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Alberto Garzón se propone una nueva “refundación” de IU para convertirla en un “instrumento rupturista”

Alberto Garzón, en el exterior de la sede de IU en Madrid.

Carmen Moraga

Alberto Garzón se enfrenta este sábado al Consejo Político Federal (CPF) más difícil desde que asumió el reto de ser la cabeza visible de la coalición y el candidato a la presidencia del Gobierno por IU-Unidad Popular. La cita servirá para poner fecha a la XI Asamblea Federal en la que se dirimirá el futuro de IU. Pero, sobre todo, se tratará de cómo afrontar esa enésima refundación de la coalición tras el batacazo electoral sufrido en las elecciones generales en las que solo lograron dos diputados.

El debate se centrará entre los que piensan que es posible una confluencia con otras fuerzas de la izquierda sin abandonar la esencia ni la independencia del proyecto de IU, “trascendiéndolo en un nuevo sujeto político superador, rupturista” –incluso con otro nombre, UP, por ejemplo–, como defiende Garzón; los que abogan por que nada, o casi nada, cambie; y los que apuestan directamente por “sumarse al cambio”, es decir, ir a Podemos.

La reunión del Consejo Político Federal –máximo órgano entre asambleas, compuesto por 200 miembros– se iniciará con la intervención en abierto del actual coordinador general de IU, Cayo Lara, que presentará y defenderá su informe político de gestión. Después tomará la palabra –también en abierto– Alberto Garzón, hacia el que se dirigen todas las miradas tras la información del diario El País en la que se aseguraba que ya había trazado la hoja de ruta para “finiquitar” IU. Según explicaba este medio, la intención de Garzón y de una parte de los dirigentes de la coalición es, a partir de este Consejo Político, iniciar el proceso para “fundar un partido completamente nuevo que rompa con una dirección y unas estructuras que, entienden, lastran su proyecto político”.

Su respuesta en Facebook  y sus posteriores matizaciones reconociendo que su plan es abrir un “debate colectivo sin miedos”, sin descartar “nada”, ni sobre las siglas ni sobre el liderazgo, con idea de “avanzar hacia un instrumento mucho más fuerte”, lejos de apaciguar las aguas, lograron aumentar los recelos de algunos dirigentes.

Sin embargo, Garzón ha insistido estos días en que su idea no es que IU “desaparezca”, sino “repensar la izquierda” y “buscar un instrumento que recoja lo mejor de los movimientos sociales de estos años” para poner en marcha un “proceso constituyente rupturista encaminado a construir un país más plural y democrático que preserve las conquistas sociales”.

Además, cree que que ese proceso de “cooperación entre fuerzas de la ruptura democrática”, debe hacerse pero reconociendo siempre “la autonomía y la identidad política de los diferentes actores”. Todo ello, con “una organización más ágil y flexible, menos burocrática y más democrática”.

Una de las propuestas que se pondrá sobre la mesa del Consejo Político, y que ya ha despertado las primeras suspicacias, es que no sea la Ejecutiva Federal sino una comisión específica la que dirija el proceso de convocatoria de la XI Asamblea en la que se elegirá a la nueva dirección. El sector de Garzón da por segura su candidatura a liderar el nuevo proyecto pero con algunas novedades, como la posibilidad de que haya una coordinación doble, o rotatoria –como hace la CUP–, para no depender de un “líder mesiánico”, “salvador” ni “omnipotente”, según ha adelantado el propio dirigente de IU.

La fecha que se baraja para la celebración del cónclave es entre los meses de abril y mayo. Para entonces ya se sabrá si se han convocado nuevas elecciones generales o, por el contrario, los partidos de izquierdas han logrado alcanzar un acuerdo en el Congreso para gobernar, algo que en estos momentos se vislumbra complicado, sobre todo por las posturas encontradas entre el PSOE y Podemos.

Tampoco Pablo Iglesias está poniéndoselo fácil a IU, a la que el otro día invitaba a “rectificar” su actitud durante la campaña para “trabajar en un futuro común” –Garzón llegó a comparar a Podemos con la UCD–. El líder de Podemos resaltó las “provocaciones” que, a su juicio, habían lanzado Garzón y otros candidatos de IU en sus mítines, que, afirmó, “han cortado puentes que eran importantes”. El dirigente de IU le replicó animándole a “aceptar la crítica política, que es legítima y sana” y advirtiéndole de que seguiría poniendo en tela de juicio lo que crea oportuno. “A los compañeros de Podemos les sentimos parte de un mismo proyecto de transformación social, pero con diferencias, y esas diferencias a veces hay que ponerlas sobre la mesa para que podamos llegar a tener un debate sano”, zanjó Garzón.

Dimisiones

La convocatoria del CPF se ha visto enturbiada por la dimisión de los órganos de dirección de Lara Hernández, que fue la responsable de convergencia de IU. En un artículo publicado en Cuarto Poder, Hernández explica los motivos de su marcha, que se produjo el 19 de diciembre, la jornada de reflexión, e incide en los errores de no haber confluido con Podemos: “Esta situación ha llevado a la formación a equivocarse de estrategia electoral. En IU se ha carecido de una política unitaria real y se han desaprovechado las posibilidades de unas confluencias con Podemos y otras fuerzas rupturistas. Todo ello teniendo en cuenta que esa unidad ya se había logrado en Galicia y Catalunya, y en parte en el País Valencià, donde no por casualidad se han obtenido los mejores resultados”.

La dimisión de Lara Hernández llegó después de la del responsable de Juventud de IU, Carlos Martínez Núñez, que se produjo en la precampaña.

Por su parte, Izquierda Abierta, el partido capitaneado por el asturiano Gaspar Llamazares, también se ha manifestado ante la cita de este sábado. En un comunicado publicado el pasado miércoles, advierte de que “la clave del momento político reside en la voluntad de sumar y confluir desde el respeto y la autonomía. Hay que crear ilusión, no ajustar cuentas”. El partido pide que el debate se produzca con “igualdad entre los actores, la inclusión sin condiciones y la integración de los activos sociales que siguen sin pertenecer a ningún partido. Por eso”, añaden, “y conociendo el calendario político posible, hay que ponerse a trabajar desde ya en un encuentro electoral que sume todo lo IU formaba parte de las coaliciones electorales que tan buenos resultados han logrado”.

Izquierda Abierta, cuyos dirigentes siempre ha sido muy duros con Garzón, reconoce ahora que “tanto la aceptación pública del candidato, como las demandas de una parte del electorado que reclamaba un discurso inequívocamente de izquierdas han jugado a favor del mantenimiento electoral y político de IU”.

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