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Anguita ve con "mucho dolor" que IU y Podemos sean finalmente rivales el 20D

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Anguita ve con "mucho dolor" que IU y Podemos sean finalmente rivales el 20D

Anguita ve con "mucho dolor" que IU y Podemos sean finalmente rivales el 20D

Imposible arrancar a Julio Anguita una opinión sobre cómo ve a IU ante unas elecciones cruciales para su futuro o acerca del fracaso de Alberto Garzón en ir de la mano con Podemos y solo dice que ve con "mucho dolor" este escenario en el que finalmente las dos formaciones serán competidoras.

Insiste en que no hablará hasta el 21D para que sus palabras no se tergiversen ni se las arrojen unos a otros como "proyectiles", y lo hace en una entrevista con Efe al hilo de su último libro "Atraco a la Memoria", escrito junto con el historiador Juan Andrade, que realiza un recorrido por la vida política del excoordinador de IU y exsecretario general del PCE.

También evita pronunciarse sobre el fiasco de la unidad popular, que él también vio como una necesidad electoral para la izquierda alternativa, y vuelve a repetir como un mantra que hasta el "día después" no dirá nada de este proyecto en el que prácticamente se ha quedado sola IU.

Únicamente señala que mantiene que Podemos parece ser el "ariete" que puede romper el bipartidismo, un juicio -advierte- del que no se puede sacar la conclusión de que Anguita sea partidario de la fuerza que lidera Pablo Iglesias.

Sí defiende a capa y espada el esfuerzo que ha hecho Garzón desde que se postuló como candidato a la Presidencia del Gobierno y destaca la tarea "titánica" que ha emprendido para mantener a flote a IU tras la irrupción del partido de Pablo Iglesias, defendiendo "con gran aplomo y rigor" los valores de IU.

Pero Garzón no es el "salvador" de nada ni de nadie, señala, y son las bases las que deben tomar "conciencia" de la situación, sostiene en un amago de crítica que deja en el aire.

Y hablando de partidos, insiste en que aún está pendiente la refundación de IU y de todos los partidos "clásicos" a los que no ve ningún proyecto político más allá de las siguientes elecciones.

Piensan solo en la maquinaria electoral, reprocha el histórico dirigente de IU, que echa de menos una "sustancia pensante" en las organizaciones políticas.

Del desafío de los nacionalistas catalanes se limita a hacer un repaso de los motivos por los que cree que se ha llegado hasta este punto rupturista y se despacha con un "no es mi guerra" porque son dos discursos "repugnantes" -los del Gobierno y Convergencia-, uno del "patriotismo de pandereta y otro de la senyera".

Apuesta por la vía del referéndum, convencido, además, de que, en caso de celebrarse, se vería claramente como Artur Mas se ha puesto una "soga al cuello" al entrar en esta deriva separatista.

Una deriva que es un "auténtico disparate", enfatiza, pero en la que, opina, el presidente en funciones de la Generalitat nunca ha creído.

Ahora bien, Anguita también deja claro que parte de la culpa de haber llegado a este punto es del Gobierno central por no haber sido "flexible" ni haber reconocido la "plurinacionalidad" del Estado.

Ha culpado igualmente a los Ejecutivos del PP y del PSOE que han estado "mimando" a los nacionalistas "conservadores" porque, a cambio, apoyaban las "políticas más de derechas de González, Aznar y Zapatero".

Anguita, con 74 años y mucha historia a sus espaldas, ve con cierta pena que España siga sin tener un plan de construcción, algo que recuerda haber venido reclamando desde 1979.

Porque desde entonces, cuenta, se ha estado "trampeando" con una Constitución "ambigua y equivoca" para salir del "follón" de la Transición.

Si grave es no tener proyecto, lamenta, lo es más aún no querer "mirar más lejos" de las próximas elecciones y dejar todo pospuesto y de manera recurrente a "dentro de cuatro años".

Perseguido todavía por el nombre del "califa rojo" por sus años como alcalde de Córdoba, Anguita dirigió once años Izquierda Unida, una "década prodigiosa", afirma, en la que alcanzó su máximo electoral con 21 diputados en las generales de 1996.

Etapa de la que también le persigue la famosa "pinza" con Aznar, un "invento" del PSOE y de las "plumas mediáticas" a su servicio, asegura tras subrayar que nadie ha podido demostrar "con hechos" esa supuesta maniobra.

"Lo que pasa es que yo me hablaba con Aznar y con todo el mundo, de la misma manera que González se hablaba con algunos dictadores", explica con una media sonrisa.

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