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Cadena perpetua para el asesino de un policía norirlandés tiroteado en 1981

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Cadena perpetua para el asesino de un policía norirlandés tiroteado en 1981

Cadena perpetua para el asesino de un policía norirlandés tiroteado en 1981

Un hombre fue hoy condenado a cadena perpetua por el asesinato en 1981 en la localidad norirlandesa de Magherafelt, al oeste del Ulster, del policía John Proctor, en una acción de la que responsabilizó el ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA).

La condena emitida hoy por la Corte de la Corona de Belfast estableció que Seamus Martin Kearney, de 57 años, asesinó a Proctor, de 25, con un rifle "Armalite AR15" en el aparcamiento del hospital de Magherafelt, adonde el agente acudió el 14 de septiembre de ese año para visitar a su hijo recién nacido.

Durante el juicio quedó demostrado que el ADN de un cigarrillo hallado en la escena del crimen pertenece a Kearney, a quien acompañaban, al menos, dos personas más en la emboscada tendida al miembro del Royal Ulster Constabulary (RUC, la antigua policía norirlandesa).

El esclarecimiento de ese caso ha sido posible gracias al trabajo del llamado Equipo de Investigaciones Históricas (HET), creado en 2005 para investigar, con avanzadas técnicas forenses, más de 1.800 asesinatos no resueltos cometidos durante el pasado conflicto en Irlanda del Norte.

Tras la firma del Acuerdo de paz del Viernes Santo (1998), nadie quedó exento de pagar por los crímenes aún no resueltos, pero se concedió la libertad a los presos a condición de que abandonaran definitivamente la violencia, que puede ser revocada si violan los términos establecidos.

En virtud de ese texto, la legislación vigente contempla asimismo penas de cárcel muy reducidas, de un máximo de dos años, para cualquier condenado por un asesinato perpetrado durante el conflicto, lo que también se aplicará a Kerney.

Su condena se produce una semana después de que el fiscal general norirlandés, John Larkin, propusiera archivar todos los delitos cometidos por los grupos paramilitares católicos y protestantes, el RUC y el Ejército británico antes del citado acuerdo.

Su iniciativa ha generado una fuerte polémica entre los grupos de víctimas y todos los partidos políticos de la provincia británica, que consideran que ningún crimen debe quedar impune.

En caso de que la propuesta de Larkin prosperase, el HET dejaría de existir y las autoridades correrían un velo sobre atrocidades como el atentado perpetrado por el IRA en la localidad de Enniskillen, que acabó con la vida de once personas en 1987 y que hasta la fecha sigue sin castigo.

Entre otras, también interrumpiría la investigación iniciada por el Servicio de Policía de Irlanda del Norte (PSNI) sobre la muerte de 14 manifestantes a manos del Ejército británico en 1972 en la ciudad de Derry, en el llamado "Domingo Sangriento", un proceso que podría llevar ante la Justicia a soldados y mandos militares.

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