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El actor Abul Naga se rebela contra las presiones dirigidas a callar a egipcios

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El actor Abul Naga se rebela contra las presiones dirigidas a callar a egipcios

El actor Abul Naga se rebela contra las presiones dirigidas a callar a egipcios

El conocido actor egipcio Jaled Abul Naga, que se ha visto inmerso en una agria polémica por sus críticas al presidente del país, Abdelfatah al Sisi, no tiene reparos en denunciar las presiones que, en su opinión, pretenden callar a sus compatriotas.

Su voz se ha unido a las pocas notas discordantes que sobresalen en la esfera pública egipcia, donde la figura de Al Sisi es reverenciada por muchos y la lucha contra el extremismo se ha convertido en el "leitmotiv" de las autoridades.

En una entrevista concedida a Efe, Abul Naga dice entender la inquietud que se vive en su país y que se haya lanzado "una guerra contra el terrorismo", por el aumento de los ataques de grupos radicales islámicos, especialmente contra las fuerzas de seguridad.

Sin embargo, hay algo que le preocupa aún más. "Si aterrorizas a la gente para que no diga su opinión, eso es mucho más peligroso que tener a un terrorista que pone una bomba", afirma, en un claro alegato por la libertad de expresión.

Nunca se hubiera imaginado la "campaña" que se desataría en su contra cuando hace unos días, en el reciente festival internacional de cine de El Cairo, en el fue premiado como mejor actor, se le ocurrió hablar del "fracaso" de Al Sisi en la lucha antiterrorista y de la posibilidad de que los egipcios pidan su salida del poder, como hicieron con los destituidos Hosni Mubarak y Mohamed Mursi.

Entonces, también criticó la ley que limita las protestas en Egipto y el desplazamiento forzoso de la población, por motivos de seguridad, en una zona del norte de la convulsa península del Sinaí, fronteriza con Gaza.

Abul Naga se tornó en el objetivo de una serie de ataques verbales en la televisión, unas reacciones que califica de "nada profesionales y muy sacadas de contexto".

"Esas voces, por pequeñas que sean, nunca habían sido tan nerviosas y si puedo decirlo así, tan fascistas", agrega el egipcio, que incluso fue denunciado por un abogado ante la Fiscalía por supuesta traición y alteración del orden público.

El actor no se amedrentó y amenazó con llevar ante los tribunales a todos aquellos que lo criticasen "por ejercer su derecho de opinión".

"El sistema se ha puesto muy nervioso últimamente porque desde hace un año se suceden los ataques terroristas y no vemos la forma de que eso acabe", sostiene.

Abul Naga, que ha recibido el respaldo de otros artistas, asegura sentirse arropado también por los ciudadanos anónimos que se le han acercado en la calle alabando su actitud.

Reconoce que, en este particular momento de "presión", "le ha llegado al corazón" el premio al mejor actor que obtuvo en el festival de El Cairo por su papel protagonista en "Eyes of a thief" (Ojos de ladrón), dirigida por Najwa Najjar y candidata palestina para ser nominada al Oscar como mejor película extranjera.

Sobre su paso por el certamen egipcio, señala que "no quería convertir la cita en una guerra política, pero tampoco quería guardarse (sus opiniones) como si nada de eso estuviera pasando".

Y apunta que, en un contexto de "increíble polarización" como el que vive Egipto, "no se trata de elegir entre el blanco o el negro, sino entre los infinitos grises".

El actor, que se considera un activista social y participó en las protestas que llevaron a la caída de Mubarak en 2011 y de Mursi en 2013, insiste en que es necesario "asegurarse de que quien está en el poder puede abandonarlo".

Embajador de buena voluntad de Unicef desde 2007 y rostro popular del cine árabe actual tras actuar en películas como "Sahar el Layali" (Noches en vela), "Microphone" o "Villa 69", Abul Naga cree, a sus 48 años, que el séptimo arte en su país seguirá bebiendo de la actualidad política.

"No puedes ser honesto a una historia sin ser honesto con todo lo que la rodea", subraya el también conocido como "Brad Pitt de Egipto", que antes de dedicarse a la interpretación jugó al waterpolo y trabajó como ingeniero, entre otras cosas.

Ahora acaba de terminar de grabar la película "Out of the ordinary", del egipcio Daud Abdel Said, y, mientras sigue promocionando "Eyes of a thief" en otros países, no se cansa de defender lo positivo de las revueltas de los últimos años en el mundo árabe.

A su juicio, y observando el proceso "con perspectiva", "la Primavera Árabe ha sido un momento histórico muy importante" para Oriente Medio, por más que haya aspectos negativos como el ascenso del radicalismo y el uso político de la religión.

"Las personas no pueden ser silenciadas y pueden cambiar las cosas mucho más rápido que antes, si se expresan, si no tienen miedo, si no se las silencia", concluye Abul Naga, quien promete que "seguirá hablando".

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