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Berlín acusa a Atenas en caso de asilado acusado de violar y matar a alemana

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Berlín acusa a Atenas en caso de asilado acusado de violar y matar a alemana

Berlín acusa a Atenas en caso de asilado acusado de violar y matar a alemana

El caso de un refugiado, sospechoso de la violación y muerte de una estudiante alemana y que hace dos años fue condenado en Grecia por intento de asesinato, ha calentado el debate sobre el asilo en Alemania, en medio de críticas a Atenas por negligencia en el control sobre los migrantes.

El ministro alemán del Interior, Thomas de Maizière, confirmó hoy lo que desde ayer daban por seguro los medios, en base al testimonio de una abogada griega que en 2013 defendió a un refugiado acusado de haber tirado por un acantilado en la isla de Corfú a una mujer de 20 años, que sufrió heridas graves.

Ese refugiado, al que entonces se identificó como un iraquí de 17 años, es el mismo que el 3 de diciembre detuvo la Policía alemana bajo sospecha de haber violado y matado a una estudiante de Medicina de Friburgo (sur) que regresaba a casa en bicicleta tras una fiesta universitaria.

De Maizière confirmó que las huellas del sospechoso en el caso de esa joven de 19 años, cuyo cadáver fue encontrado en un río a mediados de octubre, "son idénticas" a las de la persona que fue condenada en 2013 en Grecia a diez años de prisión.

Subrayó el ministro que el sospechoso fue "identificado sin lugar a dudas" por las autoridades griegas, después de que las autoridades alemanas les enviaran sus huellas dactilares.

El titular de Interior instó a Grecia a esclarecer las circunstancias que facilitaron la desaparición de ese condenado, que salió en libertad vigilada tras año y medio de prisión y quedó obligado a presentarse una vez al mes a las autoridades griegas.

Al no cumplir con esa obligación, Grecia dictó una orden de búsqueda nacional, pero no a nivel internacional, lo que es un "proceder muy lamentable", señaló el ministro alemán.

De haber existido una búsqueda internacional, "el sospechoso habría llamado la atención en un control rutinario de los organismos de seguridad alemanes", sostuvo De Maizière, incluso en el pico de la oleada de refugiados registrado a finales de 2015.

Para las autoridades griegas, ese condenado constaba como un iraquí menor de edad. En noviembre de 2015 entró en Alemania sin pasaporte, se registró como afgano, de 16 años, y vivía con una familia de acogida en el momento de su detención.

La clave para su identificación como presunto autor de la muerte de Maria, una joven que colaboraba en la acogida de refugiados, fue un cabello de 18,5 centímetros hallado en el lugar del crimen, moreno y teñido rubio, que coincidía con el peinado del sospechoso.

La imagen del joven, identificado como Hussein K., saltó a los medios de Alemania y la abogada griega reconoció en una de esas fotos a su antiguo defendido, según explicó la propia letrada al popular diario "Bild" y al semanario "Stern".

A la detención de Hussein K. siguieron las llamadas del Gobierno de la canciller, Angela Merkel, de las autoridades del "Land" de Baden-Württemberg y de la ciudad Friburgo a no extraer conclusiones precipitadas sobre los refugiados.

Tras estas revelaciones, las críticas han caído sobre Atenas, mientras se trata de esclarecer la edad del sospechoso, recluido en un hospital penitenciario, ya que de ello dependerá de que se le juzgue o no como mayor de edad.

A De Maizière le correspondió hoy confirmar las sospechas sobre la doble identidad de Hussein K., en una comparecencia convocada para informar sobre la deportación, ayer, de un grupo de 34 afganos.

Se trataba de la primera expulsión en grupo a Afganistán de peticionarios de asilo que fueron rechazados y se materializó en el aeropuerto de Fráncfort, en medio de protestas de centenares de activistas y del secretismo oficial.

Ninguno de los afectados tenía opciones de permanecer en Alemania y un tercio eran delincuentes -robos, agresiones sexuales y delitos violentos-, indicó De Maizière.

Tampoco ninguno había accedido a la expulsión "voluntaria" -fórmula por la que el Estado alemán asume los gastos del viaje y se da al refugiado una ayuda de entre 200 y 500 euros-.

"Cuando alguien no tiene derecho a recibir asilo, debe abandonar Alemania", afirmó De Maizière.

Ayer, ninguna fuente del Gobierno federal informó sobre esas deportaciones, mientras que desde Baviera, el "Land" que apremia a endurecer las leyes de asilo, su primer ministro, Horst Seehofer, las calificaba de éxito y anunciaba nuevas expulsiones.

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