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Aumentan las faltas de respeto de alumnos y las falsas acusaciones de padres

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Aumentan las faltas de respeto de alumnos y las falsas acusaciones de padres

Aumentan las faltas de respeto de alumnos y las falsas acusaciones de padres

Las denuncias de profesores por faltas de respeto del alumnado de Secundaria han aumentado en el pasado curso escolar, pero este nivel de conflictividad se ha igualado con los de Primaria debido al incremento de falsas acusaciones por parte de los padres, que hacen una "defensa incondicional" de sus hijos.

Estas son las principales conclusiones del informe del Defensor del Profesor de ANPE, el sindicato independiente del profesorado de la enseñanza pública, al que se han dirigido 3.348 profesores en el curso 2012-2013: el 40 % de Secundaria y Primaria, el 8 % de Infantil, el 7 de ciclos formativos, el 1 % de educación de adultos y de EOI, y el 3 % restante de otras enseñanzas.

Estas vulneraciones en la convivencia escolar están haciendo que cada vez sean más los profesores que quieran dar el paso de dejar la docencia ya que en el curso 2011-2012 el porcentaje era de un 7 por ciento, según ha señalado Nicolás Fernández, presidente de ANPE, y en el de 2012-2013 era del 8 %.

El repunte, según Fernández, refleja "la desmotivación" que comienza a extenderse por la profesión y en buena medida este crecimiento también se debe a la incidencia de los recortes en el aumento de horas lectivas y de ratio.

Los profesores están preocupados por el descrédito que aseguran está llevando a cabo la administración sobre su competencia con el objetivo de "justificar los recortes", pero también lo están por la violencia escolar antisocial, protagonizada en su mayor parte por varones.

Por ello, el presidente de ANPE Madrid, Francisco Melón, ha incidido en la necesidad de establecer un protocolo de aprendizaje en la infancia y adolescencia, que permita impartir en la escuela patrones de comportamiento para prevenir la variante más preocupante de los actos violentos, los de género.

Los avances en la mejora de la convivencia en las aulas se ha estancado, según el sindicato, y lo han hecho, en buena medida, por los recortes en los programas educativos de apoyo y compensación, la disminución de profesores y el aumento de las ratios.

Ese estancamiento se ha constatado con ese incremento del nivel de conflictividad medio, es decir el que se refiere a las faltas de respeto (de un 21 a un 27 % han crecido), amenazas, coacciones e insultos por parte de los alumnos, sin llegar al tipo más grave de todos que es el de las agresiones físicas, que se mantienen en el uno por ciento.

Y los motivos de este incremento, según ANPE, están en la falta de cumplimiento de la normativa de convivencia escolar en algunos centros educativos y la defensa de los padres hacía un hijo que "nunca les miente", pero además también en el "poco respaldo de la administración y de la inspección educativa hacia el profesor, cuestionando su denuncia".

Esas faltas de respeto llegan en muchos casos por quitarles el móvil en clase, por separarle de un compañero con el que se está peleando o por haberle suspendido.

A éstas hay que sumarles las falsas acusaciones de padres y alumnos, que han crecido de un 17 a un 20 % porque las conductas de los progenitores no están sometidas a ninguna normativa de convivencia, como sí lo están los alumnos.

De ahí que los profesores pidan que los padres no gocen de esa "impunidad" y se les someta a alguna normativa para que sus conductas puedan ser reprobadas.

Unas acusaciones que se agudizan en estos momentos de crisis, en los que, según la coordinadora, algunos padres culpan a los equipos directivos y al profesorado de los recortes en becas y acuden de "malas formas a los centros, exigiendo una respuesta".

Como ejemplo, el de una profesora que llamó la atención de un alumno que hablaba y reía sin parar; le dijo que se sentara al final, y cuando avanzaba la clase se fue, aunque la educadora le dijo que no podía hacerlo.

Al día siguiente, se presentó con su madre y ésta le acusó de haber agredido a su hijo y estar acosándole física y psicológicamente.

Otro ejemplo: un alumno y su madre irrumpen en clase, agreden y zarandean al profesor. Se estaba tramitando su expulsión por agredir a sus propios compañeros. El profesor sufre ahora depresión y ansiedad.

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