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El selfi es político

¿Y si la cultura de las autofotos fuese la nueva forma de ciberactivismo y representación moderna de la expresión de género?

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El selfi más famoso de la historia

El selfi más famoso de la historia

Si nos guiamos por aquella máxima de que lo personal es político, bien podemos concluir en esta primera línea que el selfi es la máxima expresión del ciberactivismo. Solo un par de antecedentes a la afirmación: la autofoto más retuiteada de la historia de Twitter partió de la cuenta de la presentadora y activista LGTBI Ellen Degeneres, y diariamente, el activista transexual Aydian Dowling sube sus autorretratos en Instagram para más de 150.000 seguidores.

Tenemos una realidad política que difunde sus mensajes a través de hashtags, morritos y espejos con una velocidad y calado que ya querrían ostentar muchas cabezas de partidos o medios de comunicación... Y es que no creo que haya mayor lucha contra la transfobia que una autofoto que refleje la plenitud individual de un proceso de reasignación física y social o el apoyo colectivo a las personas transexuales que forman parte del ejército estadounidense -a las que el presidente Trump quería largar del estamento-. No infravaloremos estos mensajes de autoafirmación pop, porque el selfi pega fuerte, y pega donde hace falta: en lo mainstream.

Este uso a modo de palanca de cambio de las redes sociales masivas con representaciones diversas del yo provoca cosquillitas en el cerebro, sí, pero más reconcilia con el ciberespacio la difusión desde plataformas autogestionadas: desde las blogueras que subían sus diarios y crearon el concepto de la bollosfera en pleno auge de los blogs en España hasta, siguiendo la línea de la imagen, el "dispositivo de arte público" -como ellas mismas se denominan- de I shot myself. Si hablamos de selfis empoderados, sin duda este es el portal de referencia. ¿De qué va este rincón virtual con aires algo cibervintage? De chavalas de todas las edades y procedencias subiendo sus propias fotos -subidas también de tono- en su propia red de distribución. Toma esa, ciberpatriarcado. Desde 2003 las mujeres que participan en I shot myself exploran cuestiones de desnudez y microcelebridad mediante posados con mayor o menor intencionalidad artística y con una gran carga política.

Sí, habrá a quien un selfi le parezca una simple foto más que se pierde en un timeline, pero también habrá quien le dio una vuelta a esa manera de representarse en el mundo antes de que se perdiese para la ciberarqueología del futuro... #NoExcuses, followers.

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