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¿En qué hombro nos apoyamos en momentos de crisis? Ellas y ellos

Ante las dificultades que nos pone la crisis, ¿a quiénes acudimos para intentar salir adelante? ¿Quiénes son los que ponen el hombro para que ahoguemos nuestras penas o nos apoyemos en ellos para mantener la cabeza a flote? En este post describimos algunos datos sobre esta cuestión provenientes del último barómetro publicado por el CIS. Y lo hacemos desde una perspectiva de género

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La crisis económica ha producido y sigue produciendo situaciones de enorme dificultad en nuestra sociedad. Situaciones que van desde la desolación de los desempleados de larga duración en su prolongada y agobiante búsqueda de trabajo hasta el estrés cotidiano de muchos otros ciudadanos al ver que no llegan a fin de mes para pagar la hipoteca, el alquiler, la luz o la comida de sus hijos. Se han vivido y se siguen viviendo momentos de verdadera desesperación. ¿A quiénes acudimos para intentar salir adelante? ¿Quiénes son los que ponen el hombro para que ahoguemos nuestras penas o nos apoyemos en ellos para mantener la cabeza a flote?

En este post recogemos algunos datos sobre preguntas provenientes del último barómetro publicado por el CIS que abordan esta cuestión. A pesar de que en el barómetro se pregunta por varios asuntos, nos concentraremos en situaciones de necesidad propias de un momento de crisis: ¿A quienes acudiríamos para que nos ayudasen a encontrar un trabajo? ¿Y para que nos prestaran dinero? ¿A quiénes nos dirigimos para hablar en caso de tener un problema, sentirnos tristes o deprimidos?

Al explorar las respuestas de los encuestados, podríamos cruzar los datos con algunas variables políticas como la ideología o el recuerdo de voto. Así veríamos cosas ciertamente curiosas como que pedir ayuda a los padres para encontrar un trabajo es más común entre los de derechas que los de izquierdas; o que los votantes de Podemos a diferencia de otros buscan más el hombro de sus madres si están tristes o deprimidos. Pero no exploraremos estos datos desde una perspectiva partidista, sino desde la perspectiva de género. Merece la pena ver cómo, en situaciones de dificultad, también el sexo marca la diferencia. Empecemos.

Con el elevado nivel de desempleo en nuestro país la búsqueda de trabajo es una situación complicada a la que muchos ciudadanos se enfrentan día a día. ¿A quienes acudimos en primer lugar para que nos ayuden a conseguir empleo? Ante este problema, acudir a nuestras amistades suele ser la respuesta más frecuente: El 28% de los encuestados señalan a sus amigos y amigas para intentar encontrar una solución, por encima de sus parejas (12%), padres (9%), hermanos/as (8%) u otros familiares (5%). Sin embargo, los hombres tiran más de sus amigos que las mujeres de sus amigas. Entre ellos el 30% acudiría a un amigo para que le ayudase a encontrar un trabajo. Entre ellas solo el 17%. Pero ellas sí buscarían ayuda en sus amistades del sexo opuesto (8%), mientras que ellos lo harían raramente (1%).

Por otro lado, las mujeres se apoyan más en su pareja (15%) que los hombres (9%) para intentar encontrar un trabajo, aunque ambos acudirían de igual forma a familiares: alrededor del 24-25% de los encuestados se dirigirían a sus padres, hijos/as, hermanos/as u otros familiares (suegros/as, abuelos/as) si necesitasen ayuda para entrar en el mercado laboral.

De forma llamativa, también vemos que el porcentaje de entrevistados que no saben o no contestan a esta pregunta es elevado y no carece de un pequeño sesgo: el 29% de las mujeres eluden contarnos a quien acudirían en caso de necesitar ayuda para encontrar un trabajo, mientras que en los hombres este porcentaje es seis puntos menor (23%).

Hombres y mujeres somos algo menos diferentes en nuestro comportamiento cuando se trata de pedir dinero. El recurso más habitual es el de los padres y madres: el 37% indica a sus progenitores como la primera persona a la que acudirían en caso de tener esta necesidad. Es cierto que los hombres se acercan más a sus padres (19%) que a sus madres (16%), y que ellas hacen justo lo contrario (19% y 22% respectivamente). Pero las diferencias son pequeñas. Tampoco hay divergencias significativas en cuanto a las parejas. Ellos y ellas en el 14-15% de los casos se apoyan en los hombros de sus compañeros o compañeras si necesitan dinero.

Algunas diferencias de género sí existen si miramos el apoyo que buscamos en otros familiares. Mientras que generalmente las mujeres piden de igual forma ayuda financiera a sus hijos (11%) como a sus hijas (9%), los hombres buscan el respaldo de sus hijos varones (10%) y poco el de sus hijas mujeres (4%). Una lógica que se reproduce también con los/as hermanos/as. Ellas acuden de igual modo a hermanos y hermanas (6-7%) si necesitan que les presten dinero, mientras que ellos se dirigen sobre todo a sus hermanos varones (11%) más que a sus hermanas mujeres (4%).

En lo que respecta al lado más emocional del apoyo en momentos de crisis, el 43% de los encuestados señala a su pareja como la persona más adecuada a la que acudir para hablar en el caso de tener un problema, sentirse triste o deprimido. Pero aquí sí hay grandes disimilitudes. Si separamos por sexo vemos que ellos se apoyan mayoritariamente en sus parejas (54%), mientras que ellas lo hacen bastante menos (32%). De hecho, si imaginamos las parejas como la parte más importante de nuestro núcleo emocional, podemos decir que las mujeres descentralizan más que los hombres. Un porcentaje significativo de las mujeres también acudirían en primer lugar a sus amigas (19%), sus hijas (12%), sus hermanas (11%) o sus madres (9%) para hablar en el caso de tener un problema. El apoyo masculino, fuera de la pareja, sin embargo, es un recurso muy poco habitual: padre (menos del 1%), hijos (4-5%) o hermanos (1%) son opciones marginales. Los hombres, quitando a sus parejas, prefieren desahogar sus penas hablando con sus amigos (17%), sus madres (8%) y en menor medida sus hermanos (5%).

Como es lógico, estos patrones se confirman en el mismo barómetro cuando se les pregunta a los encuestados si ellos mismos han puesto sus propios hombros para ayudar a personas de su círculo social más próximo en el último medio año. Los hombres han ayudado algo más que las mujeres buscando trabajo (37% vs 30%) y prestando dinero (28% vs 24%). Y ellas han dado más apoyo emocional que ellos en los momentos más duros (73% vs 68%).

Estos datos indican que en tres necesidades tan comunes en momentos de crisis (trabajo, dinero y apoyo emocional) existe también una especie de división del trabajo que reproduce patrones de género. Hombres y mujeres solemos acudir más a los hombres para solicitar ayuda en los asuntos económicos –aunque mucho más ellos que ellas– y a las mujeres si necesitamos contención emocional. Ellos fundamentalmente dentro de la pareja. Ellas dentro y fuera, pero sobre todo entre mujeres.

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