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Los veraneantes de Sortu

No me entra en la cabeza que, pongamos por caso, un dirigente de la izquierda abertzale de Vitoria pueda pasar sus vacaciones en San Sebastián, contribuyendo así como otros miles de turistas a congestionar, pincho a pincho, la ya muy congestionada parte vieja donostiarra

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La autodenominada izquierda abertzale ha descubierto un plan imaginativo para combatir el desempleo en Euskadi: atacar de frente la industria turística, fuente de explotación de los jóvenes trabajadores vascos. Es de suponer que, asamblearia como es, habrá consultado antes la decisión con los agentes sociales y recibido finalmente el plácet de todos los implicados: hosteleros dispuestos a renunciar a sus negocios, trabajadores del sector que están hasta el gorro de tener empleos indignos, sindicatos que no desean contar con afiliados a cualquier precio… Todos ellos, con seguridad, han decidido hacer el sacrificio necesario para librar a Euskadi de negocios indeseables que afean y masifican nuestras calles, desvirtúan nuestros valores nacionales y corrompan a nuestros desempleados comprándolos con trabajos precarios.

“Vuestro turismo, la miseria de los jóvenes”. “Detrás de la imagen de postal de Euskal Herria, hay otro pueblo”. Y, por si fuera poco, están los turistas mismos, que son un “grupo de zombis que sacan fotografías allí y aquí”. Con estas denuncias de Ernai (secundadas luego en lo sustancial por sus mayores de Sortu), ya se estaba tardando en reaccionar con la firmeza que requiere esta agresión de las multinacionales a nuestro país. Aunque cueste sacrificios; porque todo sacrificio es poco ante el objetivo prioritario de impulsar una emancipación nacional necesaria si queremos sobrevivir como pueblo.

Sobre todo, cuando este proceso de emancipación –aquí, en Euskadi- está siendo, “pasito a pasito”, abandonado por un PNV que se entiende con Rajoy; y cuando en Cataluña, faro de la Euskadi independiente del futuro,  necesitaba ser reactivado, para arrancarla de tics institucionales, siempre timoratos, como oportunamente ha sabido ver la CUP. ¡Y qué menos que empezar a romper cosas y echar a los turistas de los restaurantes si la independencia de por allá quiere ser tomada en serio! ¡Dónde se habrá visto que un proceso independentista impulsado por las fuerzas populares no tenga, tarde o temprano, su parte de kale borroka!

No me cabe, por eso, la menor duda de que, al menos este año, los dirigentes de Sortu veranearán en su propia casa, absteniéndose de viajar a otros lugares, al precio de convertirse en turistas

El que algo quiere algo le cuesta. ¿Queremos la independencia? Pues tendremos que empezar a currarla, como la CUP enseña, cada cual según sus propias responsabilidades; que, lógicamente, serán más elevadas en el caso de las vanguardias militantes. Y esto es algo, además, que no implica necesariamente el uso de violencias, hoy por hoy bastante inoportunas. Para algo está la imaginación y, sobre todo, la coherencia con aquello que se defiende apasionadamente.

No me cabe, por eso, la menor duda de que, al menos este año, los dirigentes de Sortu veranearán en su propia casa, absteniéndose de viajar a otros lugares, al precio de convertirse en turistas y de engordar a las multinacionales que tanto nos exprimen como sociedad y como pueblo. No me entra en la cabeza que, pongamos por caso, un dirigente de la izquierda abertzale de Vitoria pueda pasar sus vacaciones en San Sebastián, contribuyendo así como otros miles de turistas a congestionar, pincho a pincho, la ya muy congestionada parte vieja donostiarra. ¿Qué ejemplo íbamos a dar a nuestra ciudadanía? No quiero ni pensarlo.

Me queda una duda, sin embargo. Y es hasta qué punto la izquierda abertzale no estará haciendo dejación de su soberanía nacional cuando se apunta de modo tan entusiástico a decisiones que se cuecen, allende nuestras mugas, en esa nueva internacional del independentismo liderada por la CUP. ¡A ver si va a resultar ahora que Euskadi, en lugar de ser la patria de los vascos, tal como quería Sabino Arana, se nos convierte al final en un mero apéndice de aspiraciones nacionales foráneas!

 

 

 

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