eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

El Congreso resiste al "Clásico"

- PUBLICIDAD -
El Congreso resiste al "Clásico"

El Congreso resiste al "Clásico"

Ni el "Clásico" puede con el Congreso en su jornadas de puertas abiertas. A la hora del Barça-Madrid, una larga fila de visitantes aguardaba el momento de entrar en esa institución que "en la tele parece más grande".

Algo tiene el Congreso para que familias enteras de Jaén o de Toledo esperen tres horas en la calle contigua al Congreso, circulen por sus dependencias y pasen fugazmente por el hemiciclo mientras añoran sentarse en ese escaño de ese diputado favorito al que no verán.

Tiene algo el Congreso porque su jornada de puertas abiertas puede coincidir con la madre de todos los partidos de fútbol, un Barça-Madrid, y apenas se resiente la llegada de visitantes.

Debe tener algo el Congreso porque los restaurantes y los bares de al lado no es que estén a rebosar, pero el Congreso sí.

Ese algo "intangible" lo intentan hacer tangible, en palabras, algunos visitantes. "Nos ha gustado todo, la verdad es que impresiona, sobre todo el hemiciclo", dice a Efe un señor que se va corriendo antes de revelar su nombre. Ricardo, de Sevilla, incide en esa impresión sin mucho detalle: "¿Gustarme? Me ha gustado todo".

A Jeny, veinteañera, nacida en Valencia, se le da mejor la palabra, quizá porque estudia Periodismo y Comunicación Audivisual: "Es especialmente interesante el comienzo, porque te dan una guía y te explican lo que vas a ver, y aunque vas rápido, tienes muy claro en todo momento qué estás viendo. Además, te regalan un ejemplar de la Constitución, y eso es muy importante".

¿Puede ser que la atracción del Congreso tenga que ver con sentarse en el escaño de un líder político?

"Que va. A mí me hubiera gustado sentarme donde se sienta Rajoy, que es el que me gusta, pero no se puede. Te da tiempo a hacer unas fotos y poco más. Una pena. Me hubiera gustado sentirme presidenta por un día", asegura Trini.

Coinciden los visitantes consultados por Efe en que la guía, quizá, va muy rápido. Ana, de Toledo, reconoce que se siente "un poco chafada" porque tras esperar tres horas, el paseo por donde pasean los diputados se le ha hecho breve, y por ello, pide que estas jornadas de puertas abiertas se celebren más.

Ahora bien, la satisfacción prevalece cuando acaba el recorrido, en la calle Cedaceros. También prevalece esa sensación de que el Congreso, de cerca, es más pequeño que lo que sugiere la tele.

El caldito, el chocolate y el café que se sirven a la entrada concitan todo tipo de elogios. Aunque no hace un frío que pela, estar quieto en la calle, esperando, no ayuda a calentar el cuerpo.

A falta de saber cuántos visitantes han ido al Congreso entre ayer y hoy, existen otras cifras de interés: por ejemplo, sumados los dos días de puertas abiertas, se han preparado unos 5.000 litros de caldo, chocolate y café.

Otro ejemplo: unos 120 trabajadores del Congreso, entre ujieres, personal de cafetería y funcionarios, han renunciado hoy a su habitual jornada de descanso. No se incluyen los agentes de la Policía Nacional, personal de seguridad de la Cámara, integrantes del Samur (sin incidencias hoy) y miembros del Cuerpo de Bomberos.

Los grupos parlamentarios, a su manera, viven estas dos jornadas de contacto directo con el ciudadano con orden y coordinación: entre los diputados, se organizan en bloques de atención al público.

Así, por la Cámara hoy se han dejado ver Rafael Hernando o Mari Mar Blanco, del PP; Micaela Navarro y Rafael Simancas, del PSOE; Gloria Elizo, de Podemos; o Toni Cantó, de Ciudadanos, sonriente cara a cara y sonriente en el selfi.

Nada puede con la rutina del Congreso, ni siquiera "el Clásico", y si puede, es un sólo un aspaviento, un guiño, un segundo.

"Gooool", se oye.

"¿Qué ha pasado?"

"Gol de Ramos en el último minuto".

Y vuelta a la rutina de puertas abiertas. Algo tiene el Congreso...

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha