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La reunión que pudo ser

Por eso explicaremos hoy, aquí, la necesidad de dar un pasito más en nuestras aulas, citando y explicando la violencia y usurpación de derechos humanos en el mundo, de las dificultades por construir paz, cuando el fanatismo religioso gana adeptos en cualquier lugar

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Atravesó la enorme sala de reuniones, repartiendo sonrisas de compromiso a derecha e izquierda. Acompañaba su caminar hacia la mesa desde la que presidiría la reunión, con leves gestos de cabeza, agradeciendo su presencia a las y los asistentes. Pero sus intentos por disimular la decepción que le suponía la escasa respuesta obtenida a esa convocatoria, resultaban poco creíbles. -“¿Por qué tan reducida presencia? ¡No ha habido fallos en una convocatoria que hemos realizado con mimo! ¡Con más de tres semanas de antelación!¡Si sospechasen con qué premura andamos en el día a día!-

La excitación iba creciendo pareja al asombro que le producía avanzar apenas hacia la ansiada mesa presidencial -¡Vengo rodeado de todo mi equipo, Alazne, María, Francisco! ¡Hasta Celia ha tenido la deferencia de anular un par de actos comprometidos, para dar realce a nuestra reunión! ¿Será la hora de la convocatoria –en plena digestión vespertina- la que ha provocado este desastre? ¡Sí, sí, desastre! ¿Cómo calificar si no las escasas siete presencias institucionales? ¡Son más de veinte las firmantes del acuerdo que tanto costó cerrar! ¿Dónde se han quedado? ¿Por qué esta soledad? ¿Se trata de un desplante?”-

Llegó, por fin, hasta el lugar de la presentación sumido en un inoportuno sudor que ralentizaba sus movimientos. Llevaba tiempo sin sentir esa sensación de creciente angustia que empezaba en las piernas, convertidas en dos columnas de granito, imposibles de mover e iba ascendiendo, saturando su cuerpo hasta nublar su mente. No se trataba de una situación complicada que no pudiera manejar ¡En peores guerras se había visto envuelto y siempre había sido capaz de salir con tan solo rasguños! ¡Tenía compromisos mucho más importantes que atender en próximas fechas –la inminente escenificación de ETA de entrega definitiva de las armas, sin ir más lejos- y no pensaba dejarse amedrentar por una reunión como esa, prevista y ya, antes de empezarla, asumida y superada! Se sabía cercano a Ignacio. Nunca le había fallado, ni cuando su nombramiento fue objeto de tanta contestación. Ya estaba informado del contenido de la reunión y, como siempre ocurría, había conseguido su placet.  ¿Qué le estaba pasando, entonces? ¿Por qué sentía ese desasosiego que escapaba a su control?

-“¡Vamos, Juanan, domina la situación! Recupera tu mejor sonrisa y empieza, como siempre, Arratsalde on! Eskerrik asko etortzeagatik…. Pronto controlarás la situación. Se irá incorporando gente maleducada que no sabe lo que es la puntualidad y la sala, sin llenarse –en estos momentos ya has asumido que te conformarás con dos o tres presencias más que cubra la mitad de las expectativas iniciales, como mal menor. ¡En dos horas podrás dar carpetazo por un año más a este cada vez más desagradable compromiso rutinario! Además, traes propuestas novedosas que van a ser bien aceptadas. Estás en la ola buena; los últimos acontecimientos sobre ETA y las encuestas sociales indican que este tema pronto será un mal sueño por el que ha sido inevitable transitar tantos años. Muy pronto será ya pasado. ES YA PASADO. Ahora hay que sentar las bases para el día después: Uno: Marcar el pasado en clave de recuerdo escasamente doloroso, de mal sueño del que la sociedad vasca ya ha despertado. Dos: Marcar el pasado en el diseño del nuevo currículo como componente histórico. Sin más. ¡Basta ya de gastar energías y mantener la polémica abierta ¿Acaso no ocurre siempre así? ¿Qué ha quedado del tremendo sufrimiento de las dos Guerras Mundiales: ¡dos escasos párrafos en los libros de texto de la ESO!. El resto está para los y las estudiosas, los ratones de biblioteca o para cuantos desesperados hacen del pasado profesión. Hay que hablar de la vida, de las dificultades diarias de tantos millones de personas por sobrevivir. Ese debe ser nuestro mensaje de futuro. Y Tres: Reforzar nuestra labor como artífices de la normalización civil. Nuestra contribución voluntaria, abnegada al servicio del bien común. La equidistancia –que vende mal- revestida de mensaje humanista: Matar siempre ha estado mal, independientemente del fin último de esta violencia, bla bla bla…

¿Qué ha quedado del tremendo sufrimiento de las dos Guerras Mundiales: ¡dos escasos párrafos en los libros de texto de la ESO!. El resto está para los y las estudiosas, los ratones de biblioteca

 Por eso explicaremos hoy, aquí, la necesidad de dar un pasito más en nuestras aulas, citando y explicando la violencia y usurpación de derechos humanos en el mundo, de las dificultades por construir paz, cuando el fanatismo religioso gana adeptos en cualquier lugar. Ya se empleó anteriormente, en los ochenta y noventa, este astuto señuelo y caló en gran parte del ambiente abertzale, especialmente las referencias palestinas y nicaragüenses. Es bueno recuperarlo ahora que los yihaditas están aterrorizando al mundo. Ese es nuestro nuevo reto: exorcizar nuestro dolor e identificarnos con lo común. Hay que volver a la senda de mostrar nuestras especificidades en valores positivos. ¡Basta ya de tantos sinsabores, de tantas puertas cerradas del mundo abertzale! ¡No somos traidores a ninguna causa!”-.

Los pensamientos se agolpaban en su mente, mientras movía nerviosamente los papeles de sitio, aprovechando el tiempo con que demoraba Fernando el inicio de la reunión, en una búsqueda absurda de la posición exacta de ordenador, cañón y pantalla.

-“Francisco está como un flan igual que yo; Alazne, parecido, incapaz de levantar la vista de sus papeles. Tan solo Celia parece imperturbable, mirando hacia los y las presentes y ofreciendo esa sonrisa tan peculiar, tan profesional. ¡Cómo se nota el cuajo que ha echado desde que empezó en este circo político!

Bien, céntrate, Juanan. Mide tus palabras. Esto está a punto de empezar. Sólo esas dos nuevas entradas de gente maleducada te permitirá ganar unos pocos minutos. Repasa el guión: saludos de Celia, que me dará rápidamente la palabra. Yo: agradecimientos, recordatorio de la última reunión y cesión de la palabra a Fernando para que aporte los primeros datos. A partir de ahí, rogar porque el caos no se adueñe de la situación. Citará como balance el número 67 para enumerar a los centros educativos que han participado en el programa en casi dos años y ocultará –salvo que se lo pidan- el que aún, tras más de 6 años de programa, suena vergonzoso: ¡no llegamos a cien centros interesados en el programa de “Víctimas en el aula”! A ver si hay suerte y esquivamos este problema rápido. Si no, podemos encontrarnos con que alguien –probablemente Irakaskuntza  -o UGT, si aparece- nos acuse de falta de entusiasmo en la propuesta, de un crear y formar a las víctimas sin más dedicación que el continuar con un programa valiente que se planteó en plena batalla ideológica en Euskadi y en el que gran parte de este equipo no cree por considerarlo superado. ¿Superado? ¡Pero si aún no hemos llegado ni al 10% del alumnado. Jóvenes a los /as que hay que mostrar la apuesta de unas personas por superar el odio y aprender a convivir con el dolor y la angustia de una realidad impuesta a base de violencia gratiuita, idealista y asesina!

Al resto de sindicatos, ni les esperamos, dada la fría acogida que han manifestado siempre a esta actividad, a la que, seguro, califican de tendenciosa.¡Menos mal que los centros religiosos han recibido con algo más de entusiasmo esta propuesta! ¡Ellos nos la están maquillando! Después, Francisco citará los datos del programa económico y ahí quedaremos mejor situados. Son números en ascenso que demuestran que cuando hay interés –inversión, se entiende- de la Administración, los centros responden. Haremos hincapié en que el presupuesto se agota en apenas cuatro meses. Fernando borda esta parte y pese a su fría profesionalidad, seguro que pone énfasis especial en ello. Otro cantar será cuando tengamos que hablar del programa Voces en las universidades vascas. Es cierto que lleva aún poco tiempo, pero ¡Vaya fracaso! Toda la información está en nuestras páginas, pero el seguimiento es mínimo y sólo ha funcionado allí donde el profesorado se ha involucrado especialmente.

Por último, deberé intervenir personalmente para explicar los nuevos proyectos para el siguiente cuatrienio. Es mi compromiso con Ignacio, que está muy esperanzado en culminar con éxito este trabajo. Hablaré de la reconfiguración de la secretaría, absorbiendo –aunque con cierta autonomía- a nuestra  agencia de cooperación al desarrollo y distribuyendo las tres nuevas secretarías de Víctimas, Instituto Recuerda y la propia Agencia. Y me explayaré en los cinco programas, mi nuevo  proyecto estrella: El ya conocido de testimonios de víctimas –al que deberemos dar un nuevo empujón, si no queremos que se nos muera de inanición; “El mundo llama a la Escuela”, formación para el profesorado sobre los retos emergentes del mundo actual en derechos humanos. Creo que hemos aprendido la amarga lección de lo que supone no contar con la colaboración del profesorado. Tenemos que desactivar sus recelos de origen, porque nos podemos encontrar con el mismo problema del proyecto de testimonios de las víctimas; “La Escuela llama al mundo”, a modo de módulo educativo donde las redes sociales jueguen un papel fundamental en la información sobre otras realidades culturales; “La dimensión histórica de la memoria en la educación”, que vive de la realidad que nos está mostrando la carpa itinerante de Plaza de la Memoria en su discurrir por los pueblos de Euskal Herria; y “El valor educativo del Día de la Memoria”, o cómo rentabilizar mejor la propuesta de celebración del Día internacional de las Víctimas, redireccionada hacia los propios centros educativos, en vez de la exposición pública de autoridades de este años; de ir mal, de resultar poco atractiva, no será evidente el fracaso.”

Bueno, Juanan, ha llegado el momento. Hace unos minutos que el silencio indica que están a la espera de lo que les contemos. Una rápida mirada para comprobar que apenas llenamos media sala. No va más. Empecemos.

¡Arratsalde on guztioi eta eskerrik asko etortzeagatik! …

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