, logrado en muy poco tiempo e irreversible en algunos de sus desgraciados hitos. Además, si bien es indiscutible que el desarrollo ha traído riqueza y calidad de vida en alguna parte de la Tierra, no es menos cierto que actualmente la pobreza asola a casi tres cuartas partes del censo demográfico mundial, una población que arrasa también al medio que la aloja como única forma de subsistencia en un marco económico injusto a todas luces.

Es en estas primeras décadas del siglo XXI, cuando el freno al desarrollo y la reparación ambiental debe convertirse en una estrategia a liderar por los países más desarrollados, los que más deuda y responsabilidad tienen para con los fatigosos achaques que acusa el Gran Globo. Este panorama sombrío de impactos está queriendo ser contraatacado en Europa occidental con distintas iniciativas que buscan, por un lado, la no agresión ambiental, y por otro, la conservación activa de nuestra sociedad hacia el medio.

Esta estrategia de conservación ha de entenderse como un conjunto de mecanismos destinada a asegurar la preservación de muestras, representativas y viables en el tiempo, de ecosistemas y sus componentes, objetivo compatible desde luego con el desarrollo económico, social y cultural de las poblaciones locales; incluso determinados ambientes notablemente humanizados, se alzan como zonas especialmente diversas, por lo que en algunos casos resulta frecuentemente interesante mantener e incluso estimular en el medio natural las actividades antropógenas.

La comunidad internacional ha asumido que dos de los mayores retos a los que se enfrenta la humanidad son la contención de la pérdida de biodiversidad y la actuación contra el cambio climático

La comunidad internacional ha asumido que dos de los mayores retos a los que se enfrenta la humanidad son la contención de la pérdida de biodiversidad y la actuación contra el cambio climático. Sin duda, la Red Natura 2000 es la apuesta europea más decidida para conservar la biodiversidad y su definición en Navarra es que el 27% del territorio, 281.000 hectáreas, forman parte de la Red, contando con 59 lugares incluidos en Natura 2000, de los que 19 son Lugares de Interés Comunitaria (LIC), 23 son Zonas de Especial Conservación (ZEC) y 17 son Zonas de Especial Protección de AVES (ZEPAS). En este sentido, cabe indicar que todas las ZEPAS, excepto la correspondiente a Peña de Echauri, se encuentran incluidas o se solapan con algún lugar LIC o ZEC.

Estas zonas se establecen en espacios donde se puede actuar eficazmente dentro de una gestión sostenible y de integración de la conservación con usos tales como la agricultura, silvicultura, actividades recreativas, caza, pesca, industria e infraestructuras de transporte.

De esta forma, la Red Natura 2000 en Navarra permite redoblar los esfuerzos de conservación en los espacios de la red protegidos, sin olvidar el resto del territorio, en la medida que existe una correlación positiva entre el nivel de cobertura de Natura 2000 y las tendencias favorables en el estado de conservación de los hábitats y especies.

El conjunto de espacios que integran la Red Natura 2000 en Navarra suponen una aportación decidida hacia el desarrollo sostenible, dado que el mantenimiento en un estado de conservación favorable de numerosos hábitats implica la permanencia de los usos tradicionales del suelo y la participación activa de la población local. Así mismo, el mantenimiento de la biodiversidad requiere la inversión de recursos económicos, materiales y humanos para la realización de actuaciones de mejora, restauración….

Y también la Red Natura 2000 tiene un efecto tractor sostenible en algunas zonas de la geografía navarra, como está ya sucediendo con un incremento del turismo de naturaleza, o como equilibrio entre la protección de la naturaleza y actividad económica. Por tanto, la conservación de la biodiversidad y, en definitiva, de la naturaleza, no es un aspecto baladí: se trata de una apuesta decidida por el desarrollo sostenible, ya que integra los tres pilares de la sostenibilidad: los aspectos medioambientales, sociales y económicos.

El establecimiento de la Red Natural 2000 en Navarra supone, de forma simultánea, hacer frente a varios retos que, ya se vienen cumpliendo aunque habrá que hacerlo con más intensidad y esfuerzo: informar, divulgar e implicar a las administraciones locales, propietarios y usuarios de los objetivos de cada espacio; incorporar la gestión de los mismos a la legislación interna de Navarra; garantizar que los planes o medidas relativos a los objetivos de conservación sean cumplidos; ir dotando a la Red de un mayor marco financiero y presupuestario; y por último, extender a la totalidad del territorio navarro las pautas de gestión y los conocimientos obtenidos en los espacios de la Red Natura 2000.

Y, también nuevas oportunidades, como ya está sucediendo, para el desarrollo de actividades productivas tradicionales, actividades recreativas y turismo. Permite, asimismo, el almacenamiento de carbono, el mantenimiento de la calidad del agua o la protección frente a inundaciones.  

Un exponente de esto último, y sólo citaré una experiencia, para no alargarme, ha sido la recuperación de las riberas del Arga y del Aragón. Al igual que en muchos otros ríos de la cuenca mediterránea, los ríos Arga y Aragón, en Navarra, fueron canalizados para proteger los cultivos de las inundaciones periódicas. Las obras fueron especialmente duras en el tramo final del río Arga. A pesar del elevado coste de las obras, los resultados fueron decepcionantes. Las crecidas siguieron inundando los campos y las obras de defensa impedían que el agua desbordada volviera al cauce. Muchos de los antiguos meandros fueron drenados y trasformados en cultivos. Pero en los que subsistieron logró sobrevivir el mayor núcleo de visón europeo de toda Europa Occidental. Este es el segundo mamífero más amenazado de extinción de Europa.

Con la inclusión de estos tramos en Natura 2000, las autoridades propusieron a los ayuntamientos un programa de recuperación de riberas y meandros abandonados. Las aguas han vuelto a circular por los antiguos meandros. Nuestras praderas reducen la fuerza de las crecidas del río, y los pueblos que habían dado la espalda al río, han recuperado lugares de esparcimiento a lo largo de las riberas, muy frecuentados por paseantes. Todo ello sin que a los agricultores les suponga ninguna restricción ni perjuicio para sus actividades.

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