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Belén se prepara para iniciar unos festejos navideños con sabor agridulce

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Belén se prepara para iniciar unos festejos navideños con sabor agridulce

Belén se prepara para iniciar unos festejos navideños con sabor agridulce

La histórica ciudad de Belén ultima sus preparativos para acoger las tradicionales fiestas navideñas, que este año perderán parte de su brillo por la intensa ola de violencia que azota la región.

Como cada diciembre, un enorme pino decorado con motivos navideños que combinan con la bandera palestina que corona su copa se levanta en la plaza del Pesebre, frente a la Iglesia de la Natividad donde, según la tradición cristiana, nació Jesucristo.

Mañana la Alcaldía de Belén celebrará el tradicional encendido de la iluminación del árbol, que marca el inicio oficial de los festejos que conmemoran el nacimiento de Jesús.

Por el momento, no son muchos los turistas que se han acercado a la localidad a pasear y tomar fotografías frente al símbolo navideño.

"Estamos encantadas. Nos hemos sentido cuidadas desde el principio. Esta ciudad es muy acogedora", dicen Hortensia Ruiz y Milka Cuervo, dos peregrinas mexicanas de una congregación cristiana que estos días visita Tierra Santa.

Afirman no tener miedo, aunque en los últimos dos meses se suceden en la región ataques y enfrentamientos de palestinos con israelíes que se han cobrado la vida de 108 palestinos (más de la mitad atacantes o supuestos atacantes), 19 israelíes y dos personas de otras nacionalidades.

"A pesar de todas las situaciones de violencia y conflictos que hemos vivido en el pasado, nunca hubo un problema con un turista", subraya a Efe la ministra palestina de Turismo, Rula Maaya.

Sin embargo, admite que es probable que la situación de violencia afecte al número de turistas que viajan a la zona en una de sus temporadas más altas.

Para finales de este año, se espera alcanzar un total de 2,2 millones visitantes anuales, un 10 por ciento menos que en 2014.

Maaya apuesta por una pronta mejora de la situación para evitar una "catástrofe económica" que aumente el paro, que ya ronda el 27 por ciento.

A semanas de que empiecen a llegar los turistas, en su mayoría peregrinos, los 44 hoteles de Belén esperan llenar al máximo posible las cerca de 4.000 habitaciones disponibles, aunque las previsiones del Ministerio estiman que la ocupación estas navidades estará en torno al 45 o 50 por ciento.

"Ha habido cancelaciones y también hay personas que están reajustando sus fechas, por lo que no podemos dar aún cifras definitivas", valora, cauta, la ministra.

El efecto de la tensión no se notará solo en el campo económico, sino que ha afectado a los planes de celebraciones navideñas, limitándolas en lo posible en señal de respeto a las familias de los fallecidos en la violencia de los últimos dos meses.

"Estamos en una situación muy crítica. Hay mártires, heridos, el muro (que Israel construye en Cisjordania y atraviesa tierras de Belén) continúa", lamentó la alcaldesa de Belén, Vera Baboun, durante el discurso anual que ofrece a la prensa internacional como pistoletazo de las fiestas.

La dirigente palestina asegura volcarse en los preparativos pero, en esta ocasión, con un sabor agridulce que ha llevado a las autoridades palestinas a pedir humildad y moderación en las celebraciones.

Este año se evitarán los conciertos al aire libre y las tradicionales marchas con música de bandas de los boy-scouts, se cancelará la comida que tradicionalmente sigue al encendido de la iluminación del árbol de Navidad y se reducirá la decoración de las calles.

Los fuegos artificiales que marcan cada año el inicio de las celebraciones será sustituido por el repicar unido de todas las campanas de las iglesias de la ciudad mañana, sábado, a las 18.00 hora local (16.00 GMT), en un símbolo de apoyo a la paz.

"Paz, paz, paz será lo que repliquen las campanas en ese momento", dijo entusiasmada Baboun, que reveló que a la campaña se han unido numerosas iglesias en otros países de la región, que harán también sonar sus campanas a la misma hora.

"Somos la capital de los cristianos", afirmó con orgullo, y rechazó la continua presencia de la ocupación israelí.

"Seguimos pagando un alto precio y, al mismo tiempo, seguimos luchando por la paz. Esta ciudad sufre la falta de justicia, de dignidad" y numerosas secuelas que deja el "estrangulamiento" económico que produce la ocupación israelí, denunció la alcaldesa.

A pesar de todo, Baboun instó a tener esperanza en algún día se alcance una solución política justa al conflicto.

"Desde la ciudad de la paz, en la que esta está ausente, mandamos un mensaje de paz al mundo", deseó.

Por María Sevillano

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