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Una candidata enfrentada a la militancia que quiere el cambio

Susana Díaz va a perder porque la militancia está harta de “más de lo mismo” y  porque, permítanme la broma, la historia nos dice que aquel que sea apoyado por Felipe González siempre pierde

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"Queremos un PSOE ganador, no queremos un PSOE que pacte con la izquierda ni con otras fuerzas; queremos la victoria y gobernar. “

Traducción de estas palabras: si no ganamos…le damos el voto al PP para que gobierne,  porque a nuestra izquierda no hay ninguna fuerza transformadora sino el comunismo, el populismo bolivariano, la extrema izquierda, el terrorismo, el nacionalismo y los que quieren romper España. Vamos que ella es la candidata del PSOE de siempre, el de ayer, el de hoy, el de la gestora y el de mañana. Y el que no está con ella no está en el PSOE. Porque ella es el 100% del PSOE.

Este es el discurso de Susana Díaz y de quienes la apoyan. Esto es lo que han aplaudido los dos expresidentes de gobierno socialistas y el grueso de las figuras históricas junto con la mayoría de los líderes socialistas que gobiernan en varias comunidades autónomas.

Es un discurso lleno de vacuos tópicos, que a pesar de los gritos hizo bostezar a parte de la primera fila y que, eso sí, sedujo y seduce a la derecha mediática; ABC y la Razón le dedicaron portada, no en vano,  su victoria es la garantía de que el PP seguirá gobernando “in saecula saeculorum. Amén “. Fue un acto que se retransmitió el 26 de marzo,  en directo, como la misa dominical,  en el canal  24 horas de  TVE,  el mismo día en que Rajoy dispuso de la portada y 4 páginas de entrevista en El País.  Vamos, que así se las ponían a Felipe II y a Franco cuando iba a pescar salmón… [Rajoy fúmate otro puro y que te lleven el Marca.]  

Exactamente igual que el seguimiento de la campaña por parte de los medios de los multitudinarios mítines del candidato de la militancia favorable al cambio, Pedro Sánchez. Ese mismo 26 de marzo en que se presenta Susana en Madrid, en Valencia cerca de 3000 personas, y sin aparato, sin históricos, sin autobús y bocata gratis,…pagado a escote con donaciones y mucha ilusión no fue reflejado en prensa pero sí en la redes.  Lo mismo ha sucedido con la infinidad de actos de Miranda de Ebro, Palencia, Salamanca, Basauri, Santander…y todos ellos pagado a escote por las bases y organizados al margen de los aparatos, en ocasiones.

Como para no preguntarse sobre la financiación de los medios de comunicación privados y sus intereses; la gestora amenaza a Pedro Sánchez  por el crowfunding de la precacampaña del candidato de la militancia que opera con total y absoluta transparencia y los otros dos candidatos que se mueven en la opacidad más absoluta de los aparatos del partido le señalan como no respetuoso con la legalidad del partido; a él que les da sopas con honda en transparencia, en austeridad, en ejemplaridad.  

La victoria de Susana Díaz garantía de que el PP seguirá gobernando

La candidata va a perder porque la militancia está harta de “más de lo mismo” y  porque, permítanme la broma, la historia nos dice que aquel que sea apoyado por Felipe González siempre pierde; que se lo pregunten a Almunia y a Madina, [qué causalidad, los dos vascos, como Patxi, al que Rubalcaba volverá a llamar al orden tras haberle dejado publicar dos tribunas en El País y no estar en la foto de Madrid con el PSOE del 1 de octubre, el 100% PSOE, el de siempre]

No pueden cambiar; son como esos funcionarios que te dicen “esto siempre se ha hecho así”. No saben hacer otra cosa que lo que han hecho toda la vida. No son conscientes que su discurso, lleno de prepotencia, ignorancia y de mala fe a partes iguales, incluso,  sus apoyos encabritan aún más a la militancia de base que quiere cambio , que es la que va a votar. Otra cosa será luego la elección de delegados al congreso, pero en las primarias, y lo saben, Pedro Sánchez gana de calle. Se palpa, se siente.

El discurso de la candidata, su propuesta para debatir no existe, es la que haga la gestora;  ésta, a día de hoy, no la ha presentado. Igual que la financiación de sus actos. No hay propuesta pero tiene un discurso… de ganadores y perdedores... para idiotas o para quien no ha seguido la política estos últimos años.

Endosa  los fracasos electorales a Pedro Sánchez y esconde los datos; con los Bono, Zapatero y compañía haciendo de voceros de la falsedad más absoluta.

Recordemos. Fue Zapatero el que tras ganar las elecciones en 2008 con el 43,87% de los votos y 11.289.333  dejó el PSOE en 2011 con Rubalcaba al frente con el 28,7% de los votos obtenidos, exactamente 7. 003.511. Es decir, que al no querer ver la llegada de la crisis, y  tras los recortes y “el cueste lo que me cueste”, y el 15 M,y la congelación salarial, y el recorte de las pagas extras a los funcionarios, y la destrucción de empleo … y tras la reforma exprés del art. 135 de la constitución española, se perdieron más de 4 millones de votos ( más de 15 puntos)  y se entregó al PP,  cuatro años de gobierno en mayoría absoluta que destrozó el país y dejó el partido “sonao”. ¿Ese es el PSOE ganador de Zapatero y Rubalcaba  al que se refiere Susana Díaz y su  Abel Caballero?  

Con éstos, me temo, sólo podemos esperar, si insisten en lo que hacen,  en que serán capaces de lograr otra nueva mayoría absoluta…, sí, pero del PP,  como un 2011 bis y un Rajoy en Moncloa “in aeternum”.

Las derrotas electorales que achacan a Pedro Sánchez tuvieron otro previo en las europeas de 2014 con la irrupción de Podemos.

En 2009,  siendo Zapatero presidente de gobierno,  el PSOE obtuvo en las elecciones europeas 6.141.784 votos, 38,78%  y 5 años más tarde, en 2014, Rubalcaba,  su sucesor, y con Felipe G hablando en campaña de la bondad de la gran coalición, con una candidata como Elena Valenciano de cabeza de lista y ante el candidato del PP más torpe y con menos carisma de la derecha, el PSOE vuelve a bajar 15 puntos de voto obtenido y se pierden más de 2,5 millones de votos, obteniendo el peor resultado de su historia en unas elecciones europeas : 3.614.23 votos, 23,01%, y 14 diputados. El PSOE pierde 9 diputados europeos; y se le van por la izquierda 5 a Podemos,  que entra en el parlamento europeo, 2 a IU…etc . Este fue el aviso de que llegaba una nueva fuerza por la izquierda y otra por la derecha que rompían el bipartidismo y no se supo o se quiso ver la nueva realidad.

Los  pesos pesados del grupo,  Ramón Jáuregui, Pepe Blanco, López Aguilar, Elena Valenciano..,  fueron los partidarios de apoyar a Juncker ante el Luxleak y no “enredarnos” con la izquierda, los que pactan la presidencia rotatoria del parlamento de Martin Schultz, para ahora ser los responsables de dejar todas las instituciones de la UE, salvo el Eurogrupo,  en manos de los populares.  Sí, el único socialista para nuestra vergüenza es el holandés Jeroen Dijsselbloem cuya dimisión debería haberse producido ya. ¡Vaya panorama! Todos ellos partidarios de la abstención a Rajoy para que gobernara.

Este es el partido socialista en caída libre que le dejan Zapatero y Rubalcaba a Pedro Sánchez cuando en 2014 llega a la Secretaría general del PSOE; gana las primarias cierto es que con el apoyo de Andalucía y de Susana Díaz,  pero al poco de empezar,  se cuestiona su liderazgo y su política, haciendo aparecer al candidato como un muñeco en manos de la secretaria general de Andalucía [que haciendo alarde de su talante había forzado elecciones anticipadas para prescindir  de Izquierda Unida en su gobierno y, a continuación,  pactar con Ciudadanos para mantenerse en el gobierno andaluz]. Hay que recordar que en 2012, en Andalucía ganó las elecciones el PP, no Susana, ésta es la que va de ganadora y su crédito electoral va en picado.

 Esta candidata que aspira a la secretaría general porque ella representa el PSOE de siempre viene cegada por la ambición en un contexto en el que el patriotismo de partido y el patriotismo de la España cañí se funden en un mix vomitivo para cualquier progresista, para la juventud en general y para la diversidad de los pueblos de España. Este patriotismo faltón nos desacredita a todos los socialistas, nos empequeñece,  como lo hizo cuando en las últimas elecciones autonómicas estuvo toda la campaña destrozando el mensaje de los socialistas vascos y gallegos, que ya de entrada tenían una situación harto complicada para además añadir el continuo cuestionamiento de la señora hacia el secretario general, Pedro Sánchez. Su debilitamiento incidió, qué duda cabe en los resultados en Euskadi, tanto como en el destrozo cometido posteriormente en el partido el infausto 1 de octubre pasado.

Hay que recordar que en ese nefasto contexto Pedro Sánchez perdió las elecciones en  2015 con 5.545. 315 votos y el 22,01% y en 2016 incrementó unas décimas el porcentaje 22,63% y aunque logró menos votos,  5.443.846, se mantuvo y no se produjo el sorpasso. Los peores resultados de su historia, sí,  de la historia del PSOE, sí, pero son más responsabilidad de Zapatero, Rubalcaba y Susana Díaz que de quien intentó formar un gobierno alternativo y se encontró entre la inmadurez y sectarismo ciego de Unidos Podemos y, sobre todo, con la desfachatez de otros compañeros de partido que no aceptaban un gobierno alternativo similar al que está funcionando en Portugal. Un gobierno progresista ignorado. Un gobierno socialista, el portugués,  pactado con la izquierda,  que todos los medios de comunicación, todos, silencian,  como silencian cualquier alternativa al gobierno de la derecha del PP a pesar de la corrupción, de la crisis catalana, del deterioro de la situación socioeconómica de los trabajadores,  cada día más pobres y con menos derechos, del fraude y elusión fiscal estructurado, de las cláusulas abusivas de los bancos, de los abusos de las eléctricas... ; los medios silencian cualquier alternativa progresista a la situación de España. Lo silencian todos, salvo algunos digitales y las redes donde Pedro Sánchez y la militancia socialista que no quería apoyar el gobierno de Rajoy y  que quiere un cambio han encontrado su espacio.

Sánchez es el representante del cambio, del post-bipartidismo, de los gobiernos progresistas posibles como los de los ayuntamientos del cambio o como los de las CCAAs gobernadas, tras las municipales y las autonómicas,  por el PSOE con el apoyo de Podemos y otras fuerzas. 

Díaz es la representante de un tiempo pasado, el del bipartidismo, y de un grupo de profesionales de la política basada en muchos casos en la impostura y el cinismo, a prueba de décadas,  que no plantea nada más que seguir como siempre; ni una propuesta se ha oído porque nada tiene que proponer,  quiere el apoyo de todos porque ella es el PSOE de siempre, a sus apoyos se remite. Por la unidad de España y por la unidad del PSOE. Eso además es una irresponsabilidad que nos deja fuera a la mayoría de la militancia.

No se han dado cuenta,  ni ella ni quienes la apoyan,  que lo de siempre ya no sirve. Que para recuperar el voto de esos casi 6 millones de personas que nos han abandonado en 6 años hace falta hacer autocrítica,  “resetear”  el partido, pedir perdón por el daño causado y presentar un programa con el compromiso de que se va a cumplir para recuperar la credibilidad. Hará falta tiempo y otra gente,  otros liderazgos,  para que se vea que el PSOE ha cambiado y que los que cometieron la ignominia del 1 de Octubre y fracturaron el partido no nos siguen dirigiendo. Esa esperanza, a día de hoy,  sólo la representa Sánchez y su proyecto “somos socialistas por una nueva socialdemocracia”. Lo saben, de ahí el vacío informativo  y el juego de colocarnos como si estuviéramos fuera del partido a los militantes que apostamos por el cambio.

 

 

 

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