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Sin industria, no hay futuro

Las condiciones de vida de una buena parte de las clases medias y trabajadoras están empeorando o no terminan  de recuperar el nivel previo al inicio de la crisis

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Lanestosa, Oyón, Sestao y Karrantza, municipios vascos con más paro, superando el 23% de desempleo

"Objetivamente, nunca habíamos estado tan bien: en paz, creando empleo, con estabilidad  institucional, viviendo seguros, viviendo en una sociedad compacta y cambiando el amargor de la crisis por la ilusión de la recuperación".

Unai Rementeria Maiz (Diputado General de Bizkaia, 21 de julio de 2017)

Una semana después de este discurso, el Grupo Empresarial CEL Technologies & Systems comunicó un ERE de extinción que afecta a tres plantas de Enkarterri y a 230 empleos directos. Enkarterri es la única comarca en la que ha crecido el paro alcanzando casi un 20% con municipios como Lanestosa que con un 26,4% encabezan la lista de municipios con mayores tasas de desempleo de Euskadi, o con otras localidades como Karrantza, Balmaseda, Zalla por encima del 20% (EPA 2016).

CEL es la última de un goteo constante de empresas del sector industrial que plantean el cierre de plantas, la eliminación o reducción de las plantillas, deslocalizaciones de parte o del total de la producción... Empresas señeras en sus comarcas y algunas históricas como La Naval en Sestao.

General Electric, Fagor Electrodomésticos (CNA), Xey, la propia CEL –y anteriormente Arcelor o Eaton– son empresas pertenecientes a sectores productivos diversos y que han vivido procesos con circunstancias también diversas. Algunas de ellas han sufrido largos procesos de reducción de salarios y de plantilla, producto de malas gestiones empresariales. Otras, a pesar de los buenos resultados, se han visto afectadas por la deslocalización y por una cultura empresarial oportunista que aprovecha las ayudas públicas para poco después cesar la actividad con fines especulativos y lucrativos. Ceses que en parte obtienen cobertura legal merced a las injustas y desequilibradas reformas laborales de los últimos años.

Según diversos estudios sociológicos las condiciones de vida de una buena parte de las clases medias y trabajadoras están empeorando o no terminan  de recuperar el nivel previo al inicio de la crisis. Una realidad que, como podemos comprobar, no sólo está ausente de los discursos oficiales de nuestras instituciones sino también de sus agendas políticas. Puro estilo PNV: presumir de ser buenos gestores y ganar tiempo a ver si escampa. Sus políticas públicas en esta materia ni están resultando eficaces ni responden a la acuciante realidad que hemos descrito ni son propias de buenos gestores. El caso de CEL, por ejemplo, es paradigmático: se deja una inversión de dinero público en manos privadas, no se lleva ningún control sobre la gestión de la empresa, no se articula la participación de los trabajadores y no se exige ningún retorno de la inversión pública realizada...

Algunos casos paradigmáticos de este tipo de políticas fallidas son los que se han vivido y se están viviendo en Enkarterri y Margen Izquierda. Esas políticas impulsadas por el PNV sobre grandes eslóganes como "internacionalización" o "basque industry 4.0" esconden precisamente lo contrario a su título: una puesta por el turismo y el sector servicios como actividades económicas tractoras. Pero más aún, cuando aterrizan en el ámbito puramente industrial adolecen como ya se ha señalado de falta de control del dinero público invertido, huidas del accionariado cuando parece que no pinta bien, ausencia de condiciones de permanencia de las inversiones con ayudas públicas o de retorno social de los beneficios de esos proyectos empresariales".

Puro estilo PNV: presumir de ser buenos gestores y ganar tiempo a ver si escampa

Frente a esta realidad nada complaciente toca afirmar que sí se puede y que hay alternativas viables y eficaces. Pero son alternativas que requieren que nuestras instituciones tengan la voluntad política de asumir el riesgo de coger las riendas y de ejercer la responsabilidad que les compete (a todas las administraciones ya sean locales, forales o autonómica) asumiendo un papel emprendedor con el objetivo de dotarnos de un nuevo modelo económico y productivo próspero, que genere empleo de calidad, que sea competitivo y sostenible social y medioambientalmente.

Así, este nuevo modelo económico y productivo pasa por apostar decididamente por una industria vasca sostenible, moderna, que en el marco de una economía del bien común utilice energías renovables y genere empleo de calidad. Pasa por diseñar unas políticas de desarrollo económico que tengan precisamente como prioridad la creación de empleo de calidad y en la cantidad necesaria. Pasa por políticas de apoyo a empresas sobre la base de planes de viabilidad en los que existan herramientas de control público en aras a asegurar tanto su viabilidad económica como el mantenimiento del empleo. Pasa por políticas que prioricen unas actividades y sectores productivos sobre otros tomando en cuenta aspectos como su competitividad o valor añadido, pero también su diversificación y el tipo de empleo que se genera: de calidad, con derechos y seguro.

En definitiva, nuestras instituciones deben implicarse directamente en el desarrollo de una industria, fuerte, competitiva, capaz de crear empleo suficiente y de calidad, en el que la negociación colectiva se dé en libertad. Y en el caso de las empresas actualmente en crisis, no se puede mirar hacia otro lado ni quedarse de brazos cruzados, hay que ofrecer respuestas a los trabajadores y trabajadoras que sufren la posibilidad de perder sus empleos. Ahora, son CEL, La Naval, General Electric, Xey y Fagor las empresas que están pasando por una situación difícil, antes fueron otras y mañana pueden ser más. Es ahora cuando verdaderamente se está haciendo más evidente la necesidad de de que nuestras instituciones tomen medidas urgentes y eficaces que den respuesta no sólo a los trabajadores y trabajadoras de estas empresas sino a comarcas enteras y al futuro de sus gentes.

Necesitamos un Gobierno Vasco y una Diputación Foral de Bizkaia que estén a la altura, que no sean los primeros en saltar del barco como en CEL, que demuestren que verdaderamente su prioridad son los trabajadores y trabajadoras, que es la industria vasca y no otros intereses. Y es que sin industria, o mejor dicho sin una industria competitiva y sostenible social y medioambientalmente, no hay futuro.

Patricia Rodiño es responsable de Empleo de Podemos Euskadi

Asun Merinero es juntera de Podemos Euskadi por Bizkaia

 

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