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Cuba y EE.UU. salvan un importante escollo en su relación con un nuevo pacto migratorio

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Cuba y EE.UU. salvan un importante escollo en su relación con un nuevo pacto migratorio

Cuba y EE.UU. salvan un importante escollo en su relación con un nuevo pacto migratorio

Cuba y Estados Unidos salvaron hoy un importante escollo en su relación con un nuevo acuerdo migratorio que pone fin a la política "pies secos/pies mojados", una larga demanda del Gobierno de la isla que busca frenar el éxodo de cubanos de los últimos años, agudizado a raíz del deshielo diplomático.

"Un importante paso en el avance de las relaciones bilaterales ha tenido lugar este 12 de enero con la firma de un acuerdo, que entró en vigor este mismo día, dirigido a garantizar una migración regular, segura y ordenada", afirmó la directora para EE.UU de la Cancillería cubana, Josefina Vidal.

Tras más de un año de negociaciones, los dos países anunciaron hoy este nuevo acuerdo migratorio, tema conflictivo durante décadas en la relación bilateral, justo una semana antes de que tome posesión como presidente de EEUU Donald Trump, partidario de poner coto a los beneficios migratorios a los cubanos.

El nuevo acuerdo elimina con efecto inmediato la política migratoria "pies secos/pies mojados", que permitía quedarse legalmente en el país a los cubanos que llegan a tierra mientras que los interceptados en el mar eran devueltos a la isla, y el programa Parole que aceptaba a profesionales de la salud cubanos.

Por su parte, Cuba se compromete a recibir a todos sus nacionales deportados por tratar de entrar ilegalmente a EE.UU, así como a "garantizar el derecho a viajar y emigrar de los cubanos y de regresar al país", como establece la ley migratoria de 2013.

Esa nueva ley, adoptada por el presidente Raúl Castro, implicó importantes cambios en esta materia como la eliminación del "permiso de salida" o la posibilidad de retorno de los "desertores" de misiones en el exterior.

Históricamente el Gobierno cubano ha exigido el fin del trato preferencial migratorio a sus ciudadanos, al considerar que alentaba la migración ilegal, el tráfico de personas y la fuga de cerebros -un serio problema para la isla-, una demanda que ha intensificado a raíz del acercamiento diplomático iniciado en diciembre de 2014.

Ante el temor de que EE.UU. eliminara los beneficios migratorios a cubanos como parte de los acuerdos para normalizar relaciones, la llegada de cubanos a ese país se ha disparado en los últimos años: más de 63.000 emigraron allá el pasado año, mientras que en 2015 lo hicieron unos 43.000, un 78 % más que en 2014, la gran mayoría a través de la frontera con México.

El éxodo de cubanos temerosos de perder este privilegio provocó de hecho a finales de 2015 una grave crisis en Centroamérica, donde quedaron varados miles de isleños en un largo y peligroso periplo para ingresar en Estados Unidos.

La política "pies secos/pies mojados" implicaba de facto la residencia automática para los cubanos, ya que permitía quedarse legalmente a los que llegaran a suelo estadounidense y acogerse a la Ley de Ajuste de 1996, que otorga la residencia permanente a los cubanos un año y un día después de ingresar en el país.

Esa política fue una enmienda de 1995 del presidente Bill Clinton a la Ley de Ajuste -cuya derogación depende del Congreso- para dar respuesta a la "Crisis de los Balseros" de 1994, por la que más de 35.000 cubanos emigraron por mar hasta EE.UU. debido a la grave crisis económica del Periodo Especial en los años noventa.

"La terminación de esa política podría representar un serio desafío para la administración Trump. Actualmente existe un enorme potencial migratorio en Cuba, que podría desembocar en una nueva crisis migratoria", señaló a Efe el director del Centro de Investigación sobre Cuba de la Universidad de Florida, Jorge Duany.

Para el presidente de la Academia de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Harvard, Jorge Domínguez, la decisión, una de las últimas medidas de la administración de Barack Obama respecto a Cuba, es "perfectamente consistente con las prioridades migratorias de Donald Trump", que asumirá el cargo de presidente en la Casa Blanca el próximo 20 de enero.

Trump ha expresado en varias ocasiones su intención de revocar la Ley de Ajuste, creada en 1966 para dar asilo a los cubanos perseguidos por la Revolución, pero que décadas después sirve para dar cobijo a cubanos que emigran por razones económicas.

Aunque el fin de la doctrina "pies secos/pies mojados" concuerda con la postura de Trump, el polémico empresario se ha mostrado partidario de revertir el acercamiento diplomático si Cuba no hace concesiones en materia de derechos humanos, algo que las autoridades de la isla perciben como una intromisión en sus asuntos internos.

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