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Carlos Yárnoz dice que el modelo de negocio ha quebrado pero el periodismo sigue vivo

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Carlos Yárnoz dice que el modelo de negocio ha quebrado pero el periodismo sigue vivo

Carlos Yárnoz dice que el modelo de negocio ha quebrado pero el periodismo sigue vivo

Carloz Yárnoz se formó como periodista en una agencia de noticias, y, tras pasar por diversos medios, en 1983 se incorporó al diario El País, una redacción en la que ahora ejerce como subdirector y en la que día a día comprueba que el periodismo sigue "muy vivo" pese a la "quiebra" del modelo de negocio.

Yárnoz (Artajona, Navarra, 1953) ha sido premiado recientemente con el Salvador de Madariaga por un periodismo didáctico con el que ha hecho visible la Unión Europea. El galardón "más importante" que le podían conceder. Y es que los años que pasó en Bruselas fueron la "época más completa" de su vida porque pocos destinos como ese enseñan permanentemente al periodista.

En una entrevista a Efe, este periodista ha opinado que el hecho de que algunos medios de comunicación estén "más" politizados no es uno de los "hándicap" peores que tiene la profesión, que está enmarcada en la crisis global de instituciones que sufre España.

PREGUNTA: Tras su dilatada carrera profesional, ¿cómo recibe el Premio de Periodismo Europeo Salvador de Madariaga?

RESPUESTA: Es el mejor premio que me podían haber dado, ya sé que hay otros más importantes, pero para mí es el más importante porque en mi desarrollo personal y profesional el motivo y la motivación europeísta me guía permanentemente. Es algo por lo que creo que merece la pena luchar.

P: ¿Cree que los medios de comunicación en España dan a conocer suficientemente la realidad de la Unión Europea?

R: Si tuviera que poner una nota media, creo que sí, que los medios de comunicación españoles son bastantes europeístas, bastante pro europeos (...) Es cierto que hay que hacer más didactismo, hay que hacer mucha más pedagogía y, probablemente, nos corresponda a nosotros, los periodistas, enseñar de forma mucho más elocuente, mucho más fácil a nuestros lectores cómo funciona la Unión Europea.

P: Fue delegado de El País en Bruselas entre 2000 y 2005 ¿Echa de menos trabajar fuera de España?

R: Mucho. Desde un punto de vista profesional, y también personal y familiar, ha sido la época más completa de mi vida. Este oficio probablemente, como tantos otros, exigen sobre todo un aprendizaje permanente y creo que habrá pocas plazas en el mundo para un periodista que exijan estar en ese aprendizaje permanente.

P: ¿Cuál es su radiografía de la situación actual del periodismo? ¿Hacia dónde van los medios de comunicación?

R: Sin duda estamos en una fase obviamente mala. En la prensa, lo que ha ocurrido es una quiebra del modelo de negocio y, por lo tanto, eso está influyendo en nuestras empresas a la hora de gestionar recursos (...) En la fase en la que nos encontramos, que es realmente muy compleja, de lo que se trata es de encontrar otro modelo de negocio, que se dice muy fácil pero es muy difícil.

En cuanto al periodismo en sí, hay una verdad: nunca jamás nos ha leído tanta gente, lo que demuestra que hay una gran demanda de información. Otra cosa es que en un momento determinado esa demanda se convirtió en un buen negocio y ahora no se sabe hacia dónde vamos en ese modelo de negocio. Pero el periodismo sigue vivo, sigue muy vivo y sigue despertando muchísimo interés la información que producimos.

P: ¿Se plantea El País aplicar una fórmula de pago para poder cobrar los contenidos de su edición digital, al igual que ya ha hecho The New York Times? Si es así, ¿para cuándo?

R: Esta fórmula es una opción y una posibilidad que está presente en todos los medios de comunicación de todo el mundo. Algunos han ido por delante y aquí también se está sopesando esa posibilidad.

P: ¿Cree que los medios escritos no terminan de pegar el salto a lo digital?

R: No, creo que no es así. Por lo que yo he vivido en esta empresa, no nos ha costado (...) Todo el mundo ha sabido desde el primer momento, basado en ese principio de cuanta más gente te lea mejor y a cuanta más gente llegues mejor, que a través de internet y las nuevas tecnologías llegas a más gente (...) Estamos en una transformación permanente y eso está asumido perfectamente en las redacciones.

P: En el caso de "los papeles secretos de Bárcenas" que han desvelado ustedes, o cualquier otra exclusiva, ¿cuánto se valora dar esa información y las consecuencias que puede tener? ¿Qué tiene más peso?

R: El periodístico y nada más. Desde el primer momento cuando se ha gestionado esa exclusiva (...) sin duda lo que primó fue la curiosidad por un tema, la importancia de un tema, la exclusiva en las manos y el afán que tiene todo periodista por difundirlo (...) y porque entiendes que hay curiosidad en los lectores por conocer eso y, por tanto, eso es lo que prima.

En una segunda fase, y normalmente una vez publicado, puedes pensar a quién ha beneficiado, a quién ha perjudicado, qué consecuencias ha traído, pero eso es secundario (...) Hay que saber gestionar esos problemas y también con la experiencia se aprende. Esta profesión es un aprendizaje permanente, también en eso.

P: Según los últimos barómetros del CIS, el periodismo está viviendo sus horas más bajas en cuanto a valoración por parte de los españoles ¿a qué cree que se debe?

R: Probablemente estamos en una crisis global de instituciones globales también y nosotros estamos también estamos enmarcados en esa crisis general (...) Los movimientos sociales son los únicos que suben, todo lo demás que suene a conocido, sabido, establecido, estamos a la baja.

P: ¿Cree que en España, a diferencia de muchos países, los medios de comunicación están excesivamente politizados?

R: Puede ser que algunos medios estén más politizados y otros menos (...); no me parece que ese sea uno de los hándicap peores que tengan los medios de comunicación. Hay países en nuestro propio entorno que tienen medios probablemente bastante politizados y no les va mal ni tienen esas dosis de bajadas en la percepción de la sociedad en cuanto a imagen. No me parece que sea un gran problema en el entorno español.

P: ¿Qué dotes hacen falta para ser un buen periodista?

R: Sobre todo curiosidad, gran curiosidad por las cosas. En segundo lugar, tener un gran olfato y entender qué es noticia y qué no lo es, y a partir de ese momento, pensar en exclusiva en el interés de los lectores (...) La pura vocación periodística te lleva a tener como objetivo el contar cosas que interesan a la gente pese a quien pese (...) Creo que a los que tenemos esa vocación es lo primero que nos mueve y a veces, tener eso demasiado acendrado, nos puede llevar a algunos errores, pero creo que es lo que más mueve a un periodista.

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