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Hay que intentar un gobierno alternativo (y II)

Nadie que quiera el bien de un proyecto reformista, progresista y de regeneración, de reconstituir el proyecto de “España en común” puede querer que a la incompetencia manifiesta de Rajoy,  no se proponga una alternativa reformista de progreso

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Sánchez: Llevaremos hasta el final el proceso para lograr un gobierno del cambio

Sánchez: Llevaremos hasta el final el proceso para lograr un gobierno del cambio EFE

El escenario no puede ser más inquietante y una continuidad de Rajoy lo puede empeorar; en Cataluña con un gobierno declaradamente secesionista, Galicia y Euskadi con elecciones anticipadas al 25 de Septiembre, y en España, con  un gobierno en funciones que se comporta como si tuviera mayoría absoluta y no se somete al control del congreso ; Cataluña sigue sin presupuestos y, con otra Diada e inmediatamente después,  Carles Puigdemont , se someterá a la cuestión de confianza en el Parlamento catalán el 28 de septiembre: tres días después de las elecciones vascas y gallegas convocadas para el 25.  

Los nacionalistas catalanes y los nacionalistas vascos ya han puesto la condición del referéndum y la consideración de Euskadi como nación para apoyar la gobernabilidad alternativa a Rajoy. Parecen decir que esto no va con ellos y que están dispuestos a votar de nuevo con Rajoy y en contra de Sánchez como hicieron en marzo si este no les garantizara lo que piden. A pesar de ello y de lo que piensen algunos sectores del PSOE,  hay que abrir un diálogo con ellos corresponsabilizándoles de lo que suceda. Los dos gobiernan. Es evidente la fluidez del diálogo del PSE-EE con el PNV a pesar de que algunas declaraciones puedan dar a entender lo contrario.

Este problema político no se soluciona,  ni con la unilateralidad de la ilegalidad, (la Declaración Unilateral de Independencia –DUI- el desacato y la insumisión de la desconexión que plantea la CUP y ERC) ni dándoles con la Constitución en la cabeza una vez más. A los nacionalistas catalanes no les interesa a estas alturas organizar más actos testimoniales que saturan y cansan a su clientela cerrando de manera frustrada cualquier perspectiva de reconocimiento internacional y abriendo una brecha de fractura y división social de una magnitud y consecuencias imprevisibles.

Hay que buscar una salida de compromiso,  por eso sería muy conveniente que se pactara en esta legislatura un mecanismo legal para abordar la cuestión y no dejar que la situación se deteriore más y que la división existente en Cataluña derive en enfrentamientos. Eso pasa por un acuerdo del PSOE con UP, desde la complicidad de que ambas fuerzas comparten un proyecto de “España en común”, desde la complicidad compartida de que quieren que las nacionalidades históricas sigan formando parte de España. Una propuesta de constitución de una comisión constitucional de expertos en el congreso que prepare la reforma de la CE y dentro de ella una salida para una consulta legal, negociada, pactada y acordada en todos sus términos podría ser una salida de compromiso para avanzar.

La toxicidad del sentimentalismo que impregna toda la política se combate con el pragmatismo de los pactos y buscando soluciones,  no con la inacción y la utilización del TC, y mucho menos apelando al sentimentalismo patriótico de la ruptura de España, sobre todo,  en estos momentos en que la desafección de la política de los ciudadanos va en aumento por la corrupción, y por las consecuencias de la mala gestión de la crisis; hoy más que nunca el trabajo no es garantía de salir de la pobreza porque muchos trabajadores activos son pobres, viven en el 'precariado', un 20% de los ciudadanos está en paro y más de la mitad sin cobertura y con más de dos años en esa situación;  la desigualdad entre ciudadanos y territorios se acrecienta y esto sucede, ¡qué paradoja!, cuando gobiernan los más constitucionalistas, aquellos que de manera cínica achacan al PSOE el bloqueo de la situación, y le exigen que trabaje por el bien de España, mientras ellos ocultan su dinero en Suiza, en Panamá y son recompensados con un puesto en el BM…. ¡Cuánto sinvergüenza!

El sentimentalismo no anida sólo en el nacionalismo catalán y el vasco o en el populismo de Podemos, está muy arraigado en el rancio nacionalismo español desde 1898 de aquellos “a los que les duele España” pero no les duele la situación de emergencia social de muchos españoles, se sientan estos vascos, catalanes o andaluces. Así que hablemos de los problemas y busquemos soluciones  a la emergencia social en la que algunos ciudadanos viven, pero, también a la demanda de reformas constitucionales que reconstituyan el sistema.

El escenario no puede ser más inquietante y una continuidad de Rajoy lo puede empeorar; en Cataluña con un gobierno declaradamente secesionista, Galicia y Euskadi con elecciones anticipadas al 25 de Septiembre

Exigir a un partido que se ha presentado a las elecciones como alternativa de cambio, como la oposición al PP, que contribuya con su abstención a la formación de un gobierno del PP para luego hacer oposición a este gobierno es, sencillamente, de idiotas. Decir que la negativa a hacerlo es por falta de visión de Estado es un insulto a la inteligencia de los ciudadanos y una mezquindad que no se sostiene, sobre todo, cuando la palmaria incompetencia de Rajoy convierte en hombre de estado a cualquiera que sea capaz de respetar la agenda del presidente de otro país (véase lo ocurrido con la invitación al acto de la firma del acuerdo de paz con las FARC en Colombia).

La visión de Estado de Sánchez, su altura de miras,  está múltiples veces acreditada y no necesita dar un apoyo abstencionista a Rajoy para demostrarlo. Su actitud ante el llamado desafío soberanista en Cataluña, la respuesta ante el terrorismo yihadista, su responsabilidad y prudencia ante la política económica de la UE… lo demuestran con creces. Nadie que quiera el bien del país y, por supuesto,  del PSOE le puede pedir esto, porque es como decirle que se haga el harakiri en público y que luego se vaya a casa y nos quedemos sin alternativa al PP y a Rajoy. No se olvide que es un secretario general elegido en primarias que cuenta con el aval por unanimidad del Comité Federal en su postura del 'NO es NO'.

Nadie que quiera el bien de un proyecto reformista, progresista y de regeneración, de reconstituir el proyecto de “España en común” puede querer que a la incompetencia manifiesta de Rajoy,  no se proponga una alternativa reformista de progreso y de regeneración democrática apoyada por el resto de los partidos que han expresado su rechazo al PP y sus políticas porque, además de ser la única manera de evitar una nueva convocatoria de elecciones, es una cuestión de ética democrática. 

El perro del hortelano que bloquea la situación a día de hoy no es otro que el que es incapaz de conseguir los respaldos necesarios para formar gobierno porque no inspira la confianza de nadie; ni siquiera de C's que no quiere a Rajoy de presidente.

Exigir al PSOE que se abstenga porque el PP ya tiene 170 votos,  cuando tiene 180 en contra y se pueden explorar otras alternativas por muy difíciles que, a día de hoy, puedan parecer,  no es de recibo. C's debería rebobinar y volver a la transversalidad con el PSOE, levantando el veto a UP para acordar una alternativa de 188 votos: si su acuerdo (de 15 minutos con el PP R. Hernando dixit)  ya ha dejado de estar operativo, quiere decir que Rajoy vuelve a la situación de partida con 137 escaños;  pero si no lo hace, C's, debe hacerse a un lado, y esperar a que el PSOE llegue a un acuerdo de mínimos con UP y el PNV de 161 y no impedir la investidura de P. Sánchez, absteniéndose.

Es muy difícil conseguirlo pero hay que intentarlo a pesar de que ya hayan editorializado todos los medios, salvo algunos digitales, en contra de la alternativa a un gobierno del PP y de Rajoy. Es difícil porque hay quien dentro del PSOE prefiere el acuerdo con el PP o facilitarle el gobierno; pero ésas no son opciones para las bases socialistas y su electorado y sus dirigentes lo saben; el futuro de una izquierda rejuvenecida, sensata,  nueva,  ilusionante y con futuro,  pasa por un acuerdo de gobierno con Unidos Podemos. Ese acuerdo sería la constatación de un reconocimiento mutuo por parte de dos fuerzas de izquierdas con más de 5 millones de votos que podrían atraer a ese millón y pico que se quedó en la abstención y preparar una agenda compartida desde la óptica de la izquierda progresista que transforma y consolida los cambios en el proceso constante de modernización de esta España plural y diversa en sus sentimientos de pertenencia e identidad, en sus lenguas, pero regidas por los principios de igualdad y de libertad que nos cohesionan y hermanan como ciudadanos del proyecto de “España en común” que compartimos.

Veríamos si esta vez el PP por sentido de Estado, y altura de miras volvía a comportarse como el perro del hortelano de Lope o no que diría MR.

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