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Seis claves sobre el barómetro del CIS

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El CIS publicó ayer el barómetro del mes de octubre en el que se incluían preguntas de intención de voto. Como es habitual, el titular principal es la estimación de voto que colocaba al PP como el ganador de unas hipotéticas elecciones con un 34,5% de los votos. La segunda fuerza sería Unidos Podemos, y confluencias que subirían unas décimas y se quedarían en un 21,8%, superando al PSOE que cae al 17%, perdiendo 5,5 puntos respecto a los resultados del 26J. Ciudadanos se mantendría como cuarta fuerza con un 12,8% de los votos. Más allá de estas cifras de la estimación de voto, rescato aquí seis claves del barómetro para el análisis.

1. Aumento espectacular del descontento político

La primera consecuencia del tiempo agitado desde el 26J hasta la formación de un nuevo gobierno del PP es un aumento espectacular en el pesimismo político. En julio, un 39% de los ciudadanos valoraban la situación política como muy mala. Este porcentaje ha ascendido en apenas tres meses al 56%. Lo llamativo es que esto no parece ser resultado de un valoración negativa solo de los partidos de izquierda. El aumento del descontento político es generalizado. Por un lado, es evidente que los votantes de partidos de la oposición han acabado con un resultado que no es el deseado y esto se refleja en su valoración negativa. Por el otro, la perspectiva de un gobierno que ha de negociar todo con partidos que no están en el gobierno también ha rebajado la valoración de los votantes del PP.

Gráfico 1. Valoración de la situación política como “muy mala”

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2. Este CIS no son buenas noticias para el PSOE…

Como decíamos, la estimación de voto del CIS para el PSOE es del 17%, 5,5 puntos por debajo de lo obtenido en junio. Esta, sin duda, es una caída muy notable para el PSOE en poco tiempo. El hecho de que el trabajo de campo se haya realizado justo después de la dimisión de Sánchez es muy probable que esté capturando el ruido por el tumultuoso Comité Federal, dado que los votantes rechazan los partidos poco unidos, pero no es evidente que los costes de la abstención estén ya totalmente recogidos, pues el trabajo se cerró cuando el Comité Federal aún no había anunciado su decisión.

Esta caída en voto, más allá de la cocina del CIS, la podemos observar en la caída del Voto+Simpatía (aquellos que declaran que votarían por un partido si hubiera elecciones mañana o que manifiestan simpatía por un partido) entres los votantes del 26J. El PSOE es el partido que retiene menos votantes (utilizando el voto+simpatía como una aproximación al voto en bruto). A medida que avanza la legislatura es razonable pensar que un número de votantes ya no estarán tan convencidos de volver a votar al mismo partido (esto ocurre con todos los electorados). Pero como se puede observar en el gráfico, la caída más grande es del PSOE. De un 90% de fidelidad de voto, en tres meses la fidelidad ha caído a poco más del 70%.

  Gráfico 2. Caída en Voto+Simpatía por partidos

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3. …, pero podían haber sido peores

 El PSOE ha perdido, por tanto, votantes que a día de hoy no tienen tan claro que vayan a repetir su voto. ¿Significa esto que ha perdido definitivamente esos electores? No podemos saberlo todavía, pero es llamativo que, de momento, la caída en voto al PSOE no se traslade a aumento de intención de voto del resto de partidos, en concreto Unidos Podemos. Si miramos el 30% de votantes del PSOE el 26J que no expresan hoy ni intención de voto ni simpatía, ¿a dónde van? Solo un 6,5% de esos votantes a día de hoy parece probable que se irán a Podemos. Más del doble permanecen todavía sin una opción clara. Parece que los votantes socialistas descontentos, de momento, se han quedado en su mayoría en el limbo.

Gráfico 3: Fugas del PSOE

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Si estos datos los complementamos con otros, esta conclusión se refuerza. Por ejemplo, solo un 10,6% de los votantes del PSOE en junio declaran que tienen una probabilidad de votar a Podemos en el futuro de más de 5 (en una escala de 0 a 10). En cambio, un 60% de sus votantes declaran una probabilidad de 2 o menos (un 47,7% expresan que nunca lo votarían con una probabilidad de cero). Esto demuestra que los votantes del PSOE que parece que se van no tienen una alternativa clara, por lo que el partido podría tener potencial para recuperarlos. Por otro lado, esto reforzaría un argumento que ya presentaba el otro día Lluís Orriols en nuestro blog sobre las bondades de la estrategia de Unidos Podemos de cavar trincheras frente a lanzarse a una estrategia de moderación para seducir a votantes del PSOE

4. ¿Aval para la estrategia de Unidos Podemos?

En la línea de este último punto, el pasado mes la estrategia de Podemos alrededor de la institucionalización y de mantener la movilización en las calles también ha sido parte del debate público. Probablemente el mejor ejemplo fue su intención de apoyar la manifestación frente al Congreso de los Diputados el día de la investidura de Rajoy. El último barómetro del CIS muestra que esta es una estrategia probablemente aplaudida por la mayoría de su electorado actual. Los datos del CIS muestran que los votantes de Unidos Podemos son los más movilizados, los que más participan en asociaciones culturales y políticas y, además, los que más en desacuerdo están con la afirmación de que el voto es la única forma en que los ciudadanos pueden influir en lo que hace el Gobierno. En otras palabras, los más favorables a la acción política no institucional. Por otro lado, no cabe olvidar que este CIS muestra las dificultades que tiene Podemos para crecer electoralmente, sobre todo con votantes del PSOE que, como se puede comprobar en el gráfico, tienen una visión más optimista sobre la acción política institucional. 

Gráfico 4: Influencia del voto

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5. El PP recoge de la abstención y de Ciudadanos.

El PP poco a poco va recuperando fuerza electoral. Recordemos que en abril de 2015 la estimación del CIS para el PP fue del 25,6%. Y que hace solo diez meses, el PP ganó las elecciones con un 28,7% de los votos. El PP continúa en su senda de recuperación electoral, aumentando su intención de voto directa, que llegó a estar bajo mínimos en el período de la legislatura 2011-2015. Esta recuperación se basa en dos pilares. Por un lado, recupera votos de la abstención. Un 14,4% de los ciudadanos que declaran no haber votado en junio, expresan ahora voto o simpatía por el PP. Igualmente, un 7,2% de los que votaron a Ciudadanos en junio podrían ahora, utilizando la misma medida, pasar a engrosar las filas del PP.

6. La brecha digital continúa entre los votantes

Por último, el CIS confirma algo que ya sabemos, pero que no deja de llamar la atención: la brecha digital en los electorados españoles. Aunque esto se explica fundamentalmente por otras variables, como edad y educación, tiene importantes consecuencias en cómo han de diseñarse las estrategias electorales y políticas de cada partido. Unidos Podemos y Ciudadanos tenían hace un años algunos rasgos en común en sus electorados. A medida que la nueva política se ha ido adscribiendo más a las coordenadas del eje ideológico clásico, los electorados se han ido separando. Tal vez de las pocas cosas que aún hoy tienen en común es su mayor uso de internet para el consumo de información política. Mientras que un 60% de votantes de PP y PSOE no utiliza internet nunca con ese objetivo, esta cifra se reduce a la mitad para los nuevos partidos. Igualmente, un 30% de votantes de Unidos Podemos y un 33% de votantes de Ciudadanos utilizan internet todos los días para obtener información política.

Gráfico 5: Brecha digital en el electorado

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