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Colau denuncia en Vaticano la encrucijada de UE entre "fascismo" o refugiados

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Carmena pide en el Vaticano empadronar a los inmigrantes e impedir su "muerte legal"

Carmena pide en el Vaticano empadronar a los inmigrantes e impedir su "muerte legal"

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, dijo hoy que la Unión Europea (UE) afronta una encrucijada entre acoger a refugiados o "nuevas formas de fascismo", durante una conferencia de alcaldes europeos celebrada en el Vaticano.

"Europa ahora mismo se encuentra ante una encrucijada. O acogemos a las personas solicitantes de refugio, o acogemos el racismo, nuevas formas de fascismos que amenazan la misma idea de Europa", señaló durante su alocución.

Y agregó: "Es lo uno o lo otro. Está en juego la preservación de nuestro legado civilizador, el proyecto de una UE como antídoto a los totalitarismos. Europa nació para decir 'nunca más al horror de la guerra, de la violencia y de la deshumanización'".

En su opinión, es ahora cuando el continente "debe ser coherente con esos principios" porque de lo contrario, advirtió, "estaremos perdidos".

Colau dijo que Europa "no puede permitirse" partidos políticos como la xenófoba Liga Norte italiana o el ultraderechista Frente Nacional francés.

La regidora barcelonesa aseguró no reconocer las políticas europeas pero, al mismo tiempo, confesó que "no basta con indignarse sino que hay que dar respuestas y pasar a la acción".

Defendió que Barcelona quiere "ayudar a los Estados para que cumplan con sus compromisos de reubicación de refugiados".

"No es justo que haya ciudades saturadas y otras como Madrid y Barcelona que hemos dicho que podemos ayudar y acoger más y que si recogemos a estas personas no serán una carga para nadie", dijo.

Criticó duramente a los estados europeos que, en su opinión, movidos por "su afán por blindarse, han renunciado a la obligación de la asistencia" y han sucumbido ante lo que tachó de "fría insolidaridad y desprecio ante la vida, el sufrimiento y la muerte".

Por ello llamó a impulsar "una nueva gobernanza que sitúe en el centro a las ciudades" y no a los Estados, y realizó tres demandas "muy básicas e inmediatas" para atajar la cuestión de los refugiados.

En primer lugar pidió impulsar "vías seguras para que la gente no muera intentando llegar a nuestro territorio", como sucede cuando los inmigrantes se aventuran a una peligrosa travesía marítima para tratar de alcanzar suelo europeo.

Instó a los Estados a destinar "más recursos a las ciudades", ya que actualmente realizan un esfuerzo por invertir de sus propias arcas en la acogida de inmigrantes.

Por último, pidió que las ciudades tengan la capacidad de otorgar permisos para que los inmigrantes "puedan ser tratados como ciudadanos, puedan trabajar, pagar impuestos y se les pueda exigir como al resto de ciudadanos".

"Barcelona quiere y debe ser ciudad refugio, no quiere ser egoísta, cerrada, ciudad del miedo y de la desconfianza. Esta no es una crisis de refugiados sino de valores, de Europa. Y somos nosotros quienes debemos estar a la altura", concluyó.

Esta cumbre en el Vaticano se prolongará hasta mañana, sábado, lleva por título "Europa: Los refugiados son nuestros hermanos y hermanas", y cuenta con la participación de alcaldes de ciudades europeas, entre ellas las españolas Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga o Zaragoza.

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