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Comienza la campaña para las primarias argentinas, el primer examen político para Macri

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Comienza la campaña para las primarias argentinas, el primer examen político para Macri

Comienza la campaña para las primarias argentinas, el primer examen político para Macri

La vuelta a la política de la expresidenta Cristina Fernández (2007-2015) y el complicado contexto económico centran el inicio de la campaña para las elecciones primarias en Argentina, el primer gran examen político para el Gobierno de Mauricio Macri previo a las legislativas de octubre.

Más de 33,2 millones de argentinos están llamados a las urnas el próximo 13 de agosto -un 3,18 % más que en 2015, según el padrón provisional-, una jornada que medirá el clima político ante la cita del 22 de octubre, en la que se renovará un tercio del Senado y la mitad de la Cámara de Diputados.

A partir de mañana, las calles argentinas volverán a quedar envueltas de carteles y lemas que reflejarán una pelea política cuyo principal epicentro es la provincia de Buenos Aires, el primer distrito electoral del país, con 12,3 millones de votantes, y tradicional bastión del peronismo.

Sin embargo, por primera vez es el peronismo quien llega a unas elecciones como oposición en esa región, después de la victoria de Cambiemos en octubre de 2015, y se enfrenta a la dificultad añadida de concurrir fragmentado en hasta tres frentes: el de Fernández y el de sus exministros Sergio Massa y Florencio Randazzo.

Hoy, la expresidenta, que competirá en las primarias para poder optar a un escaño en el Senado en las legislativas por la provincia de Buenos Aires, abrió la campaña con un acto en la ciudad bonaerense de Mar del Plata en el que se reivindicó como la opción "más contundente" contra Macri.

El diputado Sergio Massa, quien concurrirá al Senado contra Fernández y Randazzo, también inició hoy sus actos de campaña para estas elecciones, en las que se presenta bajo el frente 1PAÍS, junto a la diputada de centroizquierda Margarita Stolbizer.

Randazzo viajó a la localidad bonaerense de Bolívar para promover su candidatura dentro del Partido Justicialista (PJ), que representa el peronismo tradicional y del que Fernández se desligó para lanzar su nueva fuerza electoral, aunque incluyó a buena parte de los referentes del justicialismo de la provincia en sus listas.

Fernández irá como cabeza de la coalición Unidad Ciudadana, que agrupa a las principales fuerzas que conformaron el peronista Frente para la Victoria (FpV) con el que ella y su fallecido marido, Néstor Kirchner (2003-2007), accedieron a la Presidencia.

La exmandataria, lleva de número dos al presidente del Parlasur, Jorge Taiana, e incluye en la lista para la Cámara de Diputados al hasta ahora presidente del PJ bonaerense, Fernando Espinoza, y al ex candidato presidencial Daniel Scioli.

De momento, la coalición oficialista Cambiemos no celebró ningún acto de apertura de campaña, aunque se prevé que sea mañana cuando aparezca Esteban Bullrich, quien hasta ahora era ministro de Educación nacional y que figura como cabeza de la lista de esa fuerza para el Senado en la provincia de Buenos Aires.

El equipo de Macri quiso lanzar un mensaje de transparencia y honestidad en la selección de sus listas para estas elecciones, con candidatos como Elisa Carrió, diputada conocida por su lucha contra la corrupción desde la política, que será la cabeza de lista del oficialismo para el Congreso por la ciudad de Buenos Aires.

Con este tipo de perfiles trata de atacar a la expresidenta por el lado de la corrupción, ya que Fernández suma hasta tres procesamientos en la Justicia por este motivo.

No obstante, ese mensaje no será suficiente para derrotar a la expresidenta, que cuenta, según las encuestas, con una sólida base de voto del 30 % en la provincia, una región especialmente castigada por la recesión económica que ha sufrido el país durante el primer año del Gobierno de Macri.

Fernández, por su parte, debe levantar un 70 % de imagen negativa contra ella, según los analistas, un lastre que pasa esencialmente por la imagen de corrupción que tiene el Gobierno anterior.

Estas elecciones tienen un valor más simbólico que numérico, ya que Cambiemos no sumará muchos más apoyos aunque haga una buena elección, pero funcionan como el primer examen real para un Ejecutivo duramente cuestionado por la gestión económica en un país en el que ningún presidente no peronista ha conseguido terminar su mandato desde la vuelta de la democracia.

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